<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332</id><updated>2012-01-20T08:38:45.561-08:00</updated><title type='text'>Cartas desde Real de Catorce</title><subtitle type='html'>Mercedes Aquino</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>53</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-321565009274244949</id><published>2012-01-10T13:38:00.000-08:00</published><updated>2012-01-10T13:38:39.899-08:00</updated><title type='text'>2012</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El último día del año, terminé detrabajar y me encaminé a la casa de Karsten.&amp;nbsp;Ya estaban allí muchas personas. La banda de Zacatecas, los jaranerosamigos de Luis, Charly y Corina, Markus, Esmeralda, Úrsula, Miguel Ángel,Julián y Jade, y los infaltables perros catorceños Chocolate, Frida y unvisitante canino llamado Rayo. Unas chispas de lluvia cayeron, pero no nosasustaron. El cielo estaba nublado, se veían pocas estrellas. Jorge, el chatarrerode San Luis mandó una carne especial, que asamos en las brasas producidas porun fuego enorme que Karsten alimentaba cada tanto con una mueca infantil en surostro, cada vez que ponía unos troncos de mezquite grandísimos. Markus, comosiempre un gentil caballero, sacó el sofá que normalmente está dentro de lacabaña y lo colocó junto a la hoguera. Puso en mi mano una copa de vino y nossentamos a charlar. Me contó de su reciente viaje a Nigeria, él que es uningeniero especializado en polímeros, alemán hasta la médula, estuvo en Áfricapara trabajar en energía alternativas. Y en Guatemala aprendiendo español. Enun momento de la conversación me preguntó ¿cómo te ha ido este año Mercedes?Cierro el ciclo del 2011 con la certeza de un gran avance en mi carrera, merefiero a la profesión &lt;i&gt;vida&lt;/i&gt;, onavegante como prefiera llamarse, que al fin de cuentas es lo mismo. Tuvegrandes logros personales, aprendí a conocerme mejor, me divertí, reí y lloré,viajé, gocé, sufrí, me caí y me levanté. Nada mal. Y Markus también me dijo,espero que cantes esta noche, tu voz es un don, la música es parte de tu vida,¿Dónde está la guitarra? Y en ese momento caí en la cuenta de que hace cincomeses que no soy capaz de cantar. Al regresar de una de mis aventuras, algúntipo de conjuro impidió que volviera a hacerlo. Y eso que el año pasado, en laplaya, toqué por primera vez frente a un micrófono y fue una linda experiencia.Al poco rato se despejaron las nubes, cuánto me gusta el cielo cuajado deestrellas que vemos en Catorce. Había mucha gente desconocida, esperando a queestuviera lista la comida, sin ayudar en lo más mínimo. A veces llegan ese tipode personajes, con un nulo sentido del trabajo en comunidad. Aquí estamosacostumbrados a hacer las cosas &lt;i&gt;juntos&lt;/i&gt;.&amp;nbsp;Amo lo que somos, el apoyo que recibo,el amor. En los malos momentos que tuve este 2011, siempre hubo alguien allípreguntando si estaba bien, dándome una mano, haciéndome sentir parte de untodo, lo cual es un privilegio inmenso en este mundo tan caótico. Y en losbuenos momentos, allí&amp;nbsp; vamos, riéndonosde la vida. Descubrí este año que, siendo fiel a mi propia naturaleza, quieroseguir quitándome los zapatos y correr descalza en la hierba. Descubrí que aveces el cosmos no me da lo que le pido por motivos válidos que mi raciociniono alcanza a entender, sin embargo hay una sabiduría molecular que permanece. Descubríque tengo un corazón grande y flexible al que le cabe mucho amor. Descubrí que megusta la diversión pero jamás podré ser superficial,&amp;nbsp; y que debo respetar esa parte sagrada. Paraeste 2012, quisiera agregarle algunas cosas a mi traje de navegante. Como másdulzura, más alegría, más cascabeles colgantes y cintas de colores. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Antes de la medianoche, meescabullí de la fiesta. Tenía ganas de estar sola, alejada del mundo. Es elprimer año que no lo paso en familia. Mis hijos, ya en la adolescencia, sefueron con sus amigos, siguiendo los albores de una independencia merecida,reivindicada, como resultado de lo que han vivido con esta madre acuariana y unpoco chiflada que les tocó o escogieron. Me encaminé, despacio, saboreando losaromas nocturnos, el viento en la cara, el eco de mis pasos en los callejones,las luces de colores, la algarabía de la fiesta. Llegué a la casa, prendí unasvelas, me serví otra copa de vino y me senté a observar los fuegos deartificio. Busqué mi guitarra, la saqué del estuche, estaba tan desafinada lapobre. Con los rizos sueltos y los ojos brillantes, &amp;nbsp;me puse a cantar, canté hasta que empecé asentir un calor interno, hasta que me temblaron los labios, hasta que unadescarga de energía vital me recorrió las entrañas y sentí todas y cada una demis células impregnadas de divinidad. &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-321565009274244949?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/321565009274244949/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=321565009274244949' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/321565009274244949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/321565009274244949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2012/01/2012.html' title='2012'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-7098620649942946927</id><published>2012-01-09T09:52:00.000-08:00</published><updated>2012-01-09T11:30:10.087-08:00</updated><title type='text'>La cama roja</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;Por las escaleras del patio sube una sombra y lafigura que se proyecta en la pared de piedra desdibuja el sol en los escalones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;El hombre entra sin hacer ningún rumor, sabe que ellano lo espera. Es de mediana estatura, su cuerpo ágil y esbelto, de caderasafiladas. El rostro posee una suave belleza masculina, es casi delicado en susrasgos. Sus ojos son insondables y encierran secretos e inconfesablesdesenfrenos. Porque en ellos se adivina un espíritu&amp;nbsp; rebelde. No es un rostro bondadoso, a pesarde que bajo ciertos ángulos una indiscutible fragilidad desconcierta a quieneslo ven por primera vez. Su mano toma despacio la manija y abre la puerta.Tintinean las llaves que cuelgan de la cerradura. La habitación se encuentra enpenumbra, apenas un rayo de luz se asoma por el postigo entreabierto de unaantigua ventana. La escasa claridad permite entrever una cama muy grande ysólida, cubierta por&amp;nbsp; sábanas de sedaroja. En ella, de espaldas a la puerta, el hombre observa a una mujer dormida.Se ve parte del hombro claro, cuajado de lunares, que crean constelaciones quedesaparecen bajo el lienzo, formando una estela de misterios. La tela cubre sucadera y los pies asoman entre los pliegues suaves. Un brazo envuelve su rostroy su cabello cae en cascada por la almohada hasta casi rozar el suelo. Laestancia huele a madera, huele a fuego extinguido de la chimenea, donde quedanunos rescoldos que ardieron ayer. También huele a pétalos de rosa, a arcillacálida, a cántaros de agua y a estrellas. El hombre avanza y se detiene junto ala cama roja.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;Extiende sus manos buscando acariciar esa piel.Quisiera que despertara y a la vez que permaneciera dormida. En sus ojos hay unbrillo de cinismo, cuando es conciente de la contradicción. Porque ama versereflejado en&amp;nbsp; la luz en sus pupilas y elresplandor del sol en su sonrisa. Pero teme el lado oscuro, el que los lleva acaminar por el borde de un insondable abismo, o el que la transporta a un sitiolejano donde no puede alcanzarla. El hombre avanza lentamente, siente en todosu cuerpo la tensión que se acumula conforme se avecina a aquel enorme lecho,mudo testigo de su infatuación. Estira su mano y está por tocarla. Llegan a sumente los momentos vividos en la cama roja. La primera vez que ella dibujóespirales de fuego con su lengua en la piel enfebrecida de deseo contenido,cuando sus cuerpos se juntaron de mil maneras, y con su boca rozó losrecónditos rincones de esa piel de trigo maduro. Cuando la voracidad del deseolargamente reprimido los llevó a dejar al mundo afuera de esa habitación. Y agritar desde la orilla de un acantilado que sí, que el amor es verdad. Arevolcarse como cachorros en esa cama enorme, a buscar dentro de aquél caos unsigno de que no estaban solos. Pequeños seres errantes, &amp;nbsp;viajeros encontrados en medio de un paisaje,donde la vida es a veces hermosa y a veces grotesca y donde todo se vuelvediáfano cuando se encuentran.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;Mientras tanto, suavizado por los gruesos muros depiedra de aquél lugar, llega desde afuera un ruido monótono que logra abrirsepaso en su mente. No, al principio no lo reconoce, hasta que logra registrarque se trata de rebuznos. Distingue más de un burro intercambiando sonidosentre las montañas de los alrededores. Se encamina hacia la ventana y abriendola celosía, se encuentra con su propio reflejo en los vidrios. Con la miradarecorre los alrededores, es el momento del atardecer y los tonos ocres invadenlas casas y callejas estrechas de aquel laberíntico paisaje. La mansión que seyergue en la cima de la colina más alta, desde donde sabe que existe una vistamaravillosa del resto del mundo, se opaca conforme va desapareciendo la luz ycontrastando con su silueta se ve titilando una estrella. El teléfono vibra juntoa su cintura. Lo saca de la funda y observa la procedencia de esa llamada.Decide no contestar. No, aún no. Recuerda cuando ella le susurró al oído: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;-Cómo me gustaría bajarme un ratito de este tren,tomar tu mano así, de sorpresa y jalarte hacia una estación que nadie conozca,un lugar fuera de los conceptos tiempo, pertenencia, sociedad, clan, trabajo,responsabilidad, ambición, posesión, ficción, y muchos otros. Te quitaría loszapatos y caminaríamos descalzos en una alfombra de hierba, sintiendo en la pielsu roce y en nosotros los rayos del sol. Emanaríamos luz, luz cálida, ambarina,luz multicolor- &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;No quiere pensar en&amp;nbsp;aquel otro mundo. Desearía permanecer por siempre en esa habitación. Unpájaro se ha posado en la penca de un maguey exactamente allí, bajo la ventana.Cree escuchar un sonido a sus espaldas, pero al volver los ojos a la cama,descubre que está vacía, que en realidad ella no está allí, que su cuerpo no ha vivido la noche anterior en su compañía, que losbesos y las desenfrenadas caricias se han convertido en un imposible. Que lascosas pierden su perfil, desvaneciéndose en siluetas informes y los contornosde la cama se desdibujan, pierden nitidez. Paralizado, siente que sus miembrosse aflojan y un hormigueo recorre sus piernas, subiendo lentamente hasta el pecho del cual emerge un suspiro profundo.&amp;nbsp;Incierto se aproxima y en el centro del lecho distingue una pequeña masainforme. Es de color rojo y se mueve espasmódicamente. Azorado descubre que esebulto que yace frente a él abandonado entre las sábanas, es su propio corazón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-7098620649942946927?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/7098620649942946927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=7098620649942946927' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/7098620649942946927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/7098620649942946927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2012/01/la-cama-roja.html' title='La cama roja'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-5446136488391741560</id><published>2011-12-14T20:44:00.000-08:00</published><updated>2011-12-14T21:19:30.198-08:00</updated><title type='text'>Semillas que logran germinar</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Con un poco de retraso, estacioné la camioneta, levantando una nube de polvo. Una carita se asomó por la puerta del salón y se escuchó un “Ya llegó”. Allí estaba Karely Muñoz Cortés, la maestra de la escuela de Las Margaritas, ejido de Catorce, ubicado en el corazón de Wirikuta, &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;el estimado fotógrafo Gerardo Ruiz Smith y un visitante de Suiza llamado Nicolás Isensehmid. Y por supuesto, los niños. Entre todos bajamos las cajas. Con la ayuda de los Centros de Acopio de Matehuala, Guadalajara y Ciudad de México, así como un donativo gestionado por Alicia González por parte de la FIL, logramos reunir en esta etapa inicial, 265 hermosos libros para la primera Biblioteca del Desierto. Los niños soltaron exclamaciones de placer al abrir las envolturas. Pasamos un buen rato examinando los textos. Luego salimos al patio, donde platicamos y compartimos el desayuno. “No te sientes allí, me dijeron, está lleno de hormigas”. Junto a la resbaladilla, esto fue lo que contaron:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Alondra&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;: De los libros me gustan los colores, las partes interesantes y los dibujos. Ellos sirven para aprender a leer y disfrutar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Leslie&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;: Me gusta leer en mi cuarto en la mañana, en la tarde y en la noche, sobre todo los de princesas. Siento que me da mucho cariño un libro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Sergio&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;: Están bien bonitos los libros nuevos, mi favorito es el de los animales que se inflan. Puedo aprender más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Carmen&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;: Me agrada leer arriba de la pila, porque casi nadie me mira y ahí comprendo más. Me gustan los libros de caricaturas y los de terror pero no en la noche porque me da &lt;i&gt;cuiqui&lt;/i&gt;. Cuando leo uno bonito, siento que sí es realidad. Los libros sirven para entretener, a uno se le va la tristeza, como cuando me regañan porque hago travesuras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Adrián&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;: A mí me encanta leer arriba del pasamanos del patio de la escuela. Mi preferido es el de Los Tres Cochinitos. Leer ayuda en los sueños, si leo un libro bonito, sueño bonito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Nihuetsica&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;: Me gusta leer en mi cuarto. Momo es mi favorito. Me imagino lo que leo y siento como si yo estuviera dentro. Los libros sirven para que no tengan que comprarnos videojuegos porque la lectura es como una tele en la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;La maestra &lt;b&gt;Karely&lt;/b&gt;: Gracias por el apoyo a la comunidad, para seguir fortaleciendo el tejido familiar, esperando que a través de los libros, las letras fluyan como un rio en nuestro corazón y con cada grano de arena podamos construir cosas más sólidas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Casi estaba por retirarme cuando los niños corrieron, me rodearon y abrazaron diciendo: “Muchas gracias”… sentí una emoción grande, una calidez profunda, que les hago llegar a aquellos que hicieron realidad este sueño. Ese abrazo fue para todos. Desde Wirikuta, los invito a que continuemos con estas acciones, que nos fortalecen y nos proporcionan la alegría de saber que unidos por un bien común, avanzamos en la creación de espacios soleados y jardines que fomentan la imaginación. Aún en el desierto, en medio de la aridez, hay semillas que logran germinar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Seguimos con la campaña. Vamos por más Bibliotecas en otras comunidades. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-5446136488391741560?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/5446136488391741560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=5446136488391741560' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/5446136488391741560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/5446136488391741560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2011/12/semillas-que-logran-germinar.html' title='Semillas que logran germinar'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-3143486982229234092</id><published>2011-11-03T13:51:00.000-07:00</published><updated>2011-11-03T15:26:14.653-07:00</updated><title type='text'>Firework</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Alba en Matehuala. Ese día abrí los ojos con un ánimo sorprendente, un optimismo contagioso que a veces me acapara los sentidos. No lo puedo evitar, a pesar de los embates tan duros (madrazos para ser más explícita) que la vida me da para aprender, hay momentos en los cuales la alegría se me desborda por las moléculas. Menos mal. El caso es que aquella mañana el suplemento cultural &lt;strong&gt;Origen&lt;/strong&gt;, que se publica en el periódico La Razón, vio la luz por primera vez, nació junto con un sol anaranjado y prometedor. Así que desayuné un plato de fruta, me di una ducha con spa y toda la cosa (mascarilla de jitomate y aceite de coco, já) me vestí de blanco, blanco sexy, y salí al mundo exterior. Lo primero que hice fue tomar una flor del parque, necesitaba una flor donada por la naturaleza. Luego, me fui al puesto de periódicos a comprar varios ejemplares y al llegar encontré a una señora que estaba leyendo el suplemento. Qué gusto me dio. Volví a casa a dejarlos y salí nuevamente. Esa mañana el sol calentaba rico, el aire diáfano, los aromas de las plantas, la señora que barría la calle, los corredores tempraneros, todo pintaba bien. Me fui a dar una vuelta a la ciudad, a ver a los amigos, para comunicarles la noticia. Me acordé que unos días antes, en casa de Karsten, mientras bebíamos vino junto a la chimenea, hablamos sobre la creación de una nueva sociedad y para ello, dijo mi amigo, es necesario raspar el punto de origen, otra vez tener la esencia en la mano. Estoy completamente de acuerdo, necesitamos buscar el origen pero reinventándonos, retomar rituales viejos y transmutarlos, como el del nacimiento, la pubertad, el amor, la muerte. Cosas nuevas que nos ayuden a volver a la esencia que perdimos en el camino de esta loca carrera de caballos desbocados que intentan alcanzar un espejismo. En la tarde, tuve que moverme hacia Real de Catorce, así que subí al Nautilus y antes de arrancar, noté por el espejo retrovisor, que en la parte de atrás de la camioneta había quedado el &lt;em&gt;frijol&lt;/em&gt;, un puff enorme de color rojo, acervo de la familia que alguna vez nos dejara la amiga Ingrid antes de irse a las Noruegas. El caso es que me bajé, abrí la caseta, lo saqué y lo dejé en el garaje. O eso pensé. No me di cuenta de que se había quedado atorado en la puerta trasera. Luego, me instalé en la cabina, encendí el estéreo y escogí la canción de Katie Perry Firework y salí a la calle. &lt;em&gt;Baby, you're a firework, Come on, let your colors burst, Make 'em go Oh, oh, oh… After a hurricane comes a rainbow…&lt;/em&gt; Me sentía sensacional, hasta mi parte argentina me decía “brishante che”. &lt;em&gt;Boom, boom, boom, Even brighter than the moon, moon, moon, It's always been inside of you, you, you…&lt;/em&gt; la gente pasaba en sus vehículos y me hacía señas, yo pensaba, caray, todos me saludan hoy. Ignoraba que detrás mío, como una enorme pelota roja, iba rebotando el pobre puff. Pasó Argelio Yrízar en su camioneta y levantó la mano efusivamente. En el semáforo de la gasolinera del boulevard, todos me miraban, &lt;em&gt;sho&lt;/em&gt; bailaba… ya por el rumbo de Ojo de Agua, y a punto de un colapso de felicidad, un taxista me indicó que algo pasaba con el Nautilus. Así que me detuve, pensando que se había ponchado una llanta o se había caído el mofle, algo que sucede a menudo y cuál fue mi sorpresa al encontrar al &lt;em&gt;frijol&lt;/em&gt; rojo, pintado con manchas negras y marrones de polvo pero sobreviviendo, arrastrado como esas ridículas latas que cuelgan en los vehículos cuando alguien se casa. Qué barbaridad. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces, en el viaje hacia Real, fui reflexionando acerca del ego. Recordé que Jodorowsky nos habla siempre de&amp;nbsp;cuatro egos, el material, libidinal, intelectual y emocional y dice que son como las patas de un caballo, los cuatro nos llevan al movimiento, a avanzar. Normalmente tenemos algún tipo de desequilibrio y seguramente alguno de ellos predomina sobre los demás, entonces el caballo empieza a cojear y su avance se vuelve complejo. O se desboca. Otros por el contrario, como algunas corrientes del hinduismo, afirman que al ego hay que suprimirlo. Eso si está más difícil. Un amigo me dijo hace pocos días a propósito del tema: &lt;em&gt;el ego es la enfermedad más normal y endémica de nuestra cultura, tan "dominante" ella y tan quisquillosa…&lt;/em&gt; eso porque me molesté ya que por un error mi nombre no apareció en la invitación a una exposición colectiva de fotografía. Nos dimos un buen agarrón.&amp;nbsp;Personalmente,&amp;nbsp;me pegó el&amp;nbsp;ego naif, es decir, he vivido en el rancho tantos años que la verdad me hacía ilusión ver mi nombre en la marquesina, junto con otros fotógrafos tan chidos. Pero me pregunto ¿Es ego querer exponer el trabajo de uno? ¿Es ego salir en la televisión? ¿O que sea la musa de un poeta? ¿Es ego&amp;nbsp;vestir de blanco sexy porque estoy contenta? ¿O que llamen de un periódico y me pidan fotos?&amp;nbsp;¿No es acaso linda la sensación del ego&amp;nbsp;encrespado cuando alguien&amp;nbsp;te observa con admiración y deseo? ¿Escribir estas cartas desde Real y publicarlas? ¿Sentir&amp;nbsp;una gran felicidad porque se concreta un proyecto como &lt;strong&gt;Origen&lt;/strong&gt;?&amp;nbsp;Encontrar el límite entre el amor propio, la finalidad del artista, la necesidad de sentirse aceptado, la humildad, la vanidad, la desfachatez, la travesura, la autocrítica, la falsa modestia, las ganas de contar algo, la suerte,&amp;nbsp;el talento o la falta de él, la candidez y la malicia. &amp;nbsp;Es como el puff que rebotaba entre las notas musicales ¿no? &lt;em&gt;You just gotta ignite, the light, and let it shine…&lt;/em&gt;Aunque sea cojeando, pero hay que seguir. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Junto con mis hijos, cosimos y limpiamos el &lt;em&gt;frijol,&lt;/em&gt; que remendado reposa, en la sala de nuestro hogar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-3143486982229234092?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/3143486982229234092/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=3143486982229234092' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/3143486982229234092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/3143486982229234092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2011/11/firework.html' title='Firework'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-5329285116248930934</id><published>2011-10-01T14:49:00.000-07:00</published><updated>2011-10-01T15:40:12.140-07:00</updated><title type='text'>Una película en Las Margaritas</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Y yo, mínimo ser,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;ebrio del gran vacío &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;constelado,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;a semejanza, &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;a imagen del misterio,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;me sentí parte pura &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;del abismo,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;rodé con las estrellas,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;mi corazón se desató &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;en el viento.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Pablo Neruda, &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Memorial de Isla Negra.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Llegué a Las Margaritas al caer el sol. Cuando entré a la casa de mi amigo el poeta y su hermosa familia, me topé con un par de ojos azules, una mirada fuerte y profunda. Brontis Jodorowsky, actor. Nos habíamos prometido un vino y una charla. Pasaron las horas hasta que nos sorprendió la madrugada en una habitación de adobe, con ventanas de madera y cortinas de colores, llena de libros y con la esencia de las palabras flotando en el aire. Así que nos fuimos a acostar tarde. No pude pegar ojo, seguían en mi cabeza trozos de la conversación y remolinos de pensamiento que son los que nos ponen a jugar, traviesos, el juego del insomnio. Había bajado expresamente allí para conocer el trabajo que están realizando junto con la actriz Mariana González, coordinados por el director de cine Daniel Castro. La película se llama Tau que significa sol en huichol.&amp;nbsp;&amp;nbsp;El desierto, dice Daniel, es muy protagónico, tiene vida propia y guía a un&amp;nbsp;ser humano a enfrentarse a sí mismo en una búsqueda personal. Por cierto,&amp;nbsp;se mostró muy agradecido con la gente que los recibió. &amp;nbsp;Me levanté temprano, saludé a las estrellas en el firmamento índigo, preparé un mate. Mi amigo poeta se levantó también y compartimos unos cálidos momentos mientras la naturaleza despertaba. Partimos Brontis y yo en el &lt;em&gt;Nautilus&lt;/em&gt; rumbo a la casa de Aurelio. Allí estaba el resto de la producción, listo para iniciar uno de los últimos días de filmación. Desayunamos frijoles con tortillas recién hechas. La bruma matinal cubría por entero el desierto y los técnicos se mostraban un poco preocupados por las condiciones de luz. Luego, nos fuimos hacia un bosque de mezquites. Hacía frío pero se aguantaba. Comenzaron a filmar y tuve la ocasión de ver al equipo en acción. Me gustó el grupo, había armonía entre ellos. Cada quien hacía un poco de todo. Por ejemplo Alizarine, la directora de arte, maquilló a los actores. Tenía los ojos llorosos y la nariz enrojecida a causa de una gripe, pero siguió trabajando. Mariana comentó que el concepto de aridez le cambió en Wirikuta, un lugar que describe como hostil (sus piernas estaban rasguñadas por las espinas) pero lleno de vida. Por ejemplo, dijo, el otro día vi la vía láctea, un espectáculo hermoso. Me sorprendió la dedicación de Diego y Mariel en la cámara, la sencillez de Daniel, la calidez de Pablo y Sergio, los productores, la jovialidad extraña de Bart y los demás miembros del equipo. Luego cambiamos de locación, nos dirigimos hacia una construcción que los lugareños llaman los iglús. Estábamos en un bosquecillo de albardas, esas plantas que parecen manos extendidas hacia lo alto. Para entonces, la neblina había desaparecido y algunas nubes flotaban en un cielo azul intenso. Al poco rato aparecieron los niños de la escuela de Margaritas, estaban emocionados, en sus caritas se dejaba ver la expectación, vamos a conocer cómo se hace una película. Observaban curiosos la sesión de maquillaje, los detalles, la cámara. Estuvieron muy atentos y callados, al menos la mayor parte del tiempo. Horas bajo el sol, observando la repetición de la misma escena, hasta que una de las niñas más pequeñas preguntó ¿Cuándo va a empezar? Luego fuimos a comer Brontis y yo a la casa de mi amigo, que tiene una maravillosa cocina, donde se respira aroma de fuego y se palpa el calor entrañable de hogar que exudan las paredes y las canastas con fruta, la alacena llena de frascos con semillas, la mesa grande de madera, las sartenes colgadas por doquier. No hubo mucho tiempo para charlas esta vez, regresamos al trabajo, había que aprovechar la luz. Con las ventanas abiertas y el viento (como me gusta) despeinándome las ideas, nos dirigimos hacia un llano ubicado al este de la población. Las estribaciones de la sierra se destacaban intensas con la luz de la tarde. Había una tormenta por el rumbo de San Antonio Coronado y un amasijo de nubes dejaba entrever la poderosa fuerza de la naturaleza, allá a lo lejos. Al poco rato salió un hermoso arcoíris. Brontis caminaba seguido por la cámara, cuando Daniel dijo &lt;em&gt;corte&lt;/em&gt;. Y él se quedó inmóvil, como congelado en el instante. Permaneció allí, su silueta enmarcada en los colores vibrantes de ese caldo primigenio. Todo estaba en silencio, ese silencio que dice tantas cosas. Sentí cómo su energía se expandía y cómo el desierto le estaba susurrando algún misterio y me alegré muchísimo, porque amo este lugar, matriz de vida y me gusta cuando llega gente de otros mundos y se contagia por la magia que respiran las formas y se deja envolver por el cielo y su milagro. Esa puerta pequeña, que se abre a un horizonte enorme de percepción que nos permite observar el polvo dorado con que estamos hechos. El sol iba cayendo en un atardecer espectacular y ellos filmaban una escena cargada de intensidad. Yo observaba la acción agradeciendo el momento. Volví a Las Margaritas. Al día siguiente&amp;nbsp;me acerqué&amp;nbsp;a saludar al equipo. Pude ver parte del trabajo que habían realizado. Una experiencia interesante. Finalmente me fui a despedir de Brontis, nos dimos un abrazo. Sus ojos arrojaban un extraño fulgor. El eco de su mirada azul quedó flotando en un &lt;em&gt;volveré... &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-5329285116248930934?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/5329285116248930934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=5329285116248930934' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/5329285116248930934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/5329285116248930934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2011/10/y-yo-minimo-ser-ebrio-del-gran-vacio.html' title='Una película en Las Margaritas'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-4813065755630570090</id><published>2011-09-10T16:34:00.000-07:00</published><updated>2011-09-10T16:46:21.217-07:00</updated><title type='text'>Ese rumor de vitalidad</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;"Es inútil. Todo vuelve a nacer.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Para la oscura boca que nos traga,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;para el amor y el odio,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;para el llanto,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;aquí estamos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Sobrevivientes del día de ayer, &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;con los ojos puestos a sercar al sol&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;y con el corazón extendido en la mano como una carta."&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Jaime Sabines.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Verde, verde agua, verde humedad. Los árboles de la huerta se mecen al compás del viento manifestando su alegría de existir. La lluvia es en el desierto, esa reconfortante sensación que nos acuna en el tejado, ese rumor de vitalidad, aún en medio de la muerte que nos visita bajo inesperadas formas. Lo cotidiano se vistió de tragedia en estos tiempos, pero a la vez no deja de ser interesante el análisis de los acontecimientos. Una pareja decidió rentar una casa en un pueblo del desierto, a los pocos días, a sus 42 años y de manera sorpresiva, el hombre muere de un ataque al corazón. Ella se queda sola, vagando por las calles de ese fantasmagórico laberinto donde se mezclan el dolor y el olor del cuerpo sin bañarse. Como no había dinero para el funeral, llega el hermano del difunto a disponer los arreglos y resulta que es el hermano gemelo. Gran conmoción en la localidad, hasta que se aclara el asunto. La mujer pinta un mural enfebrecida, aún no se detiene. Mientras tanto, otro personaje llega al pueblo, se dice la reencarnación de Jesús, habla de su poder para transformar la materia y trata de conseguir seguidores en una empresa descabellada: Hay que detener el tren, con la fuerza de nuestro pensamiento y la fe podemos lograrlo. Se va a las vías y sucumbe aplastado. El viejito de la confitería que en realidad era tapadera para la venta de armas, fallece al saber que a su nieto lo agarró la policía con un kilo de mota. Los muertos en un mes. Cruces adicionales en el cementerio local. Y sigue la conmoción. Un hombre camina por la orilla de la carretera, encuentra varias identificaciones de mexicanos, credenciales de elector. En el conjunto aparece también la licencia de un chofer de autobús. El sujeto, en vez de acudir a la policía, las recoge y se las lleva a su casa. Luego, asustado borra sus huellas digitales y las quema. Nunca sabremos quiénes eran esas personas. No habrá un rastro ni respeto a su memoria, ni cruces, ni tumbas, simplemente se esfumaron de la faz de la tierra. Aquella mujer que se quemó la cara en un accidente doméstico sigue en rehabilitación. Los asalariados de las transnacionales reparten cuentas de colores, mientras miden y hacen cálculos de las posibles ganancias, dentro de sus camionetas con aire acondicionado. Otros niños nacen y otros más entraron por primera vez a la escuela. El hombre que vende los helados pinta un nuevo anuncio en su carrito. Será acaso el calor sofocante que lleva a las personas a cometer actos imprudentes, no hay paz en este mundo, sólo un gran caos en las cabezas. Si dejáramos de racionalizar y aprendiéramos de nuevo a seguir la intuición, acaso el vortex de la locura pasaría de lado sin arrastrarnos a los abismos de espejos donde sólo observamos imágenes distorsionadas de eso que creemos real. Todo está mutando. Ya varios de los viejos se han ido, y otros nuevos han llegado, con un costal lleno de esperanzas que se reflejan en sus caras sonrosadas. El mundo allá afuera gira como loco. El mundo de adentro se debate entre la confusión y el vértigo. ¿Dónde están los espacios soleados y el perfume de las flores? Están en el rumor de vitalidad que se adivina en el verde, en la lluvia, en los cántaros de barro. Y en los que quedamos aquí, en el temporal, sobreviviendo. Mientras haya un soplo de energía vital, aún en medio del autismo que nos paraliza, mientras podamos seguir contando historias.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-4813065755630570090?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/4813065755630570090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=4813065755630570090' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4813065755630570090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4813065755630570090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2011/09/ese-rumor-de-vitalidad.html' title='Ese rumor de vitalidad'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-3939763522227042767</id><published>2011-08-20T18:33:00.000-07:00</published><updated>2011-08-20T18:33:37.270-07:00</updated><title type='text'>Cartas desde el Norte</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div closure_uid_e47tsp="117" style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Un pais lejano puede ester cerca, puede quedar a la vuelta del pan, pero tambien puede irse despacito y hasta borrar su huella. En ese caso no hay que rastrearlo con perros de caza o con radares. La unica formula aceptable es excavar en uno mismo hasta encontrar el mapa. Mario Benedetti, Cotidianas.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div closure_uid_e47tsp="131" style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div closure_uid_e47tsp="132" style="text-align: justify;"&gt;Al igual que muchos mexicanos, me fui por un tiempo del lugar donde vivo, al menos para probar lo que se siente estar en un ambiente donde no hay caos a tu alrededor todos los dias. Disfruté enormemente de ese pais con sus casas de cuento, sus campos inmensos, sus amaneceres, el jarabe de maple y los paseos en el bosque esperando encontrar un alce o al menos un venado. Solicitar la visa canadiense puede llegar a ser todo un calvario. Para entrar como visitante, me pidieron que comprobara el pago de impuestos de los ultimos tres años, mis actividades economicas de los últimos diez, mi cuenta bancaria de los últimos seis meses, el nombre, fecha y lugar de nacimiento de mis padres y de mis abuelos, por poquito y no me piden el color de mis calzones. Al llegar al aeropuerto, tuve que formarme con otras 300 personas para esperar turno en la migración. Finalmente me dejaron entrar. Dicen que hay un scanner nuevo que te pasan por el cuerpo sin preguntarte. Yo ni cuenta me di. Total que empecé mi visita a ese pais y lo primero que me llamó la atencion es la cantidad de agua que hay. Y como no, viniendo del desierto, resulta sensacional estar en medio de los frescos bosques de árboles inmensos o nadar en alguna rivera, sabiendo que no hay animales ponzoñosos. Eso si, los mosquitos son voraces. El caso es que empecé a conocer algunos « quebecos » y algunos mexicanos, a tratar de entender como es la vida allí. La mayor parte de los mexicanos me contaron que desgraciadamente no hay mucha solidaridad entre nosotros. Que si te toca un malhumorado jefe connacional te trata peor que a los demás o que en este medio multicultural la sobrevivencia te lleva a realizar trabajos que de otra manera tal vez nunca hubieras pensado. Conocí a un hermano, se llama Carlos. El trabajaba en México en una empresa reconocida, tenía un buen puesto, una familia. Decidió probar suerte aqui luego de que recibiera amenazas de muerte, asi que con poco dinero en el bolsillo, se lanzó a la aventura. Llegó al aeropuerto en un invierno. Las calles colmadas de nieve lo recibieron. Salió caminando con la maleta a cuestas, para darse cuenta de que con sus zapatos y con su chamarra no podría sobrevivir a la una de la mañana en esos parajes. Volvió y entabló conversación con un taxista quien lo llevó al centro de refugiados. Alli le dieron la bienvenida y al dia siguiente ya tenía empleo. Con él me tocó vivir la aventura de trabajo en Canadá, con la mafia chilena en el manicomio-escuela, pero esa es otra historia. La mayor parte de mexicanos se dedican a la limpieza de casas y oficinas. Es un trabajo duro. En promedio la paga es de 10 dólares la hora. Si pensamos que aquí el salario mínimo es de $ 55 pesos al dia por una jornada de ocho horas, se entiende por que muchos arriesgan el pellejo y dejan a sus familias en busca del sueño de una vida mejor. Sin embargo, no es fácil. Hay racismo y poca compenetración con los locales. El mundo es un pañuelo diría mi madre. Y es que encontré a una ex compañera de la facultad, Chayo, con quien hicimos muy buenas migas. Platicamos largo y tendido, tomamos café y a veces tequila, compartimos experiencias de vida y conocí a sus hermosos hijos Yael y Luis. Chayo se las arregla para darle el sazón de México a su cocina. Oscar su marido, tiene una sonrisa solar. Y ambos me hicieron sentir realmente como en casa, con ese sentido de la hospitalidad con que saben abrirte las puertas de su hogar las personas que viven lejos. Como mexicana, me enfrenté al concepto de producto exótico. Las noticias que recibí desde afuera y la apatía que nos corroe como nación es desalentadora. Inmóviles y ciegos. Aqui, en este mundo donde las casas parecen sacadas de un cuento y ves Ferraris de colores en la calle, tambien hay ceguera y desaliento. La gente trabaja inmersa en el sistema, para solamente ver llegar el viernes y salir a experimentar vivencias cada vez mas duras, la cultura de la superficialidad y la busqueda del placer a base de estimulantes como las pildoras de la felicidad, no quitan el hecho de la insatisfaccion social y son el reflejo de un vacio interior cada vez mas difícil de llenar. Como el millonario chaparrito que corre motocicletas y posee todo, incluída una lancha de alta velocidad y que tiene los ojos tristes, tristes. Personas que buscan respuestas en el hedonismo artificial. Más placer, más, más. Hay que llenar el vacío con bienes materiales, el Porsche, la moto, la piscina, la casa, los artilugios electrónicos, las relaciones virtuales, las pastillas para sentir y dejar de sentir. Allá, las noticias sanguinarias de nuestro universo les resbalan por la piel perfectamente rasurada. Pero también encontré gente hermosa como Pierrete, la vecina maestra de escuela jubilada que vive sola en una casa enorme y con quien entrablé una relación entrañable. O Carmen, esa maravillosa señora entrada en años, vestida con falda corta y tacones, perfectamente maquillada, que vive un apasionado romance con el señor del departamento de al lado. Fuimos una noche a observar los fuegos articifiales, un concurso que organiza el municipio. Y me quedé con la boca abierta…miles de células de colores danzando en el cielo, mientras Carmen se agachaba y soltaba un pedo espectacular. También me encantó hablar con Denni, el hombre de los caballos que me llevó a pasear en una carroza por los bosques de Hawkesbury, un lugar que conocía de nombre por la canción de Jean Leloup. O el partido de hockey. Llegué a la pista cuando estaban calentando. Me tocó ver la máquina que alisa el hielo para dejarlo como espejo y luego, en ese gimnasio llamado Coliseum de Laval, el juego dinámico y divertido, volátil. Encontré un disco entre las gradas y lo guardé subrepticiamente para regalarlo a mi hijo. Cuando el partido acabó me invitaron una cerveza en los vestidores. En atención a mi persona, no salieron desnudos de la ducha sino tapando con una toalla sus partes pudendas. Fue una cerveza rodeada de testosterona y palabras en español y francés. Me divertí muchísimo. (Amigas, tengo &lt;em&gt;fotos&lt;/em&gt;). Y qué decir de la alarma de incendios. Estaba cocinando y allá la termperatura se mide en Farenheit, así que las papas estaban crudisimas despues de una hora y decidí aumentar el calor. Se empezaron a quemar y el humo invadió la cocina. En ese momento saltó la alarma y yo no sabía cómo apagarla. Mi temor era que llegara un camión de bomberos y tuviera que explicarles ¨Excuses mua, je suis touriste mexicain¨. En ese momento, un hombre se acercó por el jardín preguntando que pasaba. Salí corriendo agitando los brazos : Help me, help me. El señor entró a la casa y me explicó que sólo hay que agitar un trapo frente a la maldita alarma para apagarla. Y ya con los niveles de adrenalina descendiendo, nos pusimos a charlar y resultó ser un bombero que iba pasando por allí de casualidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un día fui a ver un Pow Wow en la reservación Mohawk de Kanawake. Me encantó la historia de los indios enfrentándose al gobierno que tenía claras intenciones de invadir sus tierras. Pusieron una barricada en el puente principal que los une a la ciudad de Montreal. Les mandaron a la policía. Ellos los recibieron a balazos. Les mandaron al ejército. Los recibieron parados e inmóviles en medio de un silencio sepulcral y no pasaron. Siguieron fuertes presiones hasta que los Mohawk decidieron tirar dos de las enormes torres de luz que atraviesan la región y que son parte medular del sistema eléctrico de Quebec. El gobierno se retiró y los dejaron en paz. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div closure_uid_e47tsp="138" style="text-align: justify;"&gt;Un día antes de partir, acampando en los bosques de Grenville, se desató al atardecer un aguacero descomunal. Y me puse a bailar bajo la lluvia, así como llegué al mundo, festejando el privilegio de poder regresar al caos de colores y magia revuelta e inspiradora de mi México lindo y querido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-3939763522227042767?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/3939763522227042767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=3939763522227042767' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/3939763522227042767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/3939763522227042767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2011/08/cartas-desde-el-norte.html' title='Cartas desde el Norte'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-2561881944664221091</id><published>2011-07-06T07:58:00.000-07:00</published><updated>2011-07-06T07:58:29.744-07:00</updated><title type='text'>Un trámite que tardó treinta años</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegué de Argentina cuando tenía ocho años. Ocho añitos y en mi equipaje un disfraz de la mujer maravilla, que estaba tan de moda en ese momento. Mi ilusión era que los niños mexicanos no la conocieran y entonces yo les diría a mis amiguitos que yo era la VERDADERA mujer maravilla. Ya en ese tiempo la globalización había comenzado, porque aquí no sólo la conocían, sino que ya se habían cansado de ella, estaban en la etapa de La mujer biónica. Así que tuve que deshacerme de mi diadema dorada, de mis medias y calzones rojos, con estrellas de papel cosidas a mano, del corsé de la abuela y de los calcetines con que lo rellenaba, el lazo mágico dorado con el que me había entrenado durante horas, y el gabán marrón que me quitaba mientras daba vueltas para dejar de ser Linda Carter. Tenía mucho miedo, pero con esa capacidad que tienen los niños, me adapté en poco tiempo. En ese entonces, mis padres tuvieron que ir a Migración, que era un edificio que recuerdo como gris, oscuro y frío, donde los empleados te trataban MUY MAL. Cada visita era una tensión creciente, para saber si nos darían o no los papeles. Finalmente consiguieron un abogado que nos consiguió un permiso que entonces se llamaba FM9 estudiante. Cada año, mis padres debían meses antes, empezar a ahorrar su sueldo de maestros para pagar los seis documentos de la familia. Luego de varios años, justo cuendo estaban por darnos la residencia definitiva, fue el terremoto del 85 y con él se cayó la ilusión, junto con parte del archivo de migración. Entre los escombros quedaron nuestros papeles, y tuvimos que empezar de nuevo. Ya para cuando volvimos a tener derecho de residencia, acababa de cumplir los 18 años, así que según la ley del momento, como ya era mayor de edad, debía iniciar el trámite nuevamente, esta vez por mi cuenta. Allá voy, sólo que ya mis padres no me llevaban más al DF, en un momento mi padre me dijo, ya eres mayor de edad, arréglate tu los papeles (yo no le pedí que me trajera a vivir a otro país y así se lo dije, tuvimos una mega, mega pelea, de esas en las que vuelan las sillas). Así que seguí haciendo el trámite mientras iba a la universidad. Los extranjeros pagábamos un cien por ciento más cara la colegiatura semestral, pero aún así era muy barato. De hecho, como la carrera era muy reciente, tenía maestros que en realidad eran alumnos de semestres más avanzados. Muy profesional, la educación superior. Cuando estaba por terminar, participé en una entrevista de trabajo. Un renombrado grupo editorial estaba por iniciar un nuevo proyecto. Fuimos 400 fotógrafos entrevistados y sólo quedamos diez, sí, quedé lista para ser contratada pero… mi permiso sólo me permitía estudiar y no trabajar. De todos modos, moviendo cielo mar y tierra logré meter la solicitud y en ese momento… los zapatistas se revelaron en Chiapas, cambiaron al secretario de gobernación tres veces en un año y como sospechaban de infiltraciones extranjeras, los trámites fueron detenidos. En vano toqué puertas, grité, supliqué. Mi permiso no estaba listo. En el periódico no podían contratarme sin él, perdí la oportunidad. Así que tomé una mochila (se la cambié por mi grabadora a un cuate, el Memhongo), mi equipo fotográfico y salí de México, por la frontera de Guatemala, a recorrer el mundo y a rumiar contra un sistema tan injusto. Fue un viaje maravilloso que duró varios años. Cuando volví, casada y con un bebé en brazos me dieron un mes, Un MES de visa turística. Al bebé y a mi esposo 3 meses. ¿Por qué la diferencia? Pregunté. Porque se me da la gana, me respondió el panzón ojeroso y nariz chata del oficial de migración que nos recibió en el aeropuerto. Y tuve que empezar otra vez. Luego de dos años con FM3, expuse mi caso en la delegación de Jalisco, presentando toda clase de papeles, solicitando una cambio a inmigrante. La respuesta no tardó mucho… tiene usted treinta días para salir del país. Y a empezar de nuevo. Cinco años con FM3 y otros 5 con FM2. Inicié el trámite de naturalización y tardò exactamente dos años y medio. Como no obtuve respuesta, fui a la oficina de Relaciones Exteriores en el DF, o la Mátrix, como yo la llamo. Es que la firma no coincide, me dijo una funcionaria. Necesitas traer una carta donde aseguras que esa sí es tu firma, bajo observancia de decir verdad. Le dije, ya en confianza, qué pasa? Es que tenemos algunos problemillas con los de migración, rivalidades entre oficinas, como que nos están regresando varios trámites pero no te preocupes, luego de este paso, ya verás que en unos tres meses sale. Luego de un año, finalmente me dijeron que estaba listo el documento. Fui a hacer el examen, y salî bien, obvio, si te preguntan puras cosas que aprendes en la primaria. Pagué los derechos (eso ya era costumbre) y volví a los dos meses. Vi que la señorita tenía lista mi carta de naturalización, pero llegó al mostrador y me dijo, todo está bien, sólo falta pagar los derechos. Le dije, no, es imposible, ya los pagué. Bueno, pero en su expediente no está el recibo, tiene usted una copia del recibo? Si, pero en san Luis potosí, a 700 kilómetros de aquí. Quiero hablar con el responsable del departamento. Vino la licenciada y volvió a entrar. Luego de dos horas me dice, fue una confusión, ya apareció el recibo, sólo que no se la puedo entregar porque la persona que debe firmar de salida no está hoy. Por favor vuelva mañana. Al día siguiente, después de treinta años, seis meses y veintisiete días, recibí mi carta de naturalización. Fui derechito a una vinatería, me compré una botella de espumante, aventé burbujas a los cuatro puntos cardinales, al centro, arriba y abajo. Y luego, con mi música, me fui caminando por el zócalo. Pasé frente al hermoso edificio del Ayuntamiento, admiré la imponente Catedral, con sus plomeros y electricistas ofreciendo trabajo junto a la reja, con los ecuatorianos vendiendo gorras tejidas, los concheros danzando junto al templo mayor, un campamento de maestros disidentes y un traga fuego del semáforo. Frente a Palacio Nacional me acordé que hace poco Felipe Calderón convocó un concurso para saber el trámite burocrático más alucinante en México. Aquí mi testimonio. Mi expediente en migración debe pesar por lo menos unos diez kilos. Del dinero pagado cada año no sabría asegurar la cantidad, en vista de las devaluaciones y quiebres, pero no es poco. Lo que he recibido en este país que ahora sí ya puedo llamar mi casa, es tanto. Cosas buenas, cosas malas. Como sean eso sí, muy intensas, jamás aburridas. Puedes ver un muerto sin cabeza en la esquina y una preciosa flor en los escombros de la siguiente calle.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-2561881944664221091?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/2561881944664221091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=2561881944664221091' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2561881944664221091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2561881944664221091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2011/07/un-tramite-que-tardo-treinta-anos.html' title='Un trámite que tardó treinta años'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-6770342756832663891</id><published>2011-04-22T08:13:00.000-07:00</published><updated>2011-04-22T08:14:27.436-07:00</updated><title type='text'>El privilegio de la vida</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;“Cada lugar es una mina. Basta dejarse ir. Darse tiempo, sentarse en una casa de té a observar a la gente que pasa, pararse en una esquina del mercado y luego seguir la madeja de un hilo que puede empezar con una palabra, un encuentro, con el amigo de un amigo de una persona que se acaba de conocer, y el lugar más escuálido, más insignificante de la tierra se transforma en un espejo del mundo, una ventana de la vida, un teatro de la humanidad frente al cual se puede detener sin necesidad de andar mas allá. La mina es exactamente donde se está: es suficiente excavar”. Tiziano Terzani “Un indovino mi disse”. Edit TEA. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una grave amenaza se cierne sobre los tesoros intangibles del lugar en el que vivo desde hace quince años. Años que han sido una enseñanza continua acerca de la naturaleza, de la sociedad y por supuesto del interior de uno. Una escuela de vida. Vivir aquí, a la orilla del sistema, en medio de personajes que parecen sacados de un cuento o de una película pero que son tan reales como Real es el nombre, lo considero un privilegio. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Encontrar a la serpiente en el camino y escuchar aullar a los coyotes en las noches estrelladas, también es un regalo. Además de la energía, las plantas, los animales y la montaña sagrada, sitio que visito frecuentemente. Es verdad que solemos pensar que el lugar que vivimos es el ombligo del mundo. Bueno, Wirikuta tal vez no sea exactamente el centro del universo, pero si es un punto energético planetario de gran trascendencia. Para mí, el desierto esconde sorpresas. Frutos y flores de hermosos colores se presentan ante los ojos azorados de quienes se adentran en sus misterios. Es al fin de cuentas un jardín mágico donde se puede ver la sombra y la luz. Donde las estrellas murmuran mensajes y el viento, capaz de transformar la piedra, nos despeina las ideas si éstas son demasiado sólidas. ¿Y qué sigue ahora, luego de que las grandes compañías invaden estos espacios con todas las consecuencias que ello implica?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una de las cosas que me atrajo del lugar desde la primera vez, fue su pasado minero y los vestigios de un antiguo esplendor. Las ruinas, las historias de la gente. Esa mina metafórica de la que habla Terzani. Sin embargo, nada quedó para sus habitantes de aquella fastuosidad, acaso un eco en sus callejones solitarios y unos edificios derruidos en medio de las montañas. Y ahora también se ha descubierto que algo si permaneció y trascendió el tiempo… plomo y arsénico en una sierra devastada por la tala inmoderada. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;He tenido la suerte de ser testigo del microcosmos de una sociedad de mil quinientas personas que vivimos en este clima árido, duro en invierno, terrible a veces. Hemos visto como en los últimos meses la relación entre los habitantes del pueblo se ha ido deteriorando cada vez más, vemos que donde antes reinaba una convivencia tranquila entre locales y extranjeros, ahora, instigada por la compañía y por la falta de oportunidades, de repente ya no hay bienvenida. Observamos con tristeza como el hambre y la desesperación pueden llevar a las personas a regresar a un empleo que enfermó y mató mucha gente, afectó a viudas que se quedaron con los hijos a su cargo y que sin embargo están dispuestas a mandarlos, ahora ya adultos, a que trabajen en la mina donde murieron sus progenitores, porque no hay para comer. Y vemos llegar cada semana a expertos, periodistas, ecologistas, ambientalistas, funcionarios, intelectuales, artistas. Y sabemos que allá afuera, del otro lado del túnel, multitudes están luchando para preservar este lugar. Hay organizaciones trabajando en la creación de proyectos alternativos a los que ahora pretenden y están ya devastando la zona. Sin embargo, la gente en Real dice que no hay suficiente información, que tienen hambre. Mientras los gobiernos se caracterizan por la inactividad y el olvido, la compañía minera, aprovecha el momento, azuzando a un grupo de personas para que ataquen y deterioren una relación pacífica de siglos entre los locales y los wixaricas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿A dónde irán a parar personajes como José el carnicero, quien con su cuerpo evitó un accidente en los acantilados de la sierra cuando detuvo una willis con su enorme tórax?¿ Qué será de doña Cande quien ayudó a nacer a mas de mil niños en la localidad?¿Quién ayudará a Mundo, el hombre que habla con los animales y que se encuentra cada vez mas enfermo por los años que trabajó en la mina?¿Quien escuchará las historias que Vanessa, el travesti del pueblo cuenta mientras vende sus milagritos para San Francisco de Asís?¿Y las anécdotas del padre Robledo?¿Acaso sonarán otra vez en los callejones los acordes de la estudiantina de mujeres?¿Y las fotos de Arturo Tristán que ha trabajado durante más de 30 años en todo tipo de celebraciones?¿Y las historias de Diego, el hombre que se sienta cada tarde afuera de su casa a ver pasar la vida? ¿Y la solidaridad de todos cuando el año pasado las lluvias provocadas por el huracán Alex devastaron la zona? ¿Que será del hijo de Rubén, quien lucha desde hace meses contra la leucemia? ¿Acaso Bonifacio seguirá vendiendo artilugios de chamán en la entrada del túnel? ¿Don Félix, campesino de la zona, podrá continuar pastoreando su ganado y sembrando su maíz cuando se termine el agua?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El manantial de El Lucero se está agotando pues no ha llovido desde hace por lo menos diez meses. Época de estiaje. El agua en el desierto vale más que cualquier cosa, resultan irresistibles cuando vives aquí los olores que evocan humedad: cuando huele a tierra mojada, a niebla o a rocío del alba. Cuando llega la lluvia, con ella germina y crece la semilla y en una sola noche el desierto cambia radicalmente. Y los campesinos como don Félix salen al amanecer en su caballo y suspiran agradeciendo ese milagro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Varios nos preguntamos, sabiendo lo que significa la escasez…si viene la mina, ¿de dónde va a sacar el agua que necesita? ¿cuáles son las alternativas de los Catorceños? Los representantes de la compañía afirman públicamente que sólo van a utilizan químicos no tóxicos y biodegradables. ¿Es eso posible? ¿Acaso quedarse sin agua, en una tierra devastada por la contaminación es la única alternativa posible? No, definitivamente la zona tiene potencial para desarrollar otro tipo de proyectos sustentables y dignos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchas preguntas siguen sin respuesta. Por eso, con todo el respeto por la lucha wixarica en defensa de sus territorios sagrados, es importante mirar también a esos personajes que forman parte de la maravillosa diversidad que todos somos. Porque gente como doña Vita, quien ha dedicado su vida a amar las plantas, o Toño el maestro albañil de Vigas que todos los días viaja dos horas en burro para venir al trabajo, o Javier con su grupo musical y su sonrisa brillante o los niños que quieren ser caballerangos como sus papás y los que conforman el caleidoscopio salpicado de color de este lugar, son quienes aportan también algo de magia y de sagrado. La historia y las costumbres del desierto, enmarcadas por una naturaleza dadivosa y espléndida, nos otorgan en su conjunto la identidad de nuestra tierra. Así como los valores intangibles que cada día nos recuerdan el privilegio de la vida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;﻿&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-6770342756832663891?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/6770342756832663891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=6770342756832663891' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/6770342756832663891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/6770342756832663891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2011/04/el-privilegio-de-la-vida.html' title='El privilegio de la vida'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-4278576107680783214</id><published>2010-11-15T11:28:00.000-08:00</published><updated>2010-11-22T09:54:10.710-08:00</updated><title type='text'>Luna de mis ojos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;...Y en el bautismo le enseñaron lo sagrado.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Recibió una caracola:&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;-Para que aprendas a amar el agua.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Abrieron la jaula de un pájaro preso:&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;-Para que aprendas a amar el aire.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Le dieron una flor de malvón:&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;-Para que aprendas a amar la tierra.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Y también le dieron una botellita cerrada:&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;-No la abras nunca, nunca. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Para que aprendas a amar el misterio.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;La llegada, Eduardo Galeano.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegaste al mundo concebida con amor, con cierto fervor mágico. Con los años he tratado de enseñarte, de la mano, caminando juntas, la filosofía que la vida nos está ayudando a moldear. Ahora, todo es diferente. Esa manita que me aferraba con fuerza cuando debía soltarse para dar sus primeros pasos, y esa valentía en hacerlo, esa determinación en tu carita redonda, esa admiración por la mami que sabía todo, todas las respuestas. Cada vez me descubro más a decirte no sé, vamos a investigarlo, vamos a hacerlo juntas. Pero luego lo cotidiano no da tregua y en medio del&amp;nbsp;remolino de mis propios sentimientos, de la vida que como individuo estoy tratando de forjar, terminamos dejándolo para otro día. Y después la barrera, la dolorosa lección de querer ser diferente a todo lo que represento, a los ideales, a la belleza de la vida, de las cosas que de verdad valen la pena, según yo. Antes lográbamos correr como dos ciervas por los bosques de la fantasía, y caíamos al suelo agotadas de reír. Ahora no. Como todo cambia, ese hermoso tesoro también está mutando. La adolescencia de lo femenino ha entrado en nuestras vidas como un huracán. Es difícil no preguntarse ¿qué estamos haciendo mal? No encuentro respuestas, por eso, cuando duermes, me acerco a tu cama y siento tu acompasada respiración, trato de infundir mi amor a través de un arrullo furtivo y de abarcar todo tu ser luminoso con mis brazos de madre que quisieran evitarte todos los sufrimientos. Así como también quisiera que volaras muy alto, que no pierdas nunca esa curiosidad o ese brillo mágico de tus ojos de hada. He tratado de dar lo mejor, he debido ser dura a veces para darle a tu espíritu la seguridad que sólo los límites nos otorgan. Y al mismo tiempo, tratando de salir adelante durante los años difíciles en los cuales dejas de ser un individuo para convertirte en madre tiempo completo, sin descansos, vacaciones o días festivos. ¿Por qué ahora me ves como una enemiga? Yo no deseo atarte, al contrario. Con todo mi amor espero que un día tus alitas sean magníficos instrumentos de navegación, que sin importar a dónde te lleven, logren el privilegio de vivir una vida plena, hermosa, evolucionada. No pido que hagas lo que yo no he podido, no deposito sobre tus hombros más carga que la que el mismo destino nos confiere al nacer. Es como caminar entre cristales delicados. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nos fuimos juntas de campamento. Subimos al techo de la camioneta a observar el atardecer. Te llevé a un lugar muy especial para mí, allí donde el coyote tiene su madriguera, entre las retorcidas ramas de un mezquite. Juntamos leña, preparamos un pequeño altar con nuestros artilugios de magas, encendimos fuego y hablamos. Y también callamos, dejando que el silencio nos cobijara al amparo de las estrellas. Observamos el firmamento en todo su esplendor en esa noche constelada. Tu volviste a poner tu mano en la mía, como cuando eras ese pequeño ser que bebía mi leche envuelta en el cálido manto materno. Tenías un poquito de miedo de los ruidos nocturnos, pero te mostraste valiente. Nos dormimos juntas, abrazadas. No hay sabiduría que enseñe como ser la madre que los hijos necesitan. No se puede controlar todo, mucho menos eso. Uno siempre cree que hace lo mejor y al final siempre va a resultar que en algo nos equivocamos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A la mañana siguiente, ¿te acuerdas? Caminamos y descubrimos el nido de un pájaro. Estaba solo con un huevito pequeño, todavía se adivinaba tibio. Nos alejamos y observamos a distancia. Al poco rato apareció la mamá, temerosa seguramente por su criatura. Se metió en el nido y se puso a cantar. Ves hija, la vida es una metáfora constante, a la que&amp;nbsp;no dejo de agradecer&amp;nbsp;infinitamente tu milagro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-4278576107680783214?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/4278576107680783214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=4278576107680783214' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4278576107680783214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4278576107680783214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/11/luna-de-mis-ojos.html' title='Luna de mis ojos'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-4624834331766134747</id><published>2010-10-03T12:11:00.000-07:00</published><updated>2010-10-03T13:23:56.476-07:00</updated><title type='text'>Macondo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Son las cinco de la mañana. El frío es intenso y se acrecienta cuando el viento recorre las calles de Catorce en esta madrugada. El lugar está lleno de gente. La efervescencia de tantas personas aglomeradas se deja sentir, pues nadie susurra. Las voces son fuertes, intensas. Hay alegría en los rostros de quienes realizan año tras año un prolongado viaje desde su lugar de origen para llegar a este momento. San Francisco de Asís, el Charrito Milagroso, Panchito, Seráfico Padre. Todos esos son sus nombres y los peregrinos que lo visitan se cuentan por centenares. Hay puestos de comida, muchas doñas se animan a poner frente a su puerta grandes ollas con café, atole y ponche. Los cantos inundan este amanecer. Poco a poco va clareando y el frío se recrudece. Muchos vienen preparados con cobijas, hay quien se trae hasta la almohada y se acomoda en una banca del parque. No ha sido fácil llegar hasta aquí. El túnel está cerrado a los automóviles y el recorrido se realiza a través de carretones tirados por mulas o caballos. Real cambia completamente en comparación con otras épocas del año. Las calles se llenan de puestos, los turistas casi desaparecen para dar paso a los peregrinos. La feria atrae bullicio y también personajes poco recordados de un México trashumante. Cómo olvidar al mago poderoso, se parecía a Kalimán. Con su ayudante habían montado en espectáculo muy bueno, yo diría excelente. Sentado al centro de una rueda que formaba el público, el mago, con una larga túnica verde y un turbante blanco, estaba inmóvil, con los ojos cerrados. El ayudante hablaba con voz potente, contando acerca de los poderes sobrenaturales del señor. Se acercaba a una muchacha y en voz baja le preguntaba su nombre. Por ejemplo Rosa. El seguía hablando y tenían ambos un código porque entre las palabras que decía le pasaba el dato y luego preguntaba &lt;em&gt;Oh maestro, tu que eres el más potente y grande adivino de esta tierra ¿puedes decirme como se llama esta mujer?&lt;/em&gt; y señalaba a la muchacha. El mago llevaba sus manos a las sienes y temblaba, en una parodia de gran concentración y al momento su voz cavernosa decía ¡ROSA! De la multitud brotaba un rumor sorprendido. Mientras el ayudante proponía consultas personales y la gente hacía fila para saber su futuro. Sorprendente. Recorriendo las calles, es posible encontrar a los apostadores de &lt;em&gt;¿dónde quedó la bolita?&lt;/em&gt; Y los juegos de lotería, en los que la tía compite con los sobrinos para ganar los premios brillantes de la estantería. O el vendedor de muñecas de cartón, las cabareteras con brazos y piernas articuladas. O el señor de las ollas y cacharros. Una de mis favoritas es la viejita ciega. Camina con dificultad por las calles con su bastón, enredada en un rebozo, con lentes oscuros cubriéndole los ojos, pidiendo limosna. De a ratos se sienta a descansar en algún rincón. Ay doñita, sí le doy una caridad pero no me cuente que es ciega, que ya la estoy observando. &lt;em&gt;Chin, ya me cachaste, nomás no le digas a nadie.&lt;/em&gt; También están los merolicos que sacan serpientes de sus maletas, atrayendo en el acto un gran círculo de curiosos a su alrededor. Llegan familias que improvisan un puesto, hasta traen las sillas de su comedor y matan un puerco para vender carnitas. Cuando terminan, la doña vuelve a casa con una olla y una cobija nueva, la niña con una muñeca y el don con una buena resaca. Y qué decir de &lt;em&gt;La carpa&lt;/em&gt; esperada por muchos hombres en edad de merecer, y muchachos que tal vez por primera vez en su vida se adentrarán en los&amp;nbsp;pedregosos caminos del amor comprado, guiados por las hetairas importadas de la ciudad, con sus escotes pronunciados, sus rostros macilentos y sus barrigas descomunales que evidencian el gusto por las fritangas a altas horas de la noche. Dicen que hace tiempo, llegaba la famosa Fanny, quien enloquecía a los caballeros. Anunciaban el espectáculo desde temprano y aseguraban que casi estaba por empezar, ya casi empieza, ya llega Fanny, no se vayan pues Fanny se enoja, y cuando Fanny se enoja Fanny se encuera y en esas pasaban varias horas mientras todos se emborrachaban y ya cuando aparecía, muy entrada la madrugada, los comensales estaban perdidos en los reinos etílicos y oníricos, además de &lt;em&gt;orínicos&lt;/em&gt; de la borrachera. ¡Vieran que quienes me lo cuentan lo hacen con tanta nostalgia!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cada año la feria cambia un poco. Ahora muchos venden discos y videos piratas, y ponen el volumen al máximo, para hacerse competencia. Hay muchísima mercancía de origen chino, casi la mayoría de los puestos vende plástico. La comida tradicional está siendo sustituida por pizza, hamburguesa y hot dog. Sigue siendo una feria que vale la pena conocer. Sólo hay que aguantar algunas incomodidades, como que los baños no son suficientes y a lo mejor te encuentras en la puerta de tu casa un regalito nauseabundo. O que el olor del túnel es insoportable durante un mes. O que unos borrachos aúllan arriba de los cerros en la madrugada. Pero es una fiesta salpicada de color, llena de un realismo mágico efervescente y vital. Tanto, que a veces me parece que estamos en Macondo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-4624834331766134747?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/4624834331766134747/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=4624834331766134747' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4624834331766134747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4624834331766134747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/10/macondo.html' title='Macondo'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-23734681944252016</id><published>2010-09-29T11:26:00.000-07:00</published><updated>2010-10-03T13:19:00.107-07:00</updated><title type='text'>El despertar de Eros</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Hay besos que pronuncian por sí solos&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;la sentencia de amor condenatoria,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;hay besos que se dan con la mirada&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;hay besos que se dan con la memoria.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Gabriela Mistral&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando llegué al palenque, un aroma de sensualidad se elevaba entre el resplandor del humo y las luces del espectáculo que se estaba presentando. Un grupo de mujeres con maravillosos vestidos, bailaban una fusión de danza española y mexicana. Una de ellas, la maestra y líder del conjunto&amp;nbsp;era la mayor. Se movía con una sensualidad atrevida, experimentada. Otras eran muy jóvenes y lo hacían con candor y a la vez con mirada provocadora. Los vestidos, entallados hasta las caderas, los vuelos de las faldas, las medias negras transparentes, los zapatos de tacón. Puedo decir que todos los asistentes se encontraban subyugados por esa fiesta de sensualidad. Dicen mis amigos que a los hombres el deseo les entra por la vista y esa noche sus pupilas brillaban. Por eso la energía en el palenque era ya un augurio. Terminó la danza y nos juntamos un grupito a decidir qué hacer, nadie quería dormir. Decidimos inventar un recorrido por los “antros” de Real de Catorce. Primero, la decisión fue ir a la cantina del pueblo. Es una habitación larga y de techos altos, llena hasta el tope de fotografías de mujeres desnudas y banderas de equipos de fútbol. Incluso hay unas litografías que representan penes caminando. Nos sentamos con una cerveza. Allí estaban los muchachos de la cañada, el masajista, los artesanos, unos visitantes con rastas, y hasta el doctor del pueblo. Los más hambrientos pidieron unos taquitos en el puesto de afuera. De allí seguimos otros bares (sólo hay dos). Pero queríamos un poco más de movimiento. Supimos que ese sábado había una boda y como se acostumbra que aquí entren todos aunque no hayan sido invitados ni conozcan a los novios, nos fuimos hacia el salón Sueño del Recuerdo. Encontramos a los policías apoyados en el barandal frente a la puerta con ganas de estar allá adentro. Una marea de gente bailaba. Un olor de amasijo humano me golpeó el rostro cuando nos fuimos acercando a la pista de baile. Observaba a las parejas alrededor, primero para saber cómo bailar y luego por pura curiosidad. Algunos estaban muy borrachos y zapateaban solos. Las mujeres con pantalones apretados, botas o tacones, los hombres con hebilla grande, sombrero. Tenían el cuerpo empapado de sudor. La marea de gente bailaba en círculo; las mujeres lo hacían hacia atrás mientras sus parejas avanzaban, acorralando, seduciendo. No podía creer la onda de erotismo que se percibía en la multitud. Sentí en la espalda una mirada intensa, me di vuelta lentamente y allí estaba ese hombre. Ojos verdes, penetrantes y en esa mirada un deseo que lo abarcaba todo. Ay caray…se me subió la adrenalina varios decibeles… sobre todo porque hace tiempo que entre él y yo existe una corriente química que se hizo latente desde aquella primera vez que nos encontramos en una reunión en el desierto y lo escuché hablar. Coincidirán mis amigas que a nosotras las mujeres el deseo nos entra por el oído. Admiro el modo en que fluyen de su boca las palabras cuando se dirige a la gente, cuando habla del amor a la tierra, cuando expresa con intensidad el sentido metafórico de la vida. Y esa noche, al calor de los mezcales, el baile y la buena conversación, digamos que la mesa estaba puesta para un banquete de exquisiteces. Sentados, hablábamos y nuestras cabezas se acercaban cada vez más. Su mano acariciaba mi pierna lentamente, mientras mis ojos se posaban en el deseo de sus pupilas. De repente, los amigos anunciaron que una compañera estaba encerrada en el baño. Fuimos a ver qué pasaba. Estaba tan alcoholizada que se quedó dormida en el retrete con las bragas y pantalones a media pierna. Entre varios la ayudamos y logramos sentarla en el suelo, estaba en estado comatoso. Mientras las miradas de todos estaban pendientes de la chica, una mano se deslizó por debajo de mi falda y fue subiendo lentamente por la curva de mis caderas. Paroxismo total entre dos frente a un grupo distraído por la muchacha que vomitaba y reía. Finalmente, entre varios la cargaron desmayada y empezaron a salir del baño. Siguiéndolos, yo también iba saliendo cuando él me retuvo por el codo, me empujó contra la pared y nos dimos un beso lento, húmedo, cálido, tan sensual que lo abarcaba todo. Su aliento fue recorriendo el contorno de mi rostro, sus dedos delicados me tocaban esos cabellos minúsculos que nacen en la base de la nuca, mientras que mis manos&amp;nbsp;se posaban&amp;nbsp;su pecho. Sin embargo, nuestros cuerpos estaban inmóviles, completamente unidos por una fuerza mayúscula, que con efervescencia me iba llenando el vientre de estrellas. La atmósfera cargada de sensualidad se quebró en el instante en que una mujer entró mirándonos con diversión. Volvimos a la fiesta. El grado de alcohol se fue elevando con el transcurrir de la noche y mira lo que son las cosas de la vida, que mi romeo se quedó dormido en una silla, mientras yo hablaba con los amigos acerca de las diferentes percepciones de la realidad. Con la metáfora a medias, me fui a casa. Observé la neblina del alba entre las calles empedradas. Al llegar, estiré mi cuerpo en esa cama de sábanas frías. ¡RAYOS! pensé. Opciones: Una ducha de agua helada, un chapuzón en el arroyo, un orgasmo solitario, un libro de física cuántica que me explique lo de las moléculas, las feromonas y las reacciones químicas. &lt;em&gt;El viento se detiene en el vértigo, arranca mi piel en destellos de luz. Cuando regreso, despeinada y maltrecha, me sonríes desde la blancura de una página&amp;nbsp;(fragmento Miguel Oscar Menassa).&lt;/em&gt;&amp;nbsp;O simplemente reír un poquito de la comicidad del asunto. Recordar que el erotismo es poesía y que su despertar nos llena el cuerpo de una corriente vital. Lástima que esa noche, se me quedó en pura teoría.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-23734681944252016?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/23734681944252016/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=23734681944252016' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/23734681944252016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/23734681944252016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/09/el-despertar-de-eros.html' title='El despertar de Eros'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-4082409219380157768</id><published>2010-09-03T11:11:00.000-07:00</published><updated>2010-09-03T11:36:07.294-07:00</updated><title type='text'>Nautilus</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Luego del viaje al sur ha sido necesario un reajuste de neuronas y de moléculas en el espacio-tiempo del desierto. La vida es un caleidoscopio cuya única certeza es la impermanencia de las cosas. Todo se encuentra en constante movimiento y hay que ser flexible para adaptarse a los cambios. Vivir el presente y todo eso. Hace unos días venía subiendo al Real por el empedrado. Iba con los niños escuchando música. A toda máquina como diría el capitán Nemo, en el Nautilus catorceño de la familia: camioneta blanca con la pintura descascarada en la puerta de atrás, calavera izquierda rota, estéreo con casetes y una madera sosteniéndolo, asiento descosido, plumas y cristales colgando del espejo retrovisor, mate y termo de emergencia abajo del asiento, casita en miniatura pegada sobre el tablero, cables salidos en la cabina, manchas de grasa en las puertas, ruidos de matraca por doquier, pero eso sí…corre como un Ferrari. Decía, iba con los niños hacia casa cuando pasé encima de una serpiente enroscada en el camino. Apliqué los frenos y patinando nos detuvimos. De reversa nos acercamos a ella. Abrimos las puertas para ver ese hermoso espectáculo. Era una cascabel grandísima. En eso apareció otro vehículo y le hicimos señas desesperadas al conductor para que redujera la velocidad. El señor pasó despacio junto a nosotros y nos miró como si fuéramos extraterrestres. Se trata de un hermoso ejemplar, mírelo. Pero el no logró distinguirlo en el empedrado y siguió la marcha. La víbora se fue desenroscando de a poquito y majestuosamente salió de la carretera para internarse en los arbustos. Qué regalo, la vimos muy de cerca. Luego, continuamos. Pechereque, un personaje catorceño de lo más interesante, nos pidió aventón para el pueblo. Tenía un costal con maíz. Él fue uno de los que perdió su casa con las lluvias de julio. Nos adentramos en el túnel que aún se encuentra en reparación y recordé ese día cuando una ola de tres metros invadió la galería y se llevó más de la mitad del estacionamiento de Ogarrio, con carros y todo. Cuando para atravesarlo el agua llegaba a más de un metro y tapaba los faros y debías hacerlo sólo en una camioneta grande. Una visión apocalíptica. Nunca hubo tanta agua, aseguraron los ancianos. El pueblo quedó incomunicado durante un par de días. En momentos como ese te das cuenta de que nuestras vidas son tan pequeñitas, que esto que estamos experimentando es tan sólo un instante. No hay certezas. Sobra el agua en el desierto mientras los corazones de algunos hermanos y hermanas se consumen de sed en sus desiertos internos. La realidad está llena de metáforas. Continuando por las calles empedradas, dejamos a Pechereque. Llevé a los niños a la casa y me fui con rumbo al cementerio. Allí me encontré nuevamente al señor que nos miró como extraterrestres en la carretera y a un muchacho sosteniendo orgulloso una cascabel muerta. La maté yo, dijo el chico. Ya ves, comentó el señor, ahí está tu cascabel. Bueno, al menos una se salvó. La serpiente, que para muchos representa la sabiduría, la infinita y ascendente energía vital que entrelaza la existencia de las cosas. Verla reducida así, a un amasijo de inerte, me produjo una melancólica desazón. Regresé al Nautilus y seguí navegando entre las brumas del atardecer, buscando en los recovecos de la memoria un resplandor de esperanza. Y recordé que aún existen espacios sagrados e infinitos océanos plagados de misterios, donde las serpientes, cual sirenas en los escollos, cantan hermosas y ancestrales melodías. Aguzando el oído, podemos escucharlas, aún en medio del ruido incesante de nuestros afanes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-4082409219380157768?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/4082409219380157768/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=4082409219380157768' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4082409219380157768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4082409219380157768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/09/nautilus.html' title='Nautilus'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-1544908643712347364</id><published>2010-04-22T12:26:00.000-07:00</published><updated>2010-04-22T12:30:06.508-07:00</updated><title type='text'>Maleabilidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Esta realidad tirana que se ríe a carcajadas porque espera que me canse de buscar.&lt;br /&gt;A. Lerner&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La realidad otra vez… puede ser tan dúctil como uno lo desee. Se puede danzar con ella escogiendo el ritmo según el estado de ánimo, o según los colores se puede pintar, como llenando el cuerpo de tatuajes. Pintar con luz y sombras, dejando que el proceso creativo se convierta en una recapitulación. Psicodelia, magia, brillo, oro, dorar la píldora. &lt;em&gt;Take the red pill&lt;/em&gt;. Todo tiene un precio. Rechazar la pastilla azul de Morfeo, buscar la olla al final del arcoíris. Hay que seguir la intuición, hay que danzar con los demonios y los seres alados, hay que beber tragos amargos para conocer la miel. Hay que estirar el plumaje y permitir al sol bañarnos con su dorado resplandor. Y todo eso mientras seguimos viviendo en la orilla de la Matrix, mientras buscamos desesperadamente no caer en la tentación de la vacuidad tan al alcance de la mano. Que nuestras vidas no sean vanas. Que podamos ayudar a alguien, que los vampiros no se roben lo que son incapaces de generar por sí mismos, que aprendamos a tener compasión de ellos. Que nada se crea ni se destruye, sólo se transforma. ¿Por dónde empezar con la realidad? O la aceptas, o la cambias o la dejas. ¿Dejarla? Imposible por mi voluntad. Hasta que me llamen seguiré la senda. Amo la corriente vital que nos une al ritmo mágico del cosmos, amo el olor del desierto al amanecer, los abrazos de los niños, la música, la sincronicidad de la existencia. Amo el fuego de la chimenea y las constelaciones del misterio, el mar y el viento ¿Aceptarla? Imposible por mi voluntad. Siempre fui rebelde, siempre me pregunto dónde está escrito cómo deben ser las cosas. En la antigüedad se hizo el intento con el código de Hammurabi, tallado en una piedra descomunal que es fotografiada por los turistas que visitan el Louvre. En la actualidad se ensaya con las leyes del sistema, que originalmente fueron creadas para la convivencia humana pero que cada vez se van diluyendo en un mundo regido por la avaricia y la falta de conciencia. Pero hay leyes que cada quien tiene el derecho de construir y deben ser maleables, permitir el cambio. ¿Cambiar? Eso sí, hay que lavarse los dientes con la otra mano, hay que danzar con la realidad. Enemiga de la rigidez, enemiga de los hábitos perennes. Romper esquemas, romper ese falso cheque brillante que pretende comprar el futuro inexistente. HOY me encuentro sentada escribiendo, hoy bebo el elixir de cierta gnosis. Y los tragos son amargos al principio. Porque la cómoda y cálida sillita opera con todo su magnetismo para atraerme hacia la insipidez. Me observo saliendo del cuerpo como un testigo y no logro entender aún por qué estoy tan molesta. Será la influencia de la luna. Si nuestro cuerpo está compuesto mayormente de agua, y el satélite interviene en las mareas ¿Cómo influirá en nuestros organismos? ¿De qué manera las moléculas se mueven con una sabiduría desconocida para nuestras pequeñitas mentes? Pagar el precio de la inconformidad. Para dejar de lado el enojo hay que practicar la paciencia, la aceptación. Cuánto lamento absurdo. Tal vez es sólo la maldita costumbre de pensar demasiado. Quiero convertirme en líquido y ser río que fluye, quiero vibrar azul. Azul como las profundidades de mis abismos, azul como el cielo, azul como el éter que rodea el aura de los cuerpos. Tomo un rollo de papel y lo despliego en el suelo. Pinto mi silueta. El lugar que ocupan las células de este organismo en el espacio. Lo pego en la pared y observo los contornos de eso que soy. Tomo el bote de pintura y embarro mis manos en el color…libélulas en el vientre, mariposas en la espalda, colibríes en los brazos, flores y hojas en las piernas. Un sol dorado y resplandeciente en el plexo…Un momento…alguien está tocando mi puerta, voy a ver de quién se trata. Tal vez es la señora de las tortillas, tal vez es mi vecina, tal vez el recibo de la luz, tal vez un problema o alguien que necesita algo, tal vez un niño preguntando el nombre de una calle, tal vez sólo el viento. Como sea, ES eso que está allá afuera de estas palabras pero a la vez dentro… la maleable realidad. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-1544908643712347364?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/1544908643712347364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=1544908643712347364' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1544908643712347364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1544908643712347364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/04/maleabilidad.html' title='Maleabilidad'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-8042383283475300231</id><published>2010-03-25T18:22:00.000-07:00</published><updated>2011-03-25T15:56:20.516-07:00</updated><title type='text'>Los cinceles del misterio</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo primero que hice al volver fue sentarme en una de las bancas de la plaza. El cielo era de un azul intenso, poderoso, como sólo en las alturas de Real puede lucir. Un viento frío aleteaba alrededor, trayendo aromas conocidos: fuego encendido, ropa recién lavada, maíz tostado, aceite de carro, alfalfa fresca, botones de rosa, frijoles hirviendo en la olla, pan horneándose, excremento de caballo... Un cachorro de color marrón con la cola y una de las patas negras, jugueteaba cerca de la fuente. Mis niños fueron a traer un café. El sol reverberaba en las baldosas de piedra. Al rato pasó un conocido, se detuvo a detallar que feo ve las cosas, quejándose de la vida, de los malos momentos, de la locura de las personas. ¿No tienes algo bonito para contar? Le pregunté. No por ahora, dijo y siguió su camino. Poco después llegó otro amigo, hablando de la prisa que tenía, que el tiempo no le alcanza para nada, que ya se tenía que ir. Abrazada a mis muchachos, observaba divertida el trajín de la gente. Los caballerangos buscando algún cliente, las empleadas de la esquina echando agua en la banqueta, Chuya colgando bufandas afuera de su tienda, Márgaro esperando algunos para llevar en su jeep a Estación Catorce, niños saliendo del jardín con sus mamás, los muchachos del camión de la basura con su cencerro, los cargadores del mini súper bajando costales, Thomas con alguna herramienta en la mano, unos mochileros llegando desde la cuesta…&lt;br /&gt;El café estaba delicioso. Observando a mis dos estrellas, tan crecidas ya, me sentí orgullosa de saberlos independientes, de verlos bien plantados a pesar de la ausencia. Llenándome los ojos de este pueblo en el cual he vivido los últimos quince años, quise que lo cotidiano me envolviera como un cálido manto, pero cuando has bebido ciertas pociones, eso ya no funciona completamente. Sin embargo, una sensación de plenitud me embargaba. La verdad es que volví tan feliz, tan llena de luz, tan agradecida. Así estaba, en la ensoñación, cuando apareció alguien más. Uno de esos afectos que surgieron por causa de la poesía, sus anécdotas de París, la soledad compartida, las comidas familiares, el amor a los libros. Al verme tan contenta me llamó soberbia y un hielo cubrió los lazos de la amistad. Porque si los amigos no se alegran con tu felicidad, si los sentimientos mezquinos se anidan en ella, no puede sobrevivir, perece retorcida bajo una enredadera de falsos augurios. O tal vez no, tal vez sólo somos lijas que nos raspamos unos a otros para moldearnos, como si fuéramos esculturas de madera sagrada. ¿Qué tal si los dioses nos traen a este mundo, a estos cuerpos prestados, pero en realidad nuestro espíritu es un trozo de madera en bruto, un tronco informe que va poco a poco lijando sus contornos en base a las experiencias vividas? &lt;em&gt;¿Cómo sería tu escultura?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Otro día, fuimos con los niños a visitar a los amigos del desierto. Me gustó ver el altiplano reverdecido por el efecto de las inesperadas lluvias invernales y el despertar que trae consigo la primavera. Un fuego en la casa del psiconauta, la deliciosa paella que hizo Guillermo, la guitarra, la voz de Melina, una mujer hermosa de Neuquén (Argentina siempre presente)…el taller de derechos humanos organizado por el filósofo, las fotos de Josef Koudelka que me trajo Bladi, la charla siempre estimulantemente psicomágica de Lalo, los perros correteando a las perras en celo, la cantinita de El Indio, el atardecer. Los tonos violetas, anaranjados, pinceladas fugaces que contrastaban con los árboles de ese bosquecillo de mezquites que está a la orilla del paisaje. Ramas retorcidas, troncos de diferente grosor. Una ilusión óptica producida por el viento y el color tal vez, hacía aparecer enmarañadas entre las siluetas, la figura de muchas manos con cinceles, moldeándose entre sí, a veces con suavidad, a veces encajándose con saña. Un ocaso hermoso, de esos que son ventanas en las cuales, si te dejas llevar, puedes atisbar por escasas fracciones de segundo el resplandor dorado del misterio.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-8042383283475300231?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/8042383283475300231/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=8042383283475300231' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8042383283475300231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8042383283475300231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/03/los-cinceles-del-misterio.html' title='Los cinceles del misterio'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-8395882929278459508</id><published>2010-03-15T16:22:00.000-07:00</published><updated>2010-03-15T16:26:24.713-07:00</updated><title type='text'>El fin del mundo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;                                                                                                                                El árbol decidió viajar,&lt;br /&gt;                                                                                                  cuando logró desprenderse de la tierra,&lt;br /&gt;                                                                             se dio cuenta de que sus ramas eran raíces celestes.&lt;br /&gt;                                                                                                                                              A. Jodorowsky&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Llegué a Calafate luego de un viaje extenuante. Estaba realmente cansada de tanta carretera. La Patagonia, con esa inmensidad que cabe en la palma de la mano, me estaba provocando una extraña sensación. Era como si al alejarme hacia el fin del mundo, me fuera acercando cada vez más a mirar el límite de mis propias fronteras, comprendiendo la incógnita de los primeros navegantes que se aventuraban en los inhóspitos océanos del sur. No sabían que la tierra era redonda e imaginaban que terminaba todo en un acantilado y luego los elefantes gigantes que la sostenían y luego nada. Me daba cuenta de que no importa qué tan lejos vayas, puedes llegar a Tombuctú, a la Siberia o a la Tierra del Fuego, que la complejidad y las contradicciones que te habitan se van de viaje contigo en la maleta. El hostal al que llegué me desagradó desde el principio. Pocos argentinos, música demasiado fuerte (para desayunar mejor ponme a Bach a volumen moderado, amigou, en vez del concierto de reggaetón acelerado). ¿Hispanoparlante? Espera que debo atender primero a estos europeos que llegaron después de ti. De todos modos, me fui a acostar con la mente puesta en el glaciar. Desde hace varios años quería conocer ese lugar del planeta. Al día siguiente, partí con la mochila, un pequeño almuerzo y muchas ganas de ver ese maravilloso paisaje. En el camino, un arcoíris se distinguía a lo lejos entre las montañas nevadas. Y al dar vuelta en una curva, allí apareció. El glaciar Perito Moreno, una inmensidad de hielo hasta perder la vista en el horizonte. Los tonos azules, violetas y turquesas que se forman en las grietas son increíbles, pero lo que más me sorprendió fue el ruido de los acomodamientos de las diferentes capas heladas, que te hacen notar que ese coloso está vivo, que se mueve, que allá también hay una corriente de energía vital, que así como mi querido desierto de México, aquél también es un desierto que palpita. Y de nuevo esa sensación de que al cumplir un sueño se juntan todas las felicidades en un instante que puede ser fugaz pero que perdura en la memoria y en los huesos. Estar parada allí, en ese barandal donde aún se pisa tierra firme, es una fotografía que guardo en la bitácora de imágenes que por más que alcanzo no llego nunca a tomar porque sé que no se puede acercar ni tantito a la realidad de la vivencia. En los días siguientes continué transitando el sur. Me impactaron el Fitz Roy y el Cerro de Torre, cuando me senté a la orilla de un caudaloso río a disfrutar de una jornada completamente despejada, fenómeno raro en aquellas latitudes. En mi recorrido toqué una pluma de cóndor, sentí la suave textura de la lana de los borregos, observé de nuevo las estrellas, conocí un jardín interior de plantas prohibidas, caminé entre bosques petrificados y finalmente, me di por satisfecha. Ansiaba volver a Buenos Aires, al calor húmedo del río de la Plata, a las risas y las tardes con mate, al bullicio de los trenes, a la sombra tranquila de los árboles, a las noches de milonga con faldas vaporosas y sobre todo, a calmar un poquito la mente del viento. Porque en el sur, el viento es una presencia intensa, constante, poderosa. Imposible de ignorar. Muchas veces digo que es importante despeinarse las ideas, pero este exceso ya me estaba afectando demasiado. Allá los árboles no son erguidos, resisten pero están inclinados. Terminan por doblegarse a la fuerza que ulula entre sus ramas. Cuando finalmente las luces de la ciudad comenzaron a aparecer, cuando mis pies tocaron tierra, cuando golpeó mi rostro esa oleada de calor y ese aroma de agua, sentí volver a casa. ¿A casa? Más bien me invadió la certeza de que uno puede tener muchos puertos a dónde regresar, que no importa dónde naces, dónde vives, o de dónde vienes, que la patria verdadera es aquella donde habitan nuestros afectos, que los límites de la/nuestra tierra, redonda o plana que sea llegan hasta donde la quimera nos alcance, que &lt;em&gt;el fin es el principio. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-8395882929278459508?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/8395882929278459508/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=8395882929278459508' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8395882929278459508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8395882929278459508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/03/el-fin-del-mundo.html' title='El fin del mundo'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-1819602700544394435</id><published>2010-02-26T05:50:00.000-08:00</published><updated>2010-02-26T06:16:19.389-08:00</updated><title type='text'>Cartas desde el sur...Patagonia</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;No dejaremos huella, &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;sólo polvo de estrellas.Drexler &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Uno de los objetivos de esta marcha por la Argentina, era llegar al sur, sur. Al fin del mundo. Para hacerlo más divertido, se me ocurrió ir por vía terrestre. Así que salimos una tarde de Buenos Aires, Emma y yo, ya que ella viajaba hacia ese rumbo también. El micro era una maravilla, asientos de piel, vino con la cena, películas buenas y hasta algo chistosísimo, una partida de bingo. En la llanura interminable que es la Patagonia, vimos ñandúes, guanacos, aves. Anhelaba conocer la Cruz del Sur y ver las estrellas desde este rincón del mundo. &lt;em&gt;¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos. Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta estuvieron en las entrañas de una estrella. “Cántico cósmico”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El viajecito duró casi veinte horas, así que llegamos a Puerto Madryn un poco cansadas. La ciudad es pequeña, mucho más de lo que pensábamos. Nos dirigimos al Hi Patagonia, un hostel que resultó ser de lo más acogedor. Nos recibió Vicente, con sus dulces ojos claros, nos ofreció un té y nos mostró unos mapas. Una vez instaladas, se presentó Patrick un hombre de la isla de Malta; nunca había conocido a alguien de ahí. Y fue cayendo gente al baile, como dirían acá. Javier, un criador de caballos de Mercedes, llámese localidad de la provincia de Buenos Aires y su encantadora familia. Al ratito llegó Gastón, el dueño, con Ryan un niño simplemente divino. La pasamos tan bien, como si fuéramos una familia. Buscando hacer turismo un poco diferente, salimos Emma y yo al día siguiente hacia Punta Loma, un refugio de fauna ubicado a 17 kilómetros. Queríamos ante todo ver a los lobos marinos, otro de los objetivos del viaje a Madryn. Íbamos en bicis de montaña. Con dos litros de agua cada una, fruta, empanadas. Nos colocamos unos turbantes pues el sol era abrasador y el viento alucinante. Llegamos a la playa, vimos un grupo de unos treinta animales hermosos, durmiendo algunos y retozando otros entre las rocas. En el hueco de una sombra nos acostamos a descansar. Ahí pasamos un rato delicioso, contando chistes. Le dije a mi amiga, así como los indios nativos americanos afirmaban antes de irse a la guerra &lt;em&gt;Hoy es buen día para morir&lt;/em&gt;, porque si tenemos que hacer de regreso los 17 kilómetros, nos vamos a morir de verdad. Mejor que te parece si le pedimos al universo que nos mande una camioneta de doble cabina, con pick up para las bicicletas y aire acondicionado. Ayúdame, vamos a solicitarlo: Universo, por favor, socorre a estas dos muchachas locas. Y hete aquí que a los veinte minutos llegó una camioneta así como la pedimos. Una familia encantadora nos llevó sanitas a Puerto Madryn, hasta nos dio la tarde para un chapuzón en el agua helada de la costa. Todavía riendo llegamos al Hi Patagonia, justo a tiempo para unos mates, una ducha y luego, a comer asado. Deliciosa carne, deliciosas ensaladas y vinos y sobre todo, una deliciosa compañía. Porque en esa mesa había aproximadamente unas quince personas de diferentes partes del planeta, conviviendo en armonía. Para el siguiente día la idea fue rentar un auto y salir a ver pingüinos y elefantes marinos. Pero ni Emma ni yo teníamos licencia de manejo ni tarjeta de crédito, así que de nuevo le pedimos al universo nos mandara a alguien y se los juro, luego de diez minutos llegó un italiano, Vito, que resultó vive a tres cuadras de la casa de mi amiga en Londres y aceptó hacer el trámite de alquiler. Se nos unieron otros dos, Sam y George, así que temprano por la mañana nos fuimos de excursión. Luego de tres horas de carretera, una carretera difícil, resbalosa, llegamos por fin. Un elefante marino resoplaba gustoso entre las piedras. Emma dijo, hemos viajado tantas horas para venir a encontrar a “Big Mamma”. Qué risa que me dio. Que naturaleza, que cielo, que sensación de plenitud al girar 360 grados y no ver ni siquiera una pequeña colina. Sólo llanura y acantilados llenos de vida. A los pocos días Emma y yo dividimos nuestros caminos. Ella se fue ver delfines y a conocer Gaiman, una comunidad de origen galés donde seguramente encontró personas con su apellido. Compré el boleto de autobús rumbo a Río Gallegos. El vehículo venía retrasado y un viento espeso se alzó mientras el sol de la tarde daba de lleno en la estación. Estaban pronosticados vientos fuertes, pero nunca imaginé que de esa magnitud. Finalmente llegó el micro. El asiento de al lado estaba vacío, me dio un poquitín de nostalgia de mi amiga, con quien pasamos momentos divertidísimos. Ojalá que me toque alguna persona agradable en este asiento, pensé. Luego de un recorrido de dos horas, nos detuvimos en una ciudad, tal vez Comodoro Rivadavia. Allí se subió alguien junto a mí… Alguien que me mostró las constelaciones en un estrellado y cristalino cielo, que me enseñó por primera vez la Cruz del Sur... Gracias universo...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-1819602700544394435?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/1819602700544394435/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=1819602700544394435' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1819602700544394435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1819602700544394435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/02/cartas-desde-el-surpatagonia.html' title='Cartas desde el sur...Patagonia'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-2105925213449040859</id><published>2010-02-21T08:10:00.000-08:00</published><updated>2010-02-21T09:13:29.291-08:00</updated><title type='text'>Cartas desde el sur...San Telmo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Dejar de avergonzarse de uno mismo,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;es la señal de la libertad realizada. Nietszche.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Marchaba un domingo hacia San Telmo. Subí a un colectivo y no había nadie. El conductor me hizo bajar en la calle Chacabuco y avenida San Juan y caminar hasta Defensa. Luego, a la plaza de San Pedro. Iba pensando en la inmortalidad del cangrejo, silbando entre dientes, buceando en el sentido que le da a la vida ser un testigo de realidades. Lloviznaba. Conforme avanzaba hacia la plaza, se escuchaba una guitarra. Eran las notas del Concierto de Aranjuez de Joaquin Rodrigo. Una interpretación maravillosa. Qué buen guitarrista Gustavo Margulies. Entre la multitud, cerré los ojos para deleitarme al cien con el idioma universal de la música. La feria de San Pedro Telmo, el mercado de antigüedades más importante de América Latina, a decir de algunos. Allí encuentras cubiertos, hormas de zapatos, candados, campanas, boleadoras, joyas, platos. Estampas de Maradona, del Che Guevara, Fangio, Perón, Sandro. Libros, fotografías, pinturas, tapices, cofres, bolsas, pieles de animales, juegos de té, anillos, relojes, cuadros, fotografías. Bastones cuya empuñadura, elaborada con las más finas maderas y marfiles, cuentan con escondites para las dagas, las pastillas, los dados, las fotitos porno y demás artilugios que usaban los caballeros en esa época en que el bastón era pieza infaltable en la vestimenta de los Dandys. Siguiendo me encontré un metrónomo francés del siglo XVIII, peinetas, botellitas de refresco, de soda, abanicos, candelabros, frascos de botica…aquí me detuve a leer las etiquetas: almidón, ácido pírico, hiposulfito de calcio, azufre lavado, benzoato de benzilo, agua de botot (me recuerda a Juli de chiquito), terpina hidratada, glicerina boricada, azul de metilenio. Envases encantadores de color ámbar. Dedales, pastilleros, muñecas, guantes. Me paré un momento junto a un señor sentado, un poco amargado, medio mamón. En eso llegó un ladronzuelo a venderle una bombilla y tras un regateo despiadado, el pobrecito se fue con la cola entre las piernas. En un puesto de periódicos me regalaron una pluma a cambio de una sonrisa. En una esquina escuché a la orquesta El Afronte, que toca tango en la Maldita y Bendita Milonga. Conocí algunos artesanos. Liliana, que hace mates con grabados, la paraguaya Noemi con sus bolsas y Guillermo que trabaja la famosa piedra rosada de argentina, rodocrosita. Comenzó a llover más fuerte. Los muchachos cubrieron sus puestos con plásticos. La gente se apoyaba en los edificios esperando que pasara la lluvia. Un hombre pintado de cobre, de esos que se quedan como estatuas, estaba en un zaguán comiendo &lt;em&gt;sánguche&lt;/em&gt; de jamon crudo. Yo tenía que hacer pipí. Así que me fui al Mercado de San Telmo, que fuera inaugurado en 1897. En el interior del sanitario, había pegado en la pared el cartel de una vieja película La guerra del cerdo. Recorriendo esa fantástica estructura de metal, llegué a los puestos de fruta. Compré un puñado de cerezas. Iba de nuevo muy soñadora, esta vez entonando &lt;em&gt;Mándame una postal de San Telmo, adiós cuídate…Y ya nadie me escribe diciendo no consigo olvidarte.&lt;/em&gt; Una muy nostálgica canción. Mientras cantaba, combinaba la melodía con el sonido de las cerezas al reventar en la boca, con su maravilloso sabor, y su jugoso deleite rojo. Caray, esa fruta despertaba ecos en el vaivén de mis pasos… Siempre en el mercado, encontré una tienda que hubiera vaciado para una colección de cámaras fotográficas y exposímetros viejos. Marcas como Sekonic, Actino, Rolleiflex, Traveler, Leica, Ofo, Voigtlander. En medio de las vitrinas, un letrero que decía: Este local está rigurosamente vigilado por el señor de enfrente. Al salir, por fin un tímido rayo de sol y una humedad sofocante pero agradable de todos modos. La calle hervía de gente otra vez. Llegué a un puesto donde vendían playeras con inscripciones, mi favorita: &lt;em&gt;Antes muerta que sencilla&lt;/em&gt;, hecha por Naty Menstrual, un travesti famoso en San Telmo, quien escribe diferentes columnas en revistas culturales y escandaliza a algunos sectores de la capital. Pelo rubio, ceja depilada, vestido azul, tacón, perfume. Un vozarrón intenso, una mirada descarada. Fue una plática de lo más estimulante. Me contó, tal vez parte del argumento de su novela Continuadísimo, que tiene un hermano gemelo que es cura. Que le gusta vestirse de mujer pero que sigue siendo hombre, con todos los instintos y las hormonas que ello implica, que le gusta tocar a un amante en el torax y acariciarle a veces con la palabra. Preguntó que si los mexicanos son guapos. Aquí hay muchos, mira ese que viene ahí, el morenito ¿ya le viste los músculos? Me hizo recordar a un amigo que siempre dice: Soy Bipolar hasta las tetas. Auténtica. La charla duró bastante, nos dimos un abrazo, quedamos para un café. Seguí caminando, ya las sombras declinaban hacia esa tarde de domingo, queriendo terminar la semana. Un hombre recogía las playeras de su puesto, &lt;em&gt;Que la sigan chupando&lt;/em&gt;, con una foto de Maradona, creo que vendió muchas, está de moda esa frase, la ves en todos lados. Me tropecé con Ale, un caricaturista excelente, escritor, contestatario y un poco esquizo, pero buena gente. Salimos a tomar una cerveza y como nuevamente tenía que hacer pipí y el baño estaba terrible, le dije… quisiera mear en el camellón de la avenida Ave Ale, allí junto a los árboles donde asoma la luna, pero me van a arrestar. Las opciones eran únicamente esas dos. Calle o local. Si lo escribo en el relato de este día, es como si lo hubiera hecho de verdad ¿no? Le pregunté. Y él  me contestó, claro que no, la literatura es y no es la vida. Y me soltó una frase de su cosecha &lt;em&gt;Ser o ser, sino nada&lt;/em&gt;. Y luego me soltó otra de Janis Joplin: &lt;em&gt;Freedom is just another word for nothing left to loose&lt;/em&gt;. Le dije, pues ya no aguanto, me estoy orinando. Me levanté, me quedé quieta, miré hacia el camellón, hacia adelante y miré hacia el interior del local, hacia atrás, aún sin dar el primer paso. Apareció en su rostro una increíble sonrisa divertida, en el mío una de picardía y comencé a moverme. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-2105925213449040859?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/2105925213449040859/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=2105925213449040859' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2105925213449040859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2105925213449040859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/02/cartas-desde-el-sursan-telmo.html' title='Cartas desde el sur...San Telmo'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-6257501823411719605</id><published>2010-02-21T05:47:00.000-08:00</published><updated>2010-02-21T05:53:54.270-08:00</updated><title type='text'>Cartas desde el sur...el efecto alfajor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La comida en este país es simplemente sensacional. Cuando llegas a un restaurante y te dan la carta, no sabes que pedir. Hay una variedad increíble de sabores y texturas, así que es siempre una sorpresa lo que te vas a encontrar. Y los vinos… para una fanática del dios Baco como yo, es el paraíso, y me encanta provocar a los argentinos diciendo que el vino francés sigue siendo el mejor de todo el planeta. Le pregunté a unos viejitos un día que charlábamos a la sombra de unos frondosos sauces en El Tigre, cuál vino no puedo dejar de probar antes de volver a mi terruño. Las discusiones se acaloran y me encanta, es como observar un interesante juego de pelota. Las opiniones son sabrosas, estridentes. Montchenot de Bodega López, Navarro Correa, Trumpeter, Merlot de Luigi Bosca… y al final, de tan apasionados, nos embriagamos de palabras y parece que hubiéramos bebido un vino muy bueno, con cuerpo, notas rubíes y un dejo de aroma a canela que se acerca mucho al efecto de un excelente tinto francés (lo siento, opiniones son opiniones).&lt;br /&gt;Y los postres, son irresistibles. Es por eso que en estos días, mi vientre padece lo que llamo &lt;em&gt;El Efecto Alfajor&lt;/em&gt;. No es en realidad un sufrimiento, es sólo que comienza a desbordarse sobre el pantalón, en suaves ondas descendentes. Los alfajores son galletas suaves rellenas con dulce de leche o mermelada y recubiertas de chocolate, de azúcar glaseada, de coco. Y a pesar de que es verano y el calor no deja dormir, no puedo pasar por alto una de esas delicias cada vez que camino frente a la confitería. Sólo los nombres ya endulzan el paladar: pinitos de chocolate, turroncitos almendrados, torres de caramelo, alfajorcitos de maicena, bastones de naranja, conos de dulce de leche (esos son obscenos de verdad) y las &lt;em&gt;facturas&lt;/em&gt;, lo que en México llamamos pan dulce, te las venden por docena, junto con los bollos de grasa para acompañar el mate.&lt;br /&gt;Los kilitos de más parecen preocupar a las mujeres, se cuidan bastante. Es un poco contrastante caminar por la calle entre la multitud y ver poca gente con sobrepeso, a diferencia de México que es el segundo país mundial productor de obesidad. El otro día, comprando una botella de agua en un kiosco, escuché una conversación entre un hombre y dos mujeres. El hombre decía que a pesar de ser tan gordo y tener esa panza descomunal (yo diría un vientre de BOLA) a él le gustan las mujeres flacas, que una mujer con barriga se ve poco atractiva, y por ese motivo, las mujeres deben cuidarse más y no cometer excesos con la comida, pues dejan de estar en el “mercado” cuando cae el vientre por la fuerza de gravedad. Las comadres de mi género no decían nada, pero hubiera estado bien asegurarle a ese tipo que abdomen plano o redondito, los superficiales se dan sin que los rieguen. Ya te quisiera ver, luego de haber parido un hijo, sólo uno. Y a ver si serías capaz de renunciar a la morcilla y al bife de chorizo, al la pizza con fainá, a las tartas, al pollo con papas fritas, a los chinchulines, a la colita mechada, a la milanesa napolitana, a los ravioles de ricotta, a los tallarines con salsa de berenjenas, a la bondiola, al vitel tonné, al asado de tira, para “estar en el mercado” boludo por tres motivos: la BOLA grande ocultando a las dos chiquitas. Eso que ni qué.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-6257501823411719605?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/6257501823411719605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=6257501823411719605' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/6257501823411719605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/6257501823411719605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/02/cartas-desde-el-surel-efecto-alfajor.html' title='Cartas desde el sur...el efecto alfajor'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-8948669092620884757</id><published>2010-02-21T05:45:00.000-08:00</published><updated>2010-02-21T05:47:34.444-08:00</updated><title type='text'>Cartas desde el sur...Marcos Paz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Fueron a buscarme y ya tenía todo listo, la maleta, la cámara. Abordé el automóvil de Tizi, Eduardo y Belén y salimos de la ciudad rumbo a Marcos Paz. Yo tenía tanta emoción en el pecho por volver al sitio donde viví de niña, que hablaba hasta por los codos. Llegamos a la casa, el calor de la tarde mantenía nuestras frentes sudorosas y lo primero que hicimos fue darnos un chapuzón en la piscina. En esas estábamos cuando apareció Zulma, una amiga de la familia. Salí de prisa y fui a darle un empapado abrazo. Charlamos de los viejos y nuevos tiempos y luego, con Adriana nos fuimos a recorrer las calles del pueblo y cuando menos me di cuenta estábamos frente a la casa de la infancia. La dueña actual conoce a la familia y me dejó pasar sin problemas. Parada en el centro del jardín, junto a la pequeña alberca en forma de frijol, cerré los ojos y comencé a percibir que subía de mi interior un sentimiento fuerte y explosivo. Fue gradualmente elevándose por mi vientre, por el pecho, por la garganta hasta que comenzaron a resbalar unas lágrimas en mi rostro. No era tristeza, era pura y simple emoción. Cuando cumples un sueño largamente acariciado, se cristalizan todas las felicidades juntas. Seguimos recorriendo el vecindario y en cada esquina iba reconociendo lugares, olores, sombras. Fue un paseo bellísimo. Al volver a casa y luego de la cena, me habían preparado una sorpresa. Un pastel de montañas de dulce de leche cubiertas con chocolate con una velita para festejar mi cumpleaños. Allí ya no lloré pero la emoción me embargaba. La casa estaba llena de niños, de alegría, de cordialidad. Me sentí tan bienvenida. Quedé hechizada por Marcos Paz. Salía en las mañanas a tomar fotografías. Fui a la escuela primaria donde la directora de ese tiempo que era una arpía consumada, se paraba en punta de pie a revisarnos el uniforme. Donde había una raya pintada en el medio del patio para dividir a niños y niñas a la hora del recreo. Donde una vez, cobijada por una bolita de amigos me pasé del otro lado para jugar a las canicas y aunque nos escondimos en un rincón, la sargentona esa nos descubrió y mandaron llamar a mi mamá. Conocí también la plaza, con esos árboles frondosos en forma de mano abierta hacia el cielo, los bares y cafés, las tienditas, el jardín de niños que tenía la salita verde, azul y rosa según la edad y donde representamos una vez la obra de Los Tres Alpinos. La Iglesia que no recordaba, la estación del tren. Y esas calles simétricas llenas de verde y de esplendorosos huertos. Caminaba y buscaba en los rostros de la gente algo de mí, algo de lo que se quedó allí cuando tuvimos que dejar el país forzados por las circunstancias. Sintiendo la brisa fresca de los árboles, de a ratos me detenía en las esquinas y cerraba los ojos, dejando que los olores de ese pueblo me invadieran la memoria. Con el pasar de los días, sentía que brotaban de la nada las piezas de un rompecabezas que faltaban y en una sincronía perfecta, se iban acomodando, dejándome cada vez más una sensación de plenitud. En la casa de mis amigos, las mañanas las recibíamos con mate en el comedor y las tardes con mate y galletitas junto a la piscina, y hablábamos de la vida, de mil y un temas, intercambiando emociones, sensaciones, puntos de vista. Me sentí como una esponja que todo lo absorbía, como una flor abierta que recibe sol y rocío en una especie de fiesta con una mesa puesta exclusivamente para nosotros. También fui a Las Heras, un pueblo vecino, y al Moro, un club donde mi papá trabajaba. Mientras él estaba ocupado dando clases, mis hermanas y yo le ayudábamos al encargado de la caballeriza a darles de comer y limpiar a los animales. El hombre nos permitía montar un rato a Martita, que era la yegua más vieja del lugar. Con Analía y Eduardo nos fuimos en bicicleta a recorrer los túneles de sombras que se forman con los eucaliptos y sauces.&lt;br /&gt;Matías, el hijo de Analía, me prestó su guitarra, así que a veces cantaba sentada en un tronco del jardín &lt;em&gt;Paloma Negra, Amanecí otra vez, Que te vaya bonito&lt;/em&gt;…todas de José Alfredo Jiménez.&lt;br /&gt;Acompañada por Luis Alejandro, un apuesto bombero de la localidad, fui a conocer el club de pelota paleta, un lugar de tradición en Marcos Paz. El juego es muy parecido al frontenis de México, nada más que no se usa una raqueta común sino una de madera y la pelota es también más pequeña. En el boliche exterior se reúnen señores y jóvenes a tomar cerveza, a jugar con los naipes al truco que es una tradición en Argentina y a ahuyentar el calor con pláticas de hombres. Un lugar al que van sin sus esposas, sin sus mujeres. Aunque para algunos fue desconcertante ver aparecer a una extranjera en SU boliche, poco a poco se fue dando la plática con ellos, con el cantinero Daniel, con un señor encantador que lucía una boina verde, Lito, de profesión asador y con algunos ex alumnos de mi padre. Disfruté mucho esas conversaciones con la gente. No podía faltar como en toda cantina, el borracho de la tarde, sin embargo, el ambiente se mantuvo dentro de límites súper tolerables. Mi acompañante, que por cierto mide casi dos metros, me cuidó en todo momento. Luego, nos dirigimos a la plaza central y nos sentamos a disfrutar de un &lt;em&gt;cigarisho&lt;/em&gt; cuando de repente ¡Cayó un ratón del cielo! Me asusté, grite y brinqué, no es mi animal favorito, y miré alucinada a mi acompañante, preguntando sin palabras cómo pueden llover ratones en Marcos Paz. Atrás de nosotros había una palmera muy alta, hasta allí debió subir y desde allí debió caer ¡Sorprendente! Todavía riendo, caminamos hacia la Casa Tomada, un bar cercano y en el fresco de la calle, le agradecí haberme llevado a la cancha. Bebíamos agua tónica con jugo de lima y Luis Alejandro, que parece ser un tipo bastante imaginativo, un hombre que no se dedica sólo a combatir el fuego, sino que materializa en él todos sus deseos de transformación, luego de escuchar la historia que me había traído a este pueblo, escribió una frase en la bitácora poética que me acompaña en forma de libreta morada: &lt;em&gt;Un espíritu engrandecido por una nueva experiencia, no puede volver nunca a sus antiguas dimensiones&lt;/em&gt;. Me acompañó a casa y al despedirnos, pude sentir, como de pasadita, su fragancia. Olfateando muy sutilmente (no me afectó lo del cura Tim, te lo juro, es sólo que en la vida hay que irse con tiento) me llegó el suave aroma del jugo de lima mezclado con un cautivante eco de masculinidad. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-8948669092620884757?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/8948669092620884757/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=8948669092620884757' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8948669092620884757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8948669092620884757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/02/fueron-buscarme-y-ya-tenia-todo-listo.html' title='Cartas desde el sur...Marcos Paz'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-3226341868598895068</id><published>2010-02-21T05:42:00.000-08:00</published><updated>2010-02-21T05:45:15.093-08:00</updated><title type='text'>Cartas desde el sur...cumpleaños</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ese día desperté y me desperecé en la cama con una sonrisa. Decidí que iba a vivirlo tal cual llegara. Poco a poco estoy entendiendo que uno debe tratar de fluir con las fuerzas del universo y tener confianza en que todo lo que sucede es el dibujo fijo de una realidad móvil y forma parte de un entramado complejo y a la vez hermoso. &lt;em&gt;Without expectations&lt;/em&gt;, diría alguien a quien una vez creí querer. Estaba completamente desnuda en la cama, porque con el calor que hace no puedes acostarte de otra manera, y fui recorriendo mi cuerpo, lentamente, inspeccionando mis fuerzas y debilidades, tocando los músculos, los vellos, la piel. Reconociendo también aquellos lugares donde el paso de los años comienza a dejar su huella, y las cicatrices que hablan de aventuras pasadas, de abordajes y batallas, de la llegada al mundo de las dos estrellas que me eligieron y que yo elegí, de una vida intensa y plena… me regalé ese momento de re-conocimiento del cuerpo que habito ahora. En este viaje, como por obra de un poderoso sortilegio, parecieran mis emociones estar envueltas en calor y son de una materia indescriptible que comienza a desprenderse en capas. Cambio de piel.&lt;br /&gt;Bajé a la cocina, me preparé un desayuno de reina y decidí que ese día no iba a salir. Me quedé en casa, en la modorra total, dando tregua a mis pies por los días anteriores, digiriendo las experiencias, descansando con un gusto enorme. Hacia la una, abrí una botella de champagne, elegida especialmente para la ocasión, y bañé mis cerebro con burbujas trasparentes y traviesas. Me pasé en día hablando con amigos de varias latitudes, todo gracias a la tecnología y escribiendo un poco también. Por la tarde, llegó Emma, quien me hizo un lindo e inesperado regalo. A las siete, salimos a ver un espectáculo de danza aérea en el Parque Centenario. Ella invitó a sus compañeros de las clases de español, y al final llegaron sólo mujeres: una alemana, una holandesa, una colombiana, la inglesa y yo. Y menciono las nacionalidades solamente para dar una idea del cuadro que formábamos juntas las cinco mujeronas (bueno, lo admito, yo era la más bajita) paseando entre la multitud. Los bailarines de tango llevaban unos arneses especiales con elásticos y nos deleitaron, junto con un cantante y una orquesta muy buena, con danzas hermosas, etéreas a veces y qué decir, de una intensidad erótica en el escenario que resultaba ante los ojos una sublime forma de poesía del cuerpo. La holandesa metió unas cervezas de contrabando e hicimos el primer brindis de la noche, todas me felicitaron. Al salir, un grupo de percusiones tocaba entre los árboles y nos acercamos a escuchar un ratito, luego, le pregunté a un grupo de chicos por un buen bar para conocer. Nos mandaron por el rumbo de Hollywood Palermo o algo así. Había un salón de donde se bailaba salsa y tango, a la colombiana y a mí nos brillaron los ojitos ¡SALSA! No cabe duda que los humanos somos bichos de costumbres. Pero al asomarnos al lugar, la gente tenía unos boletitos en las manos, eran clases, no fiesta. Pregunté a la señora de la recepción ¿Hay vino? Las europeas querían entrar, pero Andrea y yo, huimos despavoridas, mira que en Colombia a la gente le gusta la fiesta, la parranda como a nosotros. Total que salimos y nos fuimos a un boliche. Comimos delicioso y como suele suceder desde que llegué a este país, me puse a hablar hasta por los codos. Ametralladora disparando palabras a diestra y siniestra. Un momento divertido y si bien no fue una gran pachanga, me la pasé súper bien. Emma y yo comenzamos a caminar para conseguir un taxi. Finalmente llegamos a una gasolinera y en la esquina esperábamos cuando notamos que atrás de nosotras estaba uno. El señor nos mira y dice, súbanse chicas, este es el mejor transporte de la ciudad. Resultó ser un hombre muy platicador, lo malo es que es de esos que le gusta mirar a la gente a la cara cuando habla, y siendo taxista, la combinación no es precisamente lo mejor. Hablaba inglés, alemán, francés y español, mismos que iba combinando mientras nos contaba sus peripecias en diferentes países. Estaba loco de atar, para mí que era espía de joven o algo así. Me lo imagino en Alemania del este, con esos lentes de fondo de botella, haciéndose el chiflado de día y entrando subrepticiamente por las noches a copiar documentos con microfilm. En fin, el hombre se pasó lo semáforos en rojo, iba a 20 kilómetros por hora, forzaba el clutch y el motor de ese pobre carro de un modo alucinante, mientras contaba mil y un cosas absurdas e hilarantes. Pero él no quería hacernos reír, él era serio. Cuando llegamos al barrio de Recoleta, tuvimos que decirle por dónde era la calle, ya se estaba yendo directo al cementerio. Oiga don, que para allá no queremos ir, todavía…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-3226341868598895068?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/3226341868598895068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=3226341868598895068' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/3226341868598895068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/3226341868598895068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/02/cartas-desde-el-surcumpleanos_21.html' title='Cartas desde el sur...cumpleaños'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-2318223206450996593</id><published>2010-02-21T05:40:00.000-08:00</published><updated>2010-02-21T05:42:46.824-08:00</updated><title type='text'>Cartas desde el sur...una ampolla adicional</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Caminando en una de tantas arboladas avenidas se me rompió la sandalia y continué descalza. La gente no está muy acostumbrada a esas pequeñas salvajeces del desierto pero no me importa, seguí extasiada queriendo aprendeher todo en la mirada. Como los que te piden unas monedas para comer, como los que recogen los cartones y revuelven la basura afuera de los hermosos edificios antiguos y modernos que hacen con su combinación tan especial a esta ciudad. Como los hombres y las mujeres lindos. Como los gritos y peleas frecuentes: parece que se van a golpear y de repente no sucede nada y todos siguen su ritmo de vida. Como los nombres de algunos negocios: pinturería, gomería, locutorio, confitería. Como mezclarse entre la anónima multitud en la calle Corrientes, esa que es tradicional de los teatros. Sorprende la cantidad de obras expuestas en cartelera. Y las librerías… para volverse loco si uno es amante de las letras. Conocí a al dueño de una de ellas, se llama Luis y perteneció a la resistencia, por allá en los años setentas. Hay que dejar atrás el pasado me dijo, hay que dejar atrás el dolor para vivir y construir cosas nuevas. Le compré un libro de Bioy Casares y al final terminamos en una sabrosa plática acerca de la literatura, del tango y de Buenos Aires. Le pregunté acerca de un buen lugar para comer pizza. No me mandes al del turista, supliqué. Entonces me fui a la vuelta sobre Callao, a La Continental. Allí probé la fainá pues el cocinero, al ver mi cara frente a la vitrina, se ofreció a ayudar en la elección. Hay tanta variedad de comida, y que me perdonen mis amigos italianos, pero la pizza es mucho más sabrosa que en su país.&lt;br /&gt;Siguiendo por la avenida Corrientes, se llega al Obelisco, que según me dijeron, ilustra los delirios fálico-egipcios de un presidente de antaño. En realidad ese monumento es un poco curioso, si bien se ha convertido en emblema de la ciudad. Luego, preguntando con el mapa en la mano, conocí a un ruso que tiene diez años viviendo en Argentina. Fue un poco difícil al principio, aseguró, con el idioma y las diferencias culturales. Pero ahora me encuentro muy bien. Luego, adentrándome en el subsuelo me subí al metro o “subte” ¡Qué maravilla! Los asientos de madera, las luces de cristal, los espejos. Una verdadera reliquia. Tomando fotografías en la cabina, entablé conversación con el conductor, quien me explicó cómo funciona el mecanismo. También me dijo que es un trabajo poco agradable pues el aire es insalubre bajo tierra. Disfrutá tu visita a Buenos Aires, agregó. Esta ciudad es muy linda. La plaza de Mayo estaba llena de turistas, todos querían una foto de “Yo estuve aquí”, donde tantas mujeres lucharon por una causa justa y murieron en el intento, lástima que ahora se ha convertido en una especie de circo, de puesta en escena para el visitante. Dirigí mis pasos a la Catedral Metropolitana, allí donde descansan los ilustres huesos de un héroe nacional. Aquí, en cada esquina encuentras estatuas de patriotas. Me recibió el frescor natural que sólo los viejos edificios poseen. Había misa en ese momento. La verdad. Jamás he ido a misa, y decidí hacer algo nuevo, así que me senté en un banco y mientras subrepticiamente tomaba fotografías (está prohibido), escuchaba el sermón del cura, con argentinísimo acento, diciendo: &lt;em&gt;La primera regla para adquirir fuerza de voluntad es combatir al Goliat que todos llevamos dentro, a ese filisteo encargado de traer entre otras cosas, las pasiones lujuriosas. Los seres humanos somos el campo de batalla entre el bien y el mal. Construimos catedrales y edificios, empresas y casas pero nos olvidamos siempre de trabajar en la catedral interior, por eso, yo te pregunto ¿Cuál es tu Goliat?&lt;/em&gt;...Interesante reflexión, lástima que siempre deban refregarnos el asunto de la culpa, de suprimir el deseo que es una gran fuerza inspiradora en el proceso creativo. Queriendo conocer algo diferente (qué más da una ampolla adicional), me fui a visitar los túneles del siglo XVIII de la Manzana de las Luces pero estaba cerrado. Un hombre me iba siguiendo por la calle. Era alto y de mirada penetrante. Dentro del Museo de la Ciudad, donde se encuentran expuestos juguetes que datan de finales de 1800, me abordó y me dijo trabaja en una peluquería, que se dedica a rasurar sobre todo a hombres mayores con la afilada navaja y la brocha a la vieja usanza. Tu cabello, me dijo, es algo fuera de lo común en Buenos Aires ¿Me dejás tocarlo? Uy que suave. Para no ampliar la historia, me invitó a salir, pero me negué. No vivo por el momento en el planeta de las aventuras amorosas ¿o pasiones lujuriosas? Pero ¡Estos porteños son bien aventados!&lt;br /&gt;Con los pies hinchados, sudorosa y contenta, volví al departamento. En el supermercado de los chinos, compré un vino de la Patagonia, quesos, aceitunas y ensalada. Al poco rato llegó Emma, contenta con sus clases de español. Nos tomamos media botellita y nos quedamos dormidas en el sillón. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-2318223206450996593?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/2318223206450996593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=2318223206450996593' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2318223206450996593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2318223206450996593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/02/cartas-desde-el-suruna-ampolla.html' title='Cartas desde el sur...una ampolla adicional'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-73279241262300208</id><published>2010-02-21T05:39:00.000-08:00</published><updated>2010-02-21T05:40:35.510-08:00</updated><title type='text'>Cartas desde el sur...en moto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Otro día, salí con el tío Gonzalo. Me llevó a conocer la tumba de mi abuela materna Martha María, quien descansa en el cementerio de La Recoleta, sitio afamado por los ilustres (les digo) personajes que forjaron parte de la historia de esta nación. La más visitada, Evita por supuesto. Arquitectónicamente, el lugar es una belleza. Hay tumbas hermosas. Pero la que más me llamó la atención fue la de Manuel Pegasano, el representante de la Unión de Fabricantes del Fideo. Y la placa conmemorativa, reconocimiento de sus queridos socios y amigos por ser hombre íntegro y generoso.&lt;br /&gt;Eso de visitar a la abuela era un pendiente que tenía y la vida me dio la oportunidad de hacerlo. Me puse a charlar un rato con ella, le conté lo que hice estos años que estuve ausente, de cómo son privilegiados algunos niños por tener cerca a sus abuelos, de lo blanco y lo negro, del linaje femenino de la familia, de mis andanzas y las suyas, de amores y desamores. Nos reímos y lloramos un poco. Pero al final nos abrazamos.&lt;br /&gt;Luego, me subí en la moto con Gonzalo y nos fuimos a recorrer Buenos Aires bajo un calor abrasador. La brisa nos refrescaba por momentos y la bolsa donde llevo la cámara revoloteaba sobre mi espalda. Vi por primera vez el Rio de la Plata. Nos acercamos a un malecón donde pescaba la gente y tomaba mate. Frente a la costa, un barco encallado, oxidado, se vestía de anaranjado conforme los rayos del sol iban declinando hacia la noche. Y hacia el sur, el edificio del Club de Pesca resaltaba en primer plano, tapando a medias la construcción de allá al fondo que, me dijo el tío, pertenece a la Compañía de Luz. Seguimos otro poco, hacia la ciudad universitaria que por cierto lucía hermosos jardines con botellas de plástico y basura. Y finalmente, la Marina donde mi tío aprendió a navegar, donde comenzó con un amigo sus pininos en un barco para descubrir al poco tiempo que ese es su gran placer en la vida. Me lo puedo imaginar con una sonrisa de niño y el pelo despeinado, moviéndose entre los cables, postes, velas y demás (desconozco los nombres técnicos) artilugios de la navegación. Por cierto, a Álvaro mi otro tío también le gusta navegar, entre los dos han recorrido hermosos lugares y seguramente vivido aventuras increíbles que espero me puedan contar algún día. Por lo pronto, aquella tarde en la marina nos sentamos a tomar una cerveza que de tan helada se escurrían las gotas en las piernas y allí descubrí que a Gonzalo también le gusta la poesía, que no puedo dejar de leer a Miguel Hernández y a Paul Eluard. Que mi mamá también fue niña que hacía travesuras a veces, que la libertad de observar el horizonte desde un barco sintiendo el viento despeinando las ideas es incomparable y que a pesar de todos estos años de ausencia, puedo compartir un momento así y sentirme ligerita y como invadida por una apacible calidez. Y también me encantó escuchar anécdotas de mi abuelo, con quien durante muchos años mantuve correspondencia. Me ayudó a humanizarlo un poco y bajarlo de un pedestal donde lo había puesto. Ni bueno ni malo, pero es importante no divinizar a los hombres (ese fue uno de los secretos que me susurró mi abuela a través del mármol y el cristal de la tumba Kemper). Las cartas que le mandé al abuelo me fueron devueltas por mi madre hace un par de años y disfruté muchísimo leyéndome a los trece años, contándole cosas como: Querido abuelito, aunque no lo creas, ahora no tengo novio!!! O todavía no sé que voy a hacer cuando sea grande, me tengo que decidir entre azafata, periodista o bióloga marina, pero lo más probable es que me dedique a las actividades subacuáticas!!!&lt;br /&gt;Aprendí que en Misiones, donde vivió la familia, hay animales bastante ponzoñosos y hace calor y llueve mucho. Que pasaron una linda infancia mi madre y sus hermanos correteando en esos lugares. Que la abuela horneaba ricas galletas y tenía finos manteles y cristalería para las ocasiones especiales, como se usaba en otros tiempos.&lt;br /&gt;Cabellera enmarañada, cuerpo vibrando aún por el movimiento de la moto y cuando llegamos a la Avenida donde vivo, un retén de policía. Estos controlan que no manejes borracho, me dijo Gonzalo. Me bajé de la moto, le dije adiós, y con el estilo de ranchera cándida que me caracteriza a veces, le grité: ¡La pasé muy bonito, gracias por la cerveza! Pero parece que sólo les dio risa y lo dejaron ir. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-73279241262300208?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/73279241262300208/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=73279241262300208' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/73279241262300208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/73279241262300208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/02/cartas-desde-el-suren-moto.html' title='Cartas desde el sur...en moto'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-4860505568965196763</id><published>2010-01-19T13:32:00.000-08:00</published><updated>2010-01-19T13:41:59.748-08:00</updated><title type='text'>Cartas desde el sur</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;…nos echamos a caminar por las calles&lt;br /&gt;como por una recuperada heredad,&lt;br /&gt;y en los cristales hubo generosidades de sol&lt;br /&gt;y en las hojas lucientes&lt;br /&gt;dijo su trémula inmortalidad el estío.&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ando lejos de mi querido desierto. Llegué hace un par de días a Buenos Aires y me recibió una oleada de calor. Qué delicia sacar la ropa de verano, recorrer las nostálgicas calles de esta ciudad, echar unos buenos tacos de ojo. Como dice mi hermana ¡se antoja probar si los bombones son tan esponjosos como parecen! Escuchar otro acento en la voz, salir a comprar yerba mate y no saber cuál escoger. Buscando en cada esquina o cada rincón un eco de la infancia, amordazando el sabor de un alfajor de chocolate relleno de dulce de leche, dejando que el vino tinto local se deslice por esta garganta con ganas de experimentar nuevos sabores. Pasar por una esquina y sentir el aroma del asado en las parrillas. Comprar empanadas en el local de aquí abajo, en la Avenida de Las Heras y sentir la brisa fresca que viene del río.&lt;br /&gt;Emma, la chica inglesa que se hospeda en el mismo departamento de la Recoleta y yo, salimos alrededor del mediodía con rumbo a La Boca, nos habían dicho que tomáramos el colectivo numero 10. Al subir, le explicamos al conductor nuestro destino y le pedimos que nos avisara cuando llegáramos. En mala hora. El hombre se olvidó y nos dejó lejísimos. Decidimos caminar y nos internamos en un barrio “bravo” de Buenos Aires, creo que fue suerte de principiantes y candidez lo que evitó algún percance. En un balcón encontramos a un señor sin playera, luciendo una gran barriga, tomando mate. Le pedí permiso para fotografiarlo y aceptó risueño. En las aceras, la gente conversaba con el infaltable termo a veces o con la jarra de agua fría para la bebida típica de la conversación argentina, con las sillas del comedor expuestas en la calle. Empecé a sentir algo raro, cuando una señora se nos acercó y dijo tengan cuidado, este es un lugar peligroso, sigan derecho y váyanse muy rápido, porque las pueden asaltar en cualquier momento. Nosotras, dos güeras pedidas, a todas luces fuereñas. Agarré los billetes grandes y me los escondí en el pantalón. Guardé la cámara y seguimos a paso acelerado. Sudando, llegamos por fin a la &lt;em&gt;República libre y soberana de La Boca&lt;/em&gt; y respiramos aliviadas. Fue un enorme contraste, porque siendo domingo, donde comienza El Caminito, la calle estaba atestada de turistas de todas las nacionalidades. Restaurantes ofreciendo bife de chorizo, vino y pasta. Tarimas donde bailarines semi profesionales se mecían al ritmo de tango, milonga y chacarera. De lo más artificial. Los conventillos, esas vecindades llenas de color, antaño refugio de inmigrantes, ahora convertidas en ateliers, tiendas de artesanías y bares. Emma y yo nos sentimos un poco mareadas. No me gustan esos lugares, así que seguimos buscando algo diferente y hete aquí que el destino nos llevó &lt;em&gt;El Samovar de Rasputín&lt;/em&gt;. Sedientas y acaloradas, escogimos la sombra del interior y pedimos raviolis con tuco y agua mineral. Un hombre entrado en años, con lento andar, sudando, entró al local y pidió permiso para pasar al baño, quién sabe qué sentí cuando lo vi. Como que tenía algo especial. Se sentó en la mesa próxima y empezamos a conversar. Se llama Horacio Pollini. Al poco rato se unió Napo, el propietario del lugar. A este hombre le faltan algunos dientes, es guitarrista y tiene el local tapizado de fotografías con Keith Richards, Erick Clapton y varios famosos. Y Lito, el cuidador del museo de Quinquela, vive en la Boca pero le va al River. Y otro hombre llamado Julio, un argentino encantador, un poco gordito, con acento cien por ciento porteño. La plática fluyó sabrosa con estos personajes. Un privilegio. Natalia y María, las meseras, iban y venían en el trajín del domingo. Horacio soltaba una refrescante carcajada de vez en cuando. Al poco rato, pidió papel y lápiz y comenzó a dibujar. Yo trataba de traducirle a Emma la esencia de la conversación. Julio se comía un bife con papas fritas mientras nosotras saboreábamos una Quilmes bien helada. Estuvimos horas en el Samovar, hasta conocimos a Botella, una perra enana y a la gata Anastasia, que se la pasaba cazando a una incauta libélula que se había colado en el local y trataba de escapar por la ventana. Al salir, Horacio nos regaló dos dibujos maravillosos. Y las chicas nos dijeron que éramos muy afortunadas, pues él es un artista muy reconocido de la ciudad. Nos despedimos de todos con chispas en los ojos, de verdad fue una tarde mágica. Luego, seguimos rumbo al museo de Quincalla, un pintor emblemático de La Boca. Este hombre, huérfano desde pequeño, fue adoptado por unos carboneros y creció en el barrio. Llegando a alcanzar fama internacional, expuso en las principales capitales del mundo. Se dedicó a ilustrar los barcos, los astilleros y la vida en el río. Una maravilla. Lito nos acompañó a ver los botes que te llevan a la isla de Maciel, aunque nos recomendaron no cruzar por ningún motivo, pues se trata de otro barrio “bravo” de Buenos Aires o “villas miseria” como los llaman aquí. Salimos de La Boca y dirigimos nuestros pasos al Parque Lezama. Estaba lleno de familias tomando mate en el pasto, de niños correteando, de chavos tocando guitarra, de perros comiendo ajeno. De gritos y alegría. Un hombre mayor hacía ejercicio mostrando músculo frente a nosotras. Vestido únicamente con un pantalón corto, resoplaba exhibiendo fuerza. Al lado, tres bellezas, dos rubias y una morena, platicaban de hombres, hijos y percances de la vida. Entre los árboles se veían las hermosas cúpulas azules de la iglesia Ortodoxa Rusa. Fuimos por un helado. El vendedor cargaba con cinco cajitas de hielo seco. Tenía la cara picada por el acné y una sonrisa brillante. Un helado de frutilla (frutisha) con crema para la mexicana, dijo. Y usted ¿cómo lo supo? Es tu cara nena, enseguida se ve que no sos de acá. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-4860505568965196763?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/4860505568965196763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=4860505568965196763' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4860505568965196763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4860505568965196763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2010/01/cartas-desde-el-sur.html' title='Cartas desde el sur'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-5604201601132394895</id><published>2009-12-23T11:09:00.000-08:00</published><updated>2009-12-26T07:34:23.816-08:00</updated><title type='text'>La película</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;El mundo está lleno de&lt;br /&gt;pequeñas alegrías; el arte&lt;br /&gt;consiste en saber distinguirlas.&lt;br /&gt;Li Tai-po&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por primera vez, me decidí a probar la experiencia del cine. El llamado era a las cinco de la mañana. La noche anterior nos habíamos acostado tarde, pues la plática se alargó junto a la chimenea con los amigos de Wadley, venidos expresamente para participar en la película. Así que lo primero que pensé cuando sonó el despertador fue ¡Ya no quiero ser actriz!&lt;br /&gt;Llegamos a la explanada de Ogarrio con diez minutos de retraso y ya nos estaban esperando, fuimos los últimos en abordar el autobús que enseguida nos transportó a La Luz, donde se ubicaba el set. El frío era intenso. Primero, nos mandaron al comedor a desayunar. Allí tomamos un mate con los camaradas de casting. Fruta con yogurth, huevos, café. Fuimos bien servidos. Luego, nos pidieron pasar a maquillaje. Me tocó Felipe, un hombre de mirada dulce a quien el día anterior había encontrado en un restaurante. Me arrullaba el toque de sus manos en la piel y los párpados se me volvieron pesados. Cuando terminó, abrí los ojos y me sorprendí, es increíble lo que puede hacer la cosmética, pestañas de azotador, ceja peinada (por fin), labios sonrosados y hasta lunar en la mejilla. Luego, en ese mismo lugar, me pasaron con Lourdes, quien el ver los rizos de mi cabellera exclamó ¡Te voy a peinar en diez minutos, no necesito casi nada! Al salir, me encaminé al área de vestuario. Sólo que me habían hecho quitar el suéter y me estaba congelando allá afuera. Mario me prestó su poncho de lana. Por fin me pasaron al sacrosanto aposento de Edgar, mejor conocido como La Tatis. Desvístete muñeca, me dijo. Te vamos a poner una cinturita de sueño. Escogía de entre decenas de trajes la primera etapa, el corsé. Mientras lo anudaba en mi espalda, platicábamos de Real de Catorce y por supuesto, en la conversación caían frases picantes que me hicieron reir muchísimo. ¡Qué personaje! Cuando los nudos estuvieron listos me dijo, ahora sí agárrate reina, porque me vas a odiar y los estiró. Ese maldito arnés, a saber quién carajos lo inventó. Efectivamente, sentí que me llegaba el estómago a la garganta. Me van a faltar las sales, le dije. Luego, me puso unos cojines en las caderas, encima una falda de lana, pesada como una cobija y por último, escogió un maravilloso vestido. Te voy a poner el peach nena, ese es de tu talla. Medias hasta medio muslo. De una caja comenzó a sacar zapatos y me probé varios hasta que encontré los que me convencieron. Deben ser cómodos me instruyó, sino, en la noche vas a tener ampollas. Del otro lado de la cortina, los italianos platicaban. Ellos siempre utilizan la palabra cazzo (pene) para todo. Entonces, alguno de ellos comentó: Los italianos siempre tienen el cazzo en boca. AYYY, se oyó suspirar atrás de la cortina a Edgar ¡qué envidia! Ya vestida, maquillada y con unos bucles cayendo sobre mi espalda, me encaminé a donde estaban los demás. Milo, Gianni (querido te veías increíble) Roberto, Pancho, Martín, el Tyson y de las mujeres Carla elegantísima, Trilce, Giovanna, las beatas súper simpáticas de negro completo, Silvia rubia con pequeños caireles en la frente, en fin, todos nos mostrábamos admirados del disfraz. El problema fue cuando me di cuenta que debía hacer pis. La ténica, me dijeron, es aventar el vestido detrás de ti y por encima de tu cabeza. Fue toda una aventura en el baño, temía mojarme las bragas, pero al final, medio de aguilita, medio a la catorceña lo logré. Nos tomamos muchas fotos hasta que nos llamaron a escena. Frente a la iglesia habían fabricado un pequeño teatro. Nosotros debíamos ser el público de la obra del Tartufo. Por ahí andaba el chileno, dando órdenes a diestra y siniestra, el director, Leticia la diseñadora, Mario, Tábata y todo el equipo. Comenzamos las escenas. Debíamos pararnos, sentarnos, bailar, conversar, reir. El corsé me asfixiaba, el sol me quemaba, tenía sed y las medias a cada rato se me bajaban, pero me divertí muchísimo. También estaban unos músicos de San Luis y en los intervalos el de la guitarra tocaba piezas de Bach. Hasta trajeron un clavicordio y se puso a interpretar unas deliciosas melodías. Por la tarde, llegaron los actores principales, sólo recuerdo algunos nombres. Damián Bichir con sus ojos un poco estrábicos tenía presencia escénica, si bien la voz se perdía en el escenario. Ana de la Reguera con súper escote y una mujer imponente, vestida de negro. No me aprendí su nombre pero me gustó su papel. Allí teníamos que carcajearnos. Me tocó compartir espacio con Tere y Manuela. Esta última tiene una risa tan contagiosa que terminó dándonos un ataque y aunque ya habían dicho Coooorte, nosotras seguíamos en la hilaridad total. A pensarlo bien, yo estaba riendo para no llorar. El corsé me estaba matando. En la pausa para comer, escapé a ver a La Tatis para que me lo aflojara y me encontré a un caballero… en mi oído susurró: ¡Qué linda te ves, quisiera ser yo quien te desabrochara el corsé! Wow, me fui casi flotando entre encajes, franelas y con las medias enredadas en los zapatos. En el comedor nos pusieron unos baberos gigantes para no ensuciar los trajes, pero yo casi no probé bocado, no me cabía. Nueva odisea al baño, risas con los amigos, café y a seguir. Había que repetir las escenas una y otra vez. Finalmente, cuando creí que ya no podría continuar, se acabó nuestra participación. Corrí al camerino y les pedí que me dejaran pasar. Tatis, quítame este maldito aparato por favor. Bueno, pero espera para pasarte al fondo y que nadie te vea. A estar alturas del día Edgar, no me importa nada, ya no aguanto. Regresé a la normalidad de las botas de gamuza y los jeans. El sortilegio del cine resultó ser agotador. Eso sí, fue salir del cotidiano con una probadita de lo que siempre vemos cuando ya la cinta está terminada, amodorrados en el diván comiendo palomitas. Los demás se quedaron otra semana trabajando y tuve el privilegio de conocer gente linda y retroalimentarnos de experiencias, de dar y recibir magia y de pilón, una tarde pude asomarme al precipicio y vivir la maravillosa sensación del viento despeinando las ideas: frio, calor, humedad, deseo. Dos siluetas, como si fuera una película, recortadas en el cielo teñido de rojo despidiendo al sol. Allí donde empieza y termina el mundo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-5604201601132394895?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/5604201601132394895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=5604201601132394895' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/5604201601132394895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/5604201601132394895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/12/la-pelicula_23.html' title='La película'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-2786820670006185766</id><published>2009-11-30T07:35:00.000-08:00</published><updated>2009-11-30T08:04:14.172-08:00</updated><title type='text'>La falta de inspiración</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Dónde se me cayó la palabra que era eterna:&lt;br /&gt;en la barranca del cielo&lt;br /&gt;detrás de la frente.&lt;br /&gt;Hacia ahí va, guiada por la&lt;br /&gt;saliva y la basura,&lt;br /&gt;la séptima pléyade que vive conmigo.&lt;br /&gt;Paul Celan&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estoy en la casa, escuchando música. Concierto para violín y orquesta no.5 de Mozart. Es un día nublado y frío. La chimenea permanece encendida y al calor del fuego escribo buscando inspiración, pero me temo que hoy me sucede como a Juan Manuel Serrat en su canción “No hago otra cosa que pensar en ti”. Y es así, las musas no se quieren aparecer en mi sala calientita. Podría escribir acerca de los días pasados, podría escribir sobre los sueños o acerca de un hipotético futuro que jamás existirá. Sobre mis últimas aventuras en el desierto, o sobre mi estado de ánimo, pero nada. El tintero y la pluma azul reposan junto a una taza de café semivacía. Podría acostarme en la cama y añorar &lt;em&gt;esos&lt;/em&gt; brazos tibios rodeando mi cuerpo, podría cocinar unas ricas galletas con chispas de chocolate o terminar esa botella de whisky que quedó de la última fiesta. Podría hacer algunas llamadas telefónicas, o escribir cartas virtuales a los amigos reales. Podría tomar un baño de burbujas, depilarme u ordenar mis fotos. Podría terminar esa pintura que inicié la semana anterior a la que faltan unos últimos retoques, esa donde aparece una silueta de mujer rodeada de tonos azules, como serpentinas de una fiesta, y en la redondez del vientre, una explosión de fuego que sube en espiral hacia la frente. Podría salir a caminar y llegar hasta un sitio especial e íntimo que conozco, esa cueva donde escurren gotas desde el techo y donde puedo colocar mi lengua para sentir el sabor del manantial que llega directo desde las entrañas de la tierra. Podría acariciar a los perros y retozar con ellos en el tapete de lana, aunque luego me piquen las pulgas. Podría escoger uno de los libros pendientes que tengo para leer, como el cuarteto de Alejandría por ejemplo. Podría dedicarme a experimentar la Bibliomancia, que tanto me atrae últimamente. Estoy desarrollando un método: Con los ojos cerrados, tomo un libro de la biblioteca, es como consultar una pitonisa. Por ejemplo, si sale Bukoswsky con “Poemas Selectos: El mundo visto desde la ventana de un tercer piso” y lo abro justo en la página de Frijoles con Ajo (&lt;em&gt;es muy importante expresar los sentimientos, mejor que rasurarse o cocinar frijoles con ajo…claro que ahí están la locura y el terror…hay un latido bajo tu camisa y meneas los frijoles con una cuchara…se cuecen a fuego lento…&lt;/em&gt;) interpreto y aplico el mensaje a mi vida cotidiana, a lo que quise preguntar al oráculo. Apenas va en fase de experimentación, porque depende también de cómo están acomodados los libros en la biblioteca y una serie de factores que pueden llegar a determinar la elección. Pero no soy capaz de dejar el asiento y además, hoy no quiero adentrarme en esos territorios. Así que pienso que tal vez podría ordenar los juguetes de los niños y guardar la ropa de verano que por el momento no estamos usando. Podría subir al huerto a recoger las últimas manzanas o remover la tierra de las acelgas y las lechugas. Podría lavar la ropa que está pendiente desde la semana pasada. Podría dormir una siesta y buscar en el eco de los sueños de la noche anterior un llamado, una palabra clave o la evocación de un aroma, una caricia o un instante fugaz para tomar la punta de ese hilo y seguirlo con los ojos cerrados, a ver dónde me lleva. Podría quitar las telarañas que se forman entre las vigas del techo y que ahora mismo acabo de notar. Podría acercarme a la cabaña que los niños construyeron bajo los árboles del jardín y ordenar un poco el caos infantil, podría bajar al arroyo y mojar mi cara con esa agua helada y cristalina. Podría seleccionar las películas que ya no quiero u ordenar los discos esparcidos en el rincón del aparato de sonido. O más bien, podría hacer una gran hoguera bajo los nogales y quemar todas las cosas inútiles que insisto en querer conservar. Podría tallar el sarro del fregadero y limpiar las manchas de comida de la estufa. Podría arreglar el helecho del baño y quitarle las hojas secas. Podría limpiar los pelos enredados en los cepillos, mover los muebles de la recámara, cambiar la orientación de la cama. Podría hacer tanto y tanto. Sin embargo permanezco aquí, junto al fuego y las musas siguen sin aparecer. Si la falta de inspiración no permite que hoy me adentre en el jardín mágico de la palabra, no puedo hacer nada más que dejarme trasladar por el instante. Así que cierro los ojos y consiento que la música se incorpore a las moléculas que conforman el cuerpo que habito ahora. Y al vaivén de los sublimes acordes, fluyo. El calor de la chimenea acaricia ese pedacito de piel desnuda que asoma por mi espalda.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-2786820670006185766?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/2786820670006185766/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=2786820670006185766' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2786820670006185766'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2786820670006185766'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/11/la-falta-de-inspiracion.html' title='La falta de inspiración'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-4289887300618195474</id><published>2009-11-06T11:34:00.000-08:00</published><updated>2009-11-06T11:37:52.501-08:00</updated><title type='text'>Onironauta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estábamos volando. Era un avión un poco desvencijado. El piloto mi amigo Carlos llevaba una chaqueta de cuero y un gorro estilo Pierre Nodoyuna. El copiloto Miguel Ángel estaba un poco nervioso. Yo no iba en la cabina sino en la parte de atrás, acostada en mi cama cómodamente, sintiendo en el cuerpo los vaivenes del vuelo. En cierto momento, fallaron los motores. Miguel comenzó a gritar que él sabía que moriría en un avionazo, que siempre tiene mala suerte en los vuelos, que nos íbamos a estrellar. Carlos vino a la parte de atrás con su sonrisa torcida y dijo, no se preocupen, al ratito va a funcionar de nuevo el mecanismo, es sólo una bujía. Había niebla pero el aparato iba en picada. A un cierto momento, se disipó la niebla y vimos frente a nosotros una montaña. Casi a punto de estrellarnos, se encendió el motor y nos salvamos por un pelo. De repente íbamos planeando sobre una ciudad. Había mucho tráfico y nosotros pasábamos muy cerca de los automóviles, los conductores nos miraban asombrados. En una esquina había una mujer gigante con un niño enrebozado pidiendo limosna. Seguimos volando y me di cuenta que se repetían las escenas, los conductores, la mujer. Todo igual, entonces comprendí que estábamos en una realidad diferente. Aterrizamos y caminamos por las calles que parecían las de una ciudad medieval. Los rostros de las personas se estiraban hasta volverse casi irreconocibles y me asusté. Uno de mis compañeros me dijo: No temas, es sólo algo desconocido y por eso nos da miedo, hay que aceptarlo como una realidad paralela. De repente estábamos en un autobús y viajábamos en medio del hielo por una autopista, al llegar a un distribuidor vial, había estalagmitas de hielo en los puentes y fuentes congeladas donde unos hombres estaban sumergidos hasta las rodillas, pero trataban de esconderse. Son clandestinos, me dijo uno de los pasajeros, y se esconden ahí porque es el único lugar donde la policía no los encuentra. De repente ya no estábamos en el autobús sino caminando. Pasábamos junto a otra fuente donde había una modelo preciosa, parecía un hada, con su equipo de maquillistas, fotógrafos, etc. Estaba furiosa y les gritaba a todos. Yo me acerqué y le dije: Tal vez si dejas tu furia y sonríes, las cosas saldrán mejor. Seguíamos y llegábamos a una escalera de mármol, como la de Piazza España en Roma. Había muchos personajes diversos, con rostros oscuros, con armas. Uno de ellos era Martín Mora, quien estaba vestido de negro. Carlos quería a toda costa hacer un trato con un rubio tatuado y bigotón que la había prometido un cambio. Le pedía su chamarra de piloto y le iba a dar algo especial, aunque no nos explicaba exactamente qué era, pero reía como un niño en dulcería. Miguel le decía, Carlos, si dejas tu chamarra en este mundo, no podremos regresar porque es de piloto y tú eres el piloto, pero él no hacía caso y nos dejaba solos en una habitación pequeña y sofocante. Al ratito volvía y nos decía, vamos, hay que salir corriendo de aquí, nuestra vida depende de ello. Nos movíamos por las calles a toda velocidad pero ellos se adelantaban, me dejaban atrás y a un cierto punto, en una subida, mis piernas empezaban a convertirse en arena y por más esfuerzos que hacía no lograba avanzar. Así que desistiendo por un momento, me sentaba junto a un numerosísimo grupo de ancianos que miraban una pantalla gigante, todos sentados en filas perfectas. En la pantalla se veían anuncios racistas hacía los orientales y también uno donde Gandhi aparecía hilando en su rueca y se burlaban de él diciendo que sólo había tenido sexo cuatro veces en su vida. Luego, se apagaba la pantalla y los ancianos comenzaban a hacer unos ejercicios, guiados por una voz que salía de un altoparlante. Todos iguales, todos al mismo tiempo. Por fin lograba que las piernas me sostuvieran y continuaba caminando. En eso, aparecía mi hija Luna en una motocicleta, iba abrazada a un hombre muy guapo que conducía y al verme, se detenían un momento y ella decía: Mami, ya me voy a volar. Soy feliz, dame tu bendición. Yo la abrazaba y ellos continuaban su camino.&lt;br /&gt;Salía de la ciudad y al llegar a un claro de un bosque hermoso, que olía a lavanda, encontraba el avión y mis amigos esperándome: Volvamos a casa querida, casi va a amanecer.&lt;br /&gt;Al despertar en la penumbra de mi habitación, estiré el cuerpo con pereza y evocando el sueño, me dio por reír. Les conté mis aventuras de onironauta a los niños. Y el día fluyó apacible, en el medio de este frio desierto donde los sueños y la realidad retozan juntos...a veces. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-4289887300618195474?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/4289887300618195474/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=4289887300618195474' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4289887300618195474'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4289887300618195474'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/11/onironauta.html' title='Onironauta'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-4326983625199654612</id><published>2009-10-14T16:42:00.000-07:00</published><updated>2009-10-14T16:48:56.799-07:00</updated><title type='text'>La pradera de las flores susurrantes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Nadie puede estar seguro de que su cuerpo no sea una planta que la tierra ha creado para dar un nombre a sus deseos&lt;br /&gt;L. Becker&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Dijimos que íbamos a partir temprano, pero entre la fiesta del pueblo y el insomnio, nos agarró la mañana un poco avanzada. Salí con prisa pues los demás esperaban y eso me pone siempre nerviosa, así que tuve que terminar de embadurnarme la crema protectora en el jeep. En la sierra el sol es tremendo y si no me cuido me salen ampollas. El conductor intentó poner algo de música pero el resto de la comitiva protestó, se estaba tan bien en el silencio, escuchando sólo el run run del motor. Fuimos por gasolina y seguimos con rumbo a San José. Pasamos frente a la estatua del santo con los brazos extendidos que mira al infinito. Llegamos a La Tolva, un lugar en medio del bosque, sí, bosque-desierto maravilloso que comienza conforme vas subiendo hacia las montañas. El contraste es estupendo, cedros y nopales, cactus y palmas mezclados en lo que para nosotros es un verde lujurioso (imagínense). El clima allí ya era diverso, un vientecillo helado recorría los árboles, que se acunaban al ritmo de esa caricia. Los restos de un antiguo funicular y la construcción de madera entre el follaje reflejaban el pasado. Hubo un tiempo que por allí pasó mucha plata, demasiadas personas trabajaron dejando allí la piel para poder extraer de la tierra el mineral. El suelo estaba lleno de piñas curiosas pues su forma no es cónica, parecen rebanadas de fractales. Junté varias, me agradó su forma y el modo como destellaban los cristales de resina con los rayos de sol que se filtraban entre las hojas. Íbamos todos muy contentos, en un estado de ánimo relajado y alegre. Volvimos al vehículo y seguimos subiendo, pasamos por un poblado llamado Jesús y luego llegamos al ranchito de doña Oralia, quien nos vendió unos quesos de chiva y unas tortillas de maíz recién hechas. Llegamos a una desviación y el piloto nos informó que por ese rumbo viven tres monjas. Mujeres ascetas que llevan allí más de quince años, haciendo una vida apartada del resto del mundo. Nosotros continuamos, llegamos a El Pastor, pasamos junto a una cabaña abandonada que parecía la casa de Heidi y luego de una cima donde se sentía que el mundo iba a terminar en el vacío, se extendió ante nuestros ojos una vista espectacular. Una hermosa pradera llena de flores violetas, amarillas y blancas. Subimos una verde colina donde pastaban una manada de caballos y estacionamos el vehículo en la cumbre. Allí, cada quien agarró una dirección diferente. Yo me fui corriendo hacia las flores. Como que la brújula y el sextante interiores me guiaron directamente allá. El frio era intenso, pero gracias a la chamarra de piel de borrego que me habían prestado, estaba protegida. Al llegar, el primer impulso fue quitarme los zapatos y caminar descalza en la hierba. Por allí andaba un chivero, así que busqué un punto escondido y más bien me quité todo. Así como vine al mundo, dejé que el sol me acariciara la piel y despertara aquellas partes más sensibles que siempre están cubiertas por la ropa. Fue sensacional. Ya no sentía frio, solo un hermoso efecto de comunión indivisible, de ser parte de un misterio, de palpitar al ritmo de la energía universal. Cerré los ojos y nos conjeturé a todos los seres polvo de estrellas. También imaginé que un Centauro yacía junto a mí y soplaba su cálido aliento en mis pestañas ¡Electrizante! Al rato, se acercaron las chivas y tuve que vestirme rápidamente, el pobre pastor ¡se hubiera llevado un buen susto! Volví a caminar y encontré un punto alto desde donde se veía todo el valle. Esas flores violetas se llaman cosmos, y tienen los pistilos amarillos. Los rayos solares ya se inclinaban y daban directamente en sus colores. El viento entre ellas las hacía danzar en una sinfonía perfecta. Entrecerrando los párpados, se veían como afluentes de energía. Allí me di cuenta de que estaban susurrando a los ojos, puede parecer una contradicción pero no lo es. ¿Nunca te han murmurado a los ojos? Es increíble. Al rato fueron llegando los demás. Se rieron mucho cuando les expliqué el concepto. Estás un poco loca, me dijeron. Pero yo les aseguré que no, que simplemente se trata de una realidad paralela. Nos dedicamos a disfrutar del concierto del cosmos. Otro regalo más. La magia está en saber reconstruir esos momentos cuando te enfrentas al cotidiano, cuando debes trabajar y estás cansado, cuando uno de tus niños está enfermo, cuando ves la injusticia del mundo o alguien que amas muere cerca de ti. Cuando ves el egoísmo o te sientes incomprendido, cuando la violencia te roza y el vacío se apodera de todo. Hay que danzar con las flores, hay que ser niños y dejar retozar al alma en el violeta. Seguir puliendo el diamante que todos tenemos dentro.&lt;br /&gt;La tarde fue cayendo y emprendimos el regreso. Muchas cuevas en las montañas, aire helado, polvo dorado en el camino. Un grupo de niños a la orilla de un acantilado con sus bicicletas. Una parada en la tiendita de Pantaleón por una cerveza, la visión de un campesino con sus zapatos gastados, la espalda curva y el sombrero de ala ancha. Y esa carretera recta que seguía hacia el horizonte, donde el disco del sol purpúreo, continuaba evocando en nuestros ojos el maravilloso susurro violeta de los cosmos en la pradera. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-4326983625199654612?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/4326983625199654612/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=4326983625199654612' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4326983625199654612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4326983625199654612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/10/la-pradera-de-las-flores-susurrantes.html' title='La pradera de las flores susurrantes'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-2084389550376891774</id><published>2009-09-23T09:06:00.000-07:00</published><updated>2009-10-08T11:34:12.725-07:00</updated><title type='text'>De lo visible a lo invisible</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El mundo visible es tan sólo una huella de lo invisible y lo sigue como una sombra.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal" align="right"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Al-Gazali.&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;“Tienes que leer la poesía de Paul Celan”, me dijo el filósofo, una apacible tarde en la que estábamos reunidos varios amigos en una cantinita de un pueblo en el desierto. Venga, le dije, préstame algo y puedes ponerme en tu lista negra. Yo tengo una, la llamo así, allí anoto los libros que presto a los amigos. Si, lo reconozco, es un apego, pero donde vivo no hay librerías, la ciudad más cercana está a trescientos kilómetros y para mí son un tesoro. Disfruto tanto al compartirlos como al leerlos, pero anoto concienzudamente esos nombres, porque si devuelves los que te prestan, te llegan más y más. Así que fuimos a la casa del filósofo cuando ya el sol tenía tiempo de haberse ocultado y el letrero de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;No tire basura&lt;/i&gt; componía una pálida silueta en el firmamento.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;El grupo de esa noche era bastante particular, como suele suceder en aquél sitio. Estabas tú Daniela, tan flaquita después del viaje a Guatemala y la fiebre tifoidea, con esos ojos llenos de luz y esa sonrisa morena. Estaban el vasco Axier que acababa de regresar luego de una vuelta al mundo. Y estaba Pancho quien se puso enseguida a jugar la consabida partida de ajedrez con el filósofo.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;Prendimos un fuego mientras las estrellas allá arriba cantaban en&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;armónicos susurros sus misterios. Había olor a humedad, cosa por demás rara en el desierto. &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/span&gt;También, sentados alrededor la hoguera, estaban una pareja de argentinos, nuevos visitantes y por supuesto el andorrano, ese hombre reptiliano con su larga trenza y sus historias de psiconauta. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Qué más le puedo pedir a la vida, &lt;/i&gt;pensé, mientras me llegaba a la mente la imagen de mis cachorros acostados en sus camitas, soñando con sus aventuras nuevas y llenas de esperanza, con su tercer ojo receptivo y sus mejillas sonrosadas. El humo del fuego me seguía a todas partes, aún en ese sillón de carro desvencijado que mi amigo había colocado para la comodidad de este cuerpo cansado. Cansado sí, después de todo el día expuesto al sol y al viento. Me sentí mareada. &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/span&gt;Así que me puse de pie y salí a dar una vuelta. Llegué al borde del pueblo, allí donde terminan las casas y empieza el mágico desierto. Era una noche sin luna. Pensaba en la poesía y en la metáfora, pensaba en la inutilidad que tiene a veces el intelecto, cuando se trata de sentir en la piel o en las vísceras o en el aura o en el corazón. Me detuve en un claro y cerré los ojos, dejé que las líneas de energía del planeta me envolvieran, como en una caricia primitiva, maternal. Extendí las manos y noté como de los dedos salían tiras plateadas en todas direcciones. Escuché mi corazón danzar al ritmo de la tierra. Experimenté pura y simple gratitud. Por estar viva y presente en el momento, por estar rodeada de milagros y privilegios, por sentir que hasta de la más negra oscuridad puede nacer un diamante. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Quiero entrar en tu corazón por esos hilos. Ir de ti de la flor a la entraña. Vestirnos del jardín de la magia y sentir que crece a nuestro alrededor un círculo luminoso capaz de detener tormentas o desencadenarlas en nosotros muy adentro. Quiero ir en ti de lo visible a lo invisible, de lo que adoro a lo que todavía no conozco, de un asombro a otro. Quiero ser el jardinero ritual de estos tatuajes de hilo que en ti florecen. Cultivarlos y perderme en ellos, cosechar sus olores y sus poderes (Alberto Ruy Sánchez en Los jardines secretos de Mogador).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Volví a la casa, al mundo visible. Las ventanas estaban empañadas y adentro brillaba el calor de la tertulia. Del fuego sólo quedaban cenizas. Duerme aquí si quieres, me dijeron. Agradecí con una sonrisa, hubiera sido agradable abandonarme en aquél remanso y dejar que me envolvieran los cálidos brazos del cariño nacido en la experiencia compartida. Pero el viaje aún no termina, el mundo allá afuera&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;espera y soy navegante. Y en momentos como este, veo allá a lo lejos, en medio a las tinieblas, un pequeño punto brillar. Es un diamante o una estrella o un átomo o un sueño o un ignoto jardín y quiero llegar a donde está.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-2084389550376891774?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/2084389550376891774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=2084389550376891774' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2084389550376891774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2084389550376891774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/09/diamante.html' title='De lo visible a lo invisible'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-1996579258914571455</id><published>2009-08-14T05:37:00.000-07:00</published><updated>2009-08-14T05:55:17.960-07:00</updated><title type='text'>El viaje de los colores</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Y el final de todas nuestras exploraciones será llegar al lugar donde comenzamos y conocerlo por primera vez.&lt;br /&gt;T.S. Elliot&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He regresado luego de un largo trayecto. Quise llenar mis ojos de color. Entonces tomé la camioneta, la guitarra, la cámara y un par de libros, la bolsa de dormir y el colchoncito. Sin brújula, simplemente conseguí un mapa y al principio pensé jugar a la ouija, pero con los ojos cerrados. Desistí ¿qué tal si mi dedo apuntaba a Real de Catorce? Así que opté por otro sistema. Cada mañana escogía dos destinos y echaba una moneda al aire. Así me fui recorriendo este hermoso país y de alguna manera reconciliándome con él. En esos mundos quise ser una página en blanco donde escribir una historia nueva, donde trazar en las geografías de lo desconocido, otros caminos, abrir senderos con una pluma dorada y un cristal, ver el cosmos con otros ojos. Y se llenaron del verde de las montañas de las sierras madres, que es un verde lleno de sutilezas. Verde agua, verde selva, verde pino, verde hierba. También llené mis pupilas de anaranjados amaneceres y niños tirados fuera de los bares, de tráfico y locales neón, de luces parpadeantes anunciando diversiones, de frialdad, del reflejo de las farolas en una rata de alcantarilla que olisqueaba cuerpos tirados en un puerto. El mar embravecido lanzaba destellos de blancura allí donde se encrespaban las olas con el juguetear del viento. Y la transparencia, esa también se hizo presente en la cima de las montañas, en ese acantilado desde el cual se distinguía el horizonte infinito. Sol y lluvia. Compañía y soledad. Uno de esos días, caminando en una extensa pradera del centro del país, llené mis ojos de gris, diversas tonalidades en la lluvia que anunciaba una tormenta de verano, un aguacero de esos que apenas alcanza a advertirse cuando ya está aquí, sacudiéndonos las ideas. Y allí, en medio de un sendero sombreado de eucaliptos, un charco de lodo me atrajo. Metí los pies en esa cálida caricia, se tiñeron entonces de negro, al tiempo que una danza suave mandaba a mis sentidos el erotismo de esa envoltura natural. La tormenta pasó y ese caldo primigenio fue disolviéndose en la tibieza de la nostalgia. Arcoíris surgiendo entre las estribaciones de una majestuosa cadena de montañas amarillas. También el ocre del ocaso me pintó las pupilas y el púrpura de las flores y el dorado resplandor de los muros internos de una vieja capilla; el rojo oscuro de la sangre que manaba por las heridas. Pero de todos esos colores, el que más llenó mi alma y mi espíritu de riqueza fue el azul. No azul cielo, no azul océano, ni aguamarina sino el turquesa de la gruta primigenia, y la llamo así porque fue allí donde volví a nacer, donde las plumas de mis alitas comenzaron con un casi imperceptible movimiento a despertar a la vida. En ese lugar todo era calidez, vapor, humedad. Para entrar en esa oscura y profunda caverna, debes atravesar un túnel turquesa, que es como el canal del parto pero al revés, o tal vez es el canal de la muerte, del regreso a la gruta que es lo mismo, al útero primordial, al centro de las cosas, donde todo es nada y nada es la vastedad del universo. Y allí, pequeños haces de luz iluminaban y daban vida al maravilloso aposento donde estrellas incrustadas en los muros se confundían con los extraños reflejos de esas luces provenientes de pequeñas perforaciones en el techo. Volví a sentir mi alma niña. Dejé que mi cuerpo retozara entre las esferas que flotaban en el vapor, mientras un dulce aroma envolvía mis sentidos. En ese lugar los ojos se me llenaron de maravilla.&lt;br /&gt;He despertado de un largo sueño, sólo para descubrir que hace frio aquí afuera, que uno quisiera permanecer siempre en la gruta azul y abandonarse a la calidez y dejarse envolver por la ternura. Basta un cerillo para desaparecer las más profundas tinieblas, una pequeña llama que arde dentro de la carne, los huesos, las arterias y la materia. La duda mata la magia, y la duda no es otra cosa que el miedo y el miedo es sufrimiento y el sufrimiento es resistencia, porque el espejo verdadero nos enseña lo que no queremos mirar. Hay que tener entereza y evitar la fragmentación, sino, las heridas nunca cierran y la oscuridad nos impide ver los maravillosos colores que son parte del privilegio que nos acompaña desde que salimos de la gruta. Todos tenemos algo que curar en el interior. Si logramos encender el cerrillo, entonces tal vez todas esas llamas juntas consigan iluminar lo trascendente para hacerlo valer, para hacerlo crecer. Todas y cada una de las personas que encontré en el viaje han sido fuerza vital. Y me ayudaron a ver colores desconocidos y me dieron cobijo y amor. También severas lecciones y duras pruebas. Reflejos de la búsqueda interior de cada uno. Sé que algún día me tocará volver a la gruta. Por el momento, he regresado al lugar de donde partí. El fin es el principio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-1996579258914571455?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/1996579258914571455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=1996579258914571455' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1996579258914571455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1996579258914571455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/08/el-viaje-de-los-colores.html' title='El viaje de los colores'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-4977837830424782590</id><published>2009-06-29T14:13:00.000-07:00</published><updated>2009-07-30T14:25:03.194-07:00</updated><title type='text'>La cinta de Moebius</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ese viejo camino de asfalto, lleno de baches, parecía llevar a ninguna parte. Avanzaba en la fresca brisa de la mañana del desierto pensando que estaba dentro de una cinta de Moebius. Seguía y seguía en movimiento pero volvía siempre al mismo lugar. O al menos esa era la realidad aparente. El calor aún no se dejaba sentir, aunque el sol ya estaba creciendo en el horizonte. Me pregunté cuántas veces en la vida nos metemos en uno de esos recorridos sin fin, en una de esas trampas de la mente. Y seguimos atorados en los pensamientos una y otra vez. En el pasado o en el futuro, sin ver que la realidad se nos difumina detrás de un vehículo que corre a tal velocidad que nos impide ver lo que hay más allá. Nuestra visión es como un tren que avanza vertiginosamente. Cuando nos acercamos un poquito más a la conciencia, la esencia, la luz interior, entonces ese tren se transforma en una vieja locomotora de vapor. La velocidad se reduce y si prestamos atención, entre cada vagón logramos ver fugazmente lo que hay del otro lado. Entonces, si seguimos la vía de la meditación, logramos detenerlo por fracciones de segundo y vislumbrar el fondo del cuadro. Eso que vemos, en ese instante, es la realidad. La cinta de Moebius se me antoja como un recorrido en el cual no puedo verla porque avanzo siempre hacia el mismo punto, hasta que algo indefinido logra romper el hechizo. Esa mañana, cual si fuera un sueño, desperté repentinamente cuando apareció ante mis ojos una capilla verde fosforescente, un conjunto de llantas viejas amontonadas en una cancha de basquetbol sin tableros. Una nopalera y un fresno gigante, escondido en una depresión del terreno ondulante. Cerro de Flores, se llamaba aquel paraje. Los niños del jardín estaban en la hora del almuerzo y una señora de sonrisa dulce le daba sopita de pasta a su hijo. Dos burros bebían agua de una vieja bañera de porcelana. Una carreta estaba estacionada junto a la reja de colores de ese kínder llamado Pro Patria. Y un poco más allá, se veía un tendedero en donde la ropa oscilaba al ritmo del viento, produciendo extraños sonidos y sombras caprichosas en la tierra resquebrajada. Los niños miraban la copa de un pino que estaba en el patio. Lanzaban gritos de júbilo al ver un pajarito de color rojo intenso jugando entre las ramas. ¿Esto es la realidad? Sí y no. No es la realidad cotidiana, si se trata de eso, pero tampoco me es ajena. Una sonrisa, un animal, una planta, el viento en la mejilla. Eso forma parte de mi mundo seguramente. Pero también vivo en el universo de la mente, del espíritu y de los sentidos; del entorno que construyo en el día a día.&lt;br /&gt;Seguí avanzando y llegué a un pequeño estanque. El viento encrespaba la superficie del agua y la sombra de un gigantesco fresno se difuminaba con ese movimiento. La orilla estaba llena de renacuajos. Concentré mi atención en ese microcosmos y me di cuenta de que ellos también seguían sus propias cintas de Moebius. Sin embargo, en los animales el concepto del tiempo no existe, ellos viven el aquí y ahora, no son esclavos de los pensamientos. Si todos somos uno, si la fuerza vital que nos conecta y entrelaza es la misma para todos, hay mucho que aprender de su ejemplo y su comportamiento. Entré al agua con lo que llevaba puesto. Refrescarse en una mañana de verano como esta, es sin duda un privilegio.&lt;br /&gt;Al salir, seguí camino. La cinta de Moebius ondulaba hacia el horizonte. Me detuve a la sombra de un pirul, saqué el termo y cebé unos mates. Alrededor, la vida palpitaba, al ritmo de mi propio corazón.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-4977837830424782590?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/4977837830424782590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=4977837830424782590' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4977837830424782590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4977837830424782590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/06/la-cinta-de-moebius.html' title='La cinta de Moebius'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-1424771259891442082</id><published>2009-05-29T08:18:00.000-07:00</published><updated>2009-05-29T08:44:29.321-07:00</updated><title type='text'>La Casa del Agua</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La carretera estaba iluminada con el extraño reflejo de las densas nubes que en el horizonte anunciaban un aguacero descomunal. Avanzaba con mi vehículo a gran velocidad. De repente, una cortina de agua cubrió la camioneta. Me coloqué atrás de un autobús que se desplazaba lentamente.  En ciertos tramos a duras penas lograba mantener contacto visual con él, tanta era la lluvia. Después supe que una tormenta tropical azotaba el golfo de México. En el momento,  los músculos de mi mandíbula estaban contraídos como cuando vas al dentista. Lo importante era salir ilesa de esa carretera. Y así fue, de repente todo cesó y atrás quedó la mancha de cúmulos de tonos violetas y negros, con rayos que saltaban en toda dirección, como un caldo primigenio. Ese fue el motivo del retraso. Cuando llegué al desierto la tarde estaba cayendo y aunque traté de darme prisa, no se le puede ganar al tiempo. Quería internarme en el encanto, recoger leña y hacer un campamento en un sitio especial que conozco, desde donde se ve el Quemado majestuoso y la sierra de Catorce completa. Donde un mezquite se encuentra solitario en medio de una pequeña pradera llena de flores violetas, donde el viento se desliza suave entre los arbustos, y  un coyote tiene su madriguera y donde sabía que las notas de la guitarra iban a acompañarme durante la noche. Pero resulta que en medio de la nada, en un inesperado momento, la camioneta dejó de funcionar. Se detuvo en seco, ni siquiera pude orillarme. No quiso arrancar. Allá a lo lejos, por el rumbo de Poblazón, se veía venir otro aguacero torrencial. En ese momento salió a flote mi endemoniado carácter (porque a veces sí soy diabla) y me enojé con todo y contra todo, me faltó darle puntapiés a las piedras, sólo porque preferí las llantas nada más por blanditas. Entonces, miré alrededor, la noche ya encima, los relámpagos anunciando la inminente tormenta. Aproximadamente a unos quinientos metros a la derecha, vi unas pequeñas construcciones y hacia allá dirigí mis pasos. Se trataba de un sitio muy especial. Cuatro casas, dirigidas a los cuatro puntos cardinales. Cada una de ellas  hospedaba un elemento. Agua, fuego, tierra y aire. Y a un costado, un enorme círculo de piedra. Llamé saludando, el sitio parecía desierto. Cuando de una puerta mosquitera asomó la cara de una mujer. Así fue como conocí a Inmaculada. Me dio asilo, me recibió muy amablemente y me dijo que podía pasar la noche allí, así que regresé a la camioneta por las cosas. Ya estaba un poquito más calmada pero no mucho. Cargué con todo, bolsa de dormir, vino y comida. Faltaba poco para llegar a las casas, caminaba a grandes zancadas, enojada con el destino cuando de repente y sin saber como, mi pie se apoyó mal contra una gobernadora y di una voltereta en el aire, quedando completamente extendida de espaldas en la tierra, con la sensación de no saber cómo llegué allí. Creo que fue el viento a darme un vuelco. Y de repente todo el humor negro se fue y me empecé a reír. No sólo del estrépito que hice al caer con todo y guitarra y de la cómica postura en que quedé, sino de que en realidad una mano invisible me tomó de las piernas y logró con ese giro que cambiara completamente mi estado de ánimo. Claro, cuando suceden estas cosas es mejor dejarse ir, cuándo lo entenderé. Dolía allí donde la gobernadora me raspó, pero seguí contenta hacia las construcciones y cuando estaba poniendo un pie en la entrada comenzó a llover. ¿En cual casa deseas dormir, me dijo mi anfitriona? En la del agua, contesté sin titubear. El agua es mi elemento y cuando estoy en ella experimento una complicidad sin paragón. Y pensar que hace millones de años esto era un mar, todo lo que me rodea ahora era azul. Azul intenso, azul, azul.&lt;br /&gt;Acomodé el nido y volví a la cocina con esa agradable mujer. Cenamos, bebimos ese vino delicioso, conversamos de tantas cosas, fue un rato apaciguador. Luego me despedí y me retiré a mis aposentos. No podía creerlo, me sentía como una reina. Las velas parecerían irradiar más calor, el olor a tierra mojada se introducía por los resquicios de la ventana. La lluvia golpeteaba en el techo de tierra. Sentí que no estaba sola. Los muros de adobe resplandecían, como si cientos de diminutas estrellas hubieran quedado incrustadas allí. Poco a poco fui adentrándome en la tierra de los sueños. Estaba acurrucada al calor de las sábanas, cuando apareció él. Un ser delicado y encantador, casi frágil. Un dragón y mariposa pero con alas de ángel. Se acercó, me puso la mano en la frente y me dijo “Azul siempre has sido, fénix que renace cada vez, tus alas crecerán de nuevo y la luz que llevas dentro brillará más fuerte que nunca, porque jamás te cansaste de luchar”  Quise tomarlo en mis brazos, acariciar sus alas, pero no se puede poseer un ángel. Le pregunté ¿Por qué se ve en tus ojos la tristeza? Pero no me quiso responder. Te regalo esta pluma dorada, le dije. Cuando te sientas solo, acaricia tu piel con ella, y verás que te cubrirá de partículas mágicas, que te darán fuerza y calor. (&lt;em&gt;I gave my love a golden feather, I gave my love a cristal heart. And when you find a golden feather, it’s mean you’ll never lose your way back home&lt;/em&gt;) Una chispa brilló en su mirada, mientras susurraba: Es un hermoso regalo, jamás podré olvidarlo. En un parpadeo ya había desaparecido.  Dormí como una niña. Al despertar, momentos antes del alba, salí de la Casa del Agua. A mí alrededor todo era fuego, un rojo intenso iluminaba las montañas. La lluvia había dejado el desierto completamente empapado. Plastas de lodo se incrustaban en mis botas. Fui a la cocina para calentar el agua del mate y luego del desayuno, dirigí mis pasos a la casa del fuego, donde estaba Inmaculada. Le agradecí todas sus atenciones y volví hacia la camioneta. De allí caminando al pueblo más cercano, a conseguir quien me ayudara con la mecánica. En la estación encontré a Esteban, un hombre que tiene un auto viejo, con las vestiduras del techo inexistentes y una amplia sonrisa. Me dijo, soy un fanático de las Chivas, así que si le vas al América dímelo ahora mismo para no ayudarte. Le dije que no se preocupara, que no me gusta el fútbol pero que seguramente no soy fan del América. Mover la camioneta fue más complicado de lo que parecía, la batería estaba muerta, así que tuvimos que empujar. Lo hicimos varias veces pero como la vía estaba llena de lodo fue imposible hacerla funcionar. Nuestra ropa ya era de color café cuando de repente se escuchó un corrido de Los Tigres del Norte y el rugido de un potente motor. Comencé a correr agitando los brazos y así fue como conocí a Don Félix. Su vehículo color vino era muy grande. El se bajó sonriente, recién bañado, vestido con un sombrero nuevo y una hebilla enorme sobresaliendo de su cinturón pitiado. Es que voy a los gallos, me dijo. Por suerte tenía cables, me pasó corriente y me acompañó hasta el pueblo. Allí busqué la tiendita de Don Gumaro, el único que vende baterías, pero ya se le habían acabado. Tuve que seguir a la otra estación donde compré una nueva, pero resulta que no era eso, que era el acumulador. Seguí de regreso a Real, ya cansada de la historia de la mecánica, que por cierto no se me da. La noche estaba cayendo y no había luna. La oscuridad comenzó a rodearme y las luces de la camioneta no iluminaban nada. Saqué por la ventana mi lámpara de pila y con ella fui alumbrando el camino. La batería de la música portátil funcionaba aún, por lo que los acordes  de Jean LeLoup me fueron acompañando. Cuando estacioné, estaba empezando a llover de nuevo. Alcé el rostro dejando que las gotas de agua me limpiaran las fatigas del viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-1424771259891442082?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/1424771259891442082/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=1424771259891442082' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1424771259891442082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1424771259891442082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/05/la-casa-del-agua.html' title='La Casa del Agua'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-3053386173551251057</id><published>2009-04-25T11:49:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T06:53:51.029-07:00</updated><title type='text'>Temazcal</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Nos tocó un jeep con asiento en el techo. Parecía una sala de reinas allá arriba. Bajamos por la Cuesta de los Arrepentidos, riendo y dejando que el viento nos despeinara las ideas. Éramos la avanzada de un grupo de mujeres. El plan, reunirnos en un punto del desierto para hacer un temazcal. Las demás todavía no terminaban de trabajar, así que nosotras, las tres del sillón, nos habíamos adelantado. Llegamos a Estación Catorce y de allí Leonardo nos llevó a Wadley. Don Juan no estaba, ya se había ido a preparar todo. Así que, luego de una visita a la tiendita por cervezas, nos dirigimos al lugar. Cómo no había llovido aún, el camino estaba tan lleno de polvo que cuando llegamos teníamos el cabello gris. Nos instalamos en una de las cabañas, recorrimos el lugar, conocimos a los encargados y luego nos fuimos a la alberca. Es un paisaje particular, una piscina semivacía en el medio del desierto. Eso sí, pintada de turquesa y con palapas en torno. Pasamos el resto de la tarde tomando baños de sol y carcajeándonos de todo. En eso, vimos una nube de polvo aproximándose por el camino, eran las demás. El fuego había estado prendido desde hacía horas, así que nos avisó doña Teodora que el temazcal estaba listo. Se trata de un temazcal no ritual, es decir que no sigue una tradición específica sino que es únicamente como una sauna. Entramos al recinto de adobe, comenzaron a traer las piedras calientes. Mientras tanto, la señora sentada en una silla nos pasó unas pencas de sábila para untarnos en el cuerpo. Éramos nueve mujeres. En la oscuridad nos quitamos la ropa y nos cubrimos de esa maravillosa planta. Teodora rociaba las piedras con agua. Poco a poco el vapor fue inundando el espacio. Tomamos un rico te de hierbas, entonamos mantras y cantos de diferentes partes del mundo, hablamos, hicimos nuestros rezos, pedimos por los niños del planeta y por la gente enferma, por los ancianos, las plantas y los animales. Por mi parte, sentía en la piel la vibración de la música y en los huesos una tibieza que venía necesitando desde hacía tiempo.&lt;br /&gt;Fue relajante y apaciguador. Estar adentro de ese recinto es como regresar al vientre materno, como volver a la esencia de uno y sentirse dentro de la célula primigenia, del ADN universal. Al salir, el sol se estaba ocultando y soplaba ese viento frío que siempre asombra en el altiplano luego de una jornada de intenso calor. La piel estaba caliente y al contacto con el aire los poros se contrajeron. Qué sensación tan poco agradable, esa de salir del huevo para enfrentar la cruel realidad. Entonces corrimos a donde se encuentra una pequeña tina y don Juan prendió el mecanismo. De un tubo muy ancho, comenzó a salir agua caliente, maravillosa, fuerte, renovadora. Cómo niñas nos pusimos a juguetear entre las burbujas. Mientras, a nuestro alrededor el desierto se teñía de dorado y el disco del sol en el horizonte nos llenaba los ojos de un rojizo y misterioso resplandor.&lt;br /&gt;Cuando salimos, ya la oscuridad se cernía entre los cactus. Fuimos a cambiar nuestras ropas. Compartimos aceites, esencias, risas y masajes. La armonía del ambiente no dejaba lugar a dudas: estábamos todas conectadas en una frecuencia femenina, humana, creativa y solidaria.&lt;br /&gt;Las señoras nos habían preparado un caldito de verduras, que tomamos acompañado de tortillas de maíz que ellas mismas estaban elaborando en el comal. Luego, volvimos a la cabaña. Nos arropamos y prendimos un fuego bajo las estrellas, tomamos vino compartiendo los dos únicos vasos que habíamos traído. El cielo estaba nublado allá al fondo. Por el rumbo del cerro de El Barco, destellaban los rayos de una formidable tormenta de primavera. Pero sobre nuestras cabezas, las constelaciones nos susurraban antiguos cánticos, mientras la piel seguía vibrando y agradeciendo ese lujo, ese apapacho. Dormimos como niñas pequeñas, envueltas en la tibia cobija de los muros de adobe y el techo de garrocha. Mientras me deslizaba en la bruma del sueño, tuve la sensación de que todas las mujeres antiguas, nuestras ancestrales abuelas desde el principio de todos los tiempos, nos rodeaban para envolvernos en un cálido y amoroso abrazo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-3053386173551251057?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/3053386173551251057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=3053386173551251057' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/3053386173551251057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/3053386173551251057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/04/temazcal.html' title='Temazcal'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-7230169724109257240</id><published>2009-03-30T12:11:00.000-07:00</published><updated>2009-03-30T12:15:16.942-07:00</updated><title type='text'>Sutil polvo dorado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Salí temprano, acompañada de los perros. Hay que romper esquemas, le dije a la nueva yo que estoy tratando de crear. Mezclando varios ingredientes, la noche anterior había realizado un ritual personal en el cual puse todas mis intenciones para amasarme de nuevo, reinventarme, ya que como las serpientes, el traje que andaba vistiendo  estaba deformado y decidí cambiar de piel. Así que al día siguiente, salí al monte. Nada como el equinoccio para los cambios. Decidí a subir a esa montaña donde nunca estuve antes, a pesar de que llevo varios años viviendo aquí. Una niebla matinal se posaba suavemente en la ladera, que comenzaba a reverdecer con el efecto del despertar que trae la primavera. Magueyes, nopales, lechuguillas, garrochas, palmas y lo más sorprendente: flores de todos los colores. Creo que pocas cosas son tan asombrosas como el poder observar una flor en medio de las espinas, con tonos brillantes, erguiéndose orgullosa ofreciendo su belleza al sol y al viento. Al llegar a la cima, me recosté entre las piedras. Desde allí se divisa el cerro sagrado, el desierto, el pueblo y las montañas de la sierra de Catorce. Me coloqué en posición fetal y me dejé abrazar por la energía del planeta.  Luego, me puse a observar las figuras que formaban las nubes. Encontré algunas muy interesantes: una piedra rodeada de éter  y el ala de un fénix.  Qué agradable sensación de paz. Desee con todas mis fuerzas en ese momento ser capaz de dejar atrás todos mis apegos, tan completa me sentía con esa maravilla a mi alrededor. Los perros se recostaron a mi lado, fieles compañeros y con el pasar de las horas, el sol fue calentando de a poquito mis entumidos huesos. La bajada fue más complicada. Estuve a punto de caer al vacío, pero con prudencia logré volver. Luego me fui a pueblo con una flor apoyada en la mejilla y la tarde fluyó diferente. Es increíble como un acto tan sencillo puede cambiar la realidad. Basta sólo dejar entrar un poco de magia en nuestras vidas. ¿La magia? La magia es una cosa muy seria. Un modo diferente de interpretar las cosas, una manera más interesante y más creativa de lo común porque combina el arte con el gusto de jugar con la materia. La magia es algo que nos transmuta. El arte nos cura. El proceso creativo lleva en sí un inmenso poder de transformación. Eso lo dice Terzani que es uno de mis autores de cabecera. Así que por qué no convertirnos todos en hechiceros de nuestra realidad, en alquimistas, en juguetones duendes para transformar la sordidez en belleza, para reír en vez de llorar, para gozar en vez de sufrir. Claro, ahora que estoy aquí escribiéndolo pareciera tan sencillo, una básica fórmula a conjurar en momentos aciagos. La realidad se impone con fuerza avasalladora y lo cotidiano, muchas veces no da tregua; porque es más fácil sentarse en esa cómoda y cálida sillita que salir a ver el mundo desde otra ventana. Dice Jodorowsky, otro que pernocta en mi mesa de luz,  que en general los comportamientos humanos están motivados por fuerzas inconscientes, cualesquiera que puedan ser las explicaciones racionales que les atribuyamos después. El mismo mundo no es homogéneo sino amalgama de influencias misteriosas. También dice que es posible, a través de actos creativos y conscientes enviar mensajes al inconsciente para sanar.  Yo creo en sanar no sólo como individuos sino como grupo. Poder dejar atrás las nubes radiactivas que se vislumbran cada vez más cercanas en el horizonte de los tiempos venideros. Y que la violencia y la oscuridad no imperen o predominen por sobre todas las cosas. La magia, definitivamente, es necesaria en este proceso. Y para ello debemos dejar atrás la racionalidad y las explicaciones que pasan a través de la mente. Por eso, cuando crea imposible continuar, cuando una espuma grisácea codicie envolverme en su manto de olvido, quiero cerrar los ojos y volver a la montaña. Dejar que el viento acaricie mis dudas y las nubes sigan susurrándome secretos y ecuaciones para resolver el enigma, a  dónde está la salida del laberinto de espejos. Y que el ala del fénix baje desde lo alto a tocar mi cabeza con sus plumas tornasol para que los ojos resplandezcan ante la maravilla de la vida y que un sutil polvo dorado me impregne la nueva piel.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-7230169724109257240?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/7230169724109257240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=7230169724109257240' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/7230169724109257240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/7230169724109257240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/03/sutil-polvo-dorado.html' title='Sutil polvo dorado'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-8380024094073800539</id><published>2009-03-21T11:35:00.000-07:00</published><updated>2009-03-21T11:37:49.616-07:00</updated><title type='text'>Eutanasia</title><content type='html'>De parte de Miguel Sirio&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Anoche mi mamá y yo estábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida... entre otras... estábamos hablando de la idea de vivir o morir. Le dije: 'Nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo, prefiero morir. Entonces, mi mamá se levantó con una cara de admiración... !!!!!!!!!!!! !!!!!!!!! !!!! Y me desenchufó el televisor, el cable, el sky, el DVD, la computadora, el nextel, el ipod, el stereo, el mini split, el Xbox y me tiró todas las cervezas! Putamadre .... CASI ME  MUERO!!!  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La paz es posible.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-8380024094073800539?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/8380024094073800539/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=8380024094073800539' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8380024094073800539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8380024094073800539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/03/eutanasia.html' title='Eutanasia'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-4091852095685660959</id><published>2009-03-18T10:40:00.000-07:00</published><updated>2009-03-18T10:43:06.959-07:00</updated><title type='text'>La nube radiactiva</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las Vegas 7 km, anunciaba el pequeño letrero a la orilla de la carretera. Era temprano en el desierto. Llegué a ese lugar porque distinguí por ese rumbo una enorme nube negra, contrastando con los tonos anaranjados del amanecer. Algo se estaba quemando allá. Encontré una malla ciclónica y una garita pequeña, donde un guardia entumecido me observaba con curiosidad. Me bajé del vehículo y caminé hacia él.  Salió a buscarme y preguntar que se le ofrece a usté. Tenía un arma colgada del  hombro, caray. Sólo estoy paseando le dije. Me explicó que ese era un rancho de jitomates, propiedad privada y que no podía pasar. Mientras, en el cielo la nube iba gradualmente esfumándose y con ella mis ganas de seguir adelante en vista de tal recibimiento. Como que algo se está quemando ¿no? Yo no veo nada, me contestó. Bien, mi desarrollado sentido de la oportunidad, junto con la cara del señor y una fuerte sensación comúnmente conocida como mearse en los pantalones, me animaron a dar la vuelta y volver por donde había llegado. Rancho de jitomates, si cómo no.  Ya bastante lejecitos, un impetuoso gusto por la aventura me jalaba a regresar. Pero hube de dominar mis más profundas propulsiones y volver al mundo real. ¿Al mundo real? Pero si ese mundo es ahora parte de nuestra cotidianidad. Soldados que viajan en convoy, retenes en las carreteras, comandos armados hasta los dientes en la plaza, revisiones donde te esculcan hasta el monedero, voces aquí y allá. Descabezados y macabras cartas de advertencia escritas con sangre. Tiroteos afuera de las escuelas, motines en las cárceles, crisis individuales y grupales, pistolas en la secundaria. Un hombre mata a balazos a otro porque había mucho tráfico. Cuatro millones de personas pierden su trabajo en tres meses. El mundo a nuestro alrededor se está cayendo. Para ayudarnos a combatir el mal, más violencia, se declara una guerra. Definitivamente, los seres humanos no terminamos de entender. No hemos aprendido aún los preceptos de Gandhi, uno de las mentes más lúcidas que han habitado el planeta. “La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia. No hay camino para la paz, la paz es el camino. La violencia es el miedo a los ideales de los demás”. Secuestros, robos, asaltos, miseria, desempleo, muerte, muerte en Palestina, muerte en el mundo, extinción de flora y fauna, crimen, hambre que es otro tipo de violencia, crisis alimentaria mundial, transgénicos y nanotecnología puesta al servicio del poder y del dinero. Una catástrofe completa. Por eso no me extrañó que en el microcosmos desertero, que no es sino un reflejo del macrocosmos de allá afuera, se apareciera en medio de la nada una nube radiactiva. Me pregunto si no será una manifestación física del caos en que estamos inmersos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-4091852095685660959?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/4091852095685660959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=4091852095685660959' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4091852095685660959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4091852095685660959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/03/la-nube-radiactiva.html' title='La nube radiactiva'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-7162336239775793706</id><published>2009-03-10T08:51:00.000-07:00</published><updated>2009-03-16T15:37:18.000-07:00</updated><title type='text'>¿Planeta tierra?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Camino cuadras y cuadras para llegar al centro. La feria está en su apogeo. Fuertes luces me atraen hacia un pasillo donde venden panes de nata. Destellan apetitosos y brillantes bajo el neón. Algunos en forma de corazón con leyendas como: “Para mamita, Mi güera, Mi gallo, Mi gorda latosa, Toda la raza”. Pasa un señor cargado de crucifijos de madera. Siguiendo por el pasillo, hay platería, mercancía china, puestos de fruta y verdura, los vendedores de cobijas con micrófono, elotes asados, dulces, canicas, dardos, reloj de la virgen de Guadalupe con luces como caleidoscopio, jarros. Todos los comerciantes con su tele, la gente arreglada, bicicletas, herramientas, gordos cenando tacos, diademas, ollas, niños con rifles de juguete, bolsas con sorpresa: Todo a cinco pesos, Todas tienen premio. Hasta me encuentro a Boy George y su puesto de trenzas. Cinturones, algodón de azúcar, una familia come elotes apartada en un rincón. Carros chocadores, montañas de basura, futbolitos, los muchachos en fila viendo pasar a las chicas guapas, el dragón, la cara de felicidad de los niños, una familia espera a la abuelita que viene despacito con su andador, una niña con capacidades diferentes en silla de ruedas mira pasar al gentío. Una pequeña perrita llamada Princesa, sostenida por una niña con diadema de Topo Gigio y otra niña junto a ella con una diadema de mariposas. Muchos puestos venden el cubo mágico que tan famoso se hiciera en los ochentas. Un comerciante pide le vayan a comprar más bolsas de plástico, ya se le acabaron. Hay un concierto de música ranchera, un señor mira la hora, una mujer que viste escotada blusa rosa adornada con lentejuelas pasa cargando velas. Fuegos artificiales, matachines, la gente lleva cirios de un metro adornados con flores. Un señor jorobado vende garapiñados, muchas abuelitas afuera de la iglesia, llega una señora en silla de ruedas le falta una pierna, un bebé duerme en brazos de su madre, la iglesia está abarrotada y afuera la plaza también. Hay mucho humo, todos corren, una señora gorda con cinco hijos come papitas con esa bomba estomacal llamada salsa Valentina y cada uno de los niños tiene una bolsa con el mismo contenido. En medio de la multitud un muchacho de pie juega con su celular. En los juegos mecánicos hay uno llamado La Casa Loca del cual baja una mujer; va saliendo con la cara verde, parece que está a punto de vomitar, la gente a su alrededor mira y se detiene, expectante. La escena se congela en instantes, los olores, los colores los sonidos. Una mamá con carriola de un lado y empujando un niño del otro. De repente la mirada tropieza con un puesto increíble ¿libros? No lo puedo creer, “Cortes y Peinados, la sagrada Biblia, Cocteles, El poder curativo de los hongos, Enfermería, Me divierto y Aprendo y el más fantástico título: Feng shui para mexicanos.&lt;br /&gt;Las campanas alegran la noche. Otro puesto con pupilentes fresh look, perfumes y labiales. Lotería, venados de cerámica sobre cajas de huevo San Juan, cuadros, la Mona Lisa junto a Piolín; ella tiene un gato en el cuello, un conejo en la mano y dos columnas en el pelo. Un puesto de tiro al blanco en el que hay calaca sentada en una silla y otra vestida de Niurka con dos enormes naranjas colgándole enfrente y una faldita tipo hawaiano, me acerco curiosa y el señor me dice, ándele, juéguele ¡Hágala enojar!&lt;br /&gt;¿Estoy en el planeta tierra? Parece que sí.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-7162336239775793706?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/7162336239775793706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=7162336239775793706' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/7162336239775793706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/7162336239775793706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/03/planeta-tierra.html' title='¿Planeta tierra?'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-6977097784534366116</id><published>2009-02-14T10:20:00.000-08:00</published><updated>2009-03-16T15:39:23.110-07:00</updated><title type='text'>Que sea infinito</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Alba helada. El despertador sonó y en la bruma del sueño, asomé la nariz por debajo del edredón. Frio intenso en la habitación. La noche anterior había estado bebiendo oporto, sentada escribiendo, así que la cabeza no se me terminaba de despejar. Levanté a los niños para ir a la escuela. El más grande, que ya tiene novia, se puso un arete, una arracada, pero se le infectó la oreja, así que hube de prestarle primeros auxilios. La pequeña, somnolienta se negaba a levantarse de la cama. Despacito se fue acomodando la mañana. Antes de salir, ella me pidió que le pusiera una canción: “Here comes the sun” de The Beatles. Y aunque el aliento se congelaba al aflorar de la boca, el sol efectivamente comenzaba a calentar. De regreso en el lecho, se me ocurrió que los rayos solares en una mañana como ésta se parecen al amor, a la sensación del amor en las personas. Ese calorcito que aviva las manos entumecidas, esa maravillosa conmoción de ver la luz cuando acabas de atravesar una zona de oscuridad. Se acerca el día de San Valentín, el día del amor y la amistad, esa fecha inventada por la mercadotecnia para vender más, para que la gente corra enloquecida a las vitrinas a comprar corazones de chocolate, rosas rojas, ositos encerrados en globos con un letrero de “Eres especial”, tazas decoradas con cupidos con el mango en forma de corazón, camisetas rojas, portarretratos, conejos de peluche vestidos de mariachis rojos, sábanas con corazoncitos, condones rojos. Y qué decir de la música de los altoparlantes que los comerciantes ponen en las calles con canciones como Mujeres, Contigo Aprendí, Miel y Rosas. Demuéstraselo, dice la publicidad, ahora es el momento. Es febrero, mes del amor. Por favor ¿De qué sirve llevarle a esa mujer un enorme ramo de rosas y un costoso diamante si el resto del año va a comportarse como un patán? ¿O despertarlo con un beso para después reclamarle su carencia de romanticismo? Me puse a reflexionar acerca del amor que me rodea, de cuánto amor hay en mi vida, qué privilegio. El amor nos vuelve niños, lo lúdico se apodera nosotros, somos capaces de guiñarle un ojo a la adversidad, de cantarle a las nubes y hacer travesuras. El resto del mundo se puede caer, cae, se desmorona, pero con el amor, esa poderosa fuente de transformación, nada importa, más que estar ahí, viviendo ese momento mágico y experimentándolo hasta en las uñas de los pies. Me viene a la mente una frase que el anfitrión del Nido del Tecolote tiene en su biblioteca: “El amor… que no sea inmortal puesto que es llama, pero que sea infinito… mientras dure”. Fuente inagotable: nuestra enorme, inconmensurable capacidad de amar. El amor materno, fraterno, sensual, espiritual. El amor a los animales, a las plantas, a uno mismo. No hay límites. Pero no me quieran venir a decir cómo tengo que amar, o que compre esos chocolates para demostrarle que aguanto su aliento por las mañanas, o que deje SIEMPRE la pasta de dientes sin tapa. Todos tenemos nuestro corazoncito. Prefiero pensar en el mío como un órgano intenso, salvaje, al que le gusta correr desbocado por las praderas soleadas del amor y a veces, cuando no queda más opción, por los pantanos de gris melancolía del desamor. Pero moviéndose, transformándose para crecer, para experimentar intensamente las vivencias, para conocer fronteras, explorar límites y no dejar de lado la alegría, que es la compañera más cercana que tiene la poderosa fuerza de atracción. Lástima que hoy amanecí tan solita. Ni modo. Quién sabe de dónde se me sale un poquito de tristeza, tal vez sea la luna que mengua. Alcanzo a ver por un pequeño resquicio entre la cortina y la ventana, un retazo de cielo. El sol brilla fuerte, parece que va a ser una jornada estupenda. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-6977097784534366116?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/6977097784534366116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=6977097784534366116' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/6977097784534366116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/6977097784534366116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/02/que-sea-infinito.html' title='Que sea infinito'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-1663077536654718989</id><published>2009-01-31T15:29:00.000-08:00</published><updated>2009-01-31T15:45:21.968-08:00</updated><title type='text'>Surreal</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Terminamos pronto de comer. Queriendo aprovechar la luz de la tarde, salimos hacia nuestro destino en medio de una jornada límpida y fría. Esta vez el desierto lucía entre amarillo y gris, los colores del invierno. Se vía todo bastante desolado, a diferencia de otras épocas en las que su exhuberancia contrasta con el nombre desierto. Llegamos al pueblo por un camino lateral. Quedamos prácticamente empanizados luego de atravesar la fina capa de polvo que cubre al lugar. Una planta, una botella de vino, un abrazo. Unas mecedoras en el patio, junto a la banca de la iglesia que se encuentra a la sombra de la higuera. Una agradable conversación y las horas se deslizaban, los contornos de las cosas se difuminaban y un tono carmesí iluminaba el muro del oeste. Las perras Canica y Luna, así como Ladrón el gato, rondaban entre las piernas y se dedicaban de vez en cuando a chuparme los dedos de los pies, ante el enojo de su dueña. Salimos a caminar entre las casas, atravesamos la vía del tren y nos refugiamos en la conversación que une a dos amigas desde hace tiempo. Hablamos de la vida, del amor y el desamor y de tantas cosas que necesitan un hueco y refugio donde ser guardadas, escuchadas y asimiladas para poder seguir adelante y que no llegue el impulso demencial de arrancarse los cabellos y correr hacia la nada. Regresamos a la casa, a planear la cena. Luego subimos a la camioneta y despegamos hacia la cantina de don Toño. Se trata de un pequeña y escuálida habitación, con dos bolsas de papitas en un anaquel semivacío, donde descansan solitarias unas latas de atún cubiertas de polvo y unas galletas saladas con la envoltura desteñida. Hay una barra semicircular detrás de la cual ve pasar el mundo el señor Toño. Una televisión desvencijada transmite la telenovela del momento. La conversación gira en torno al cine, a las películas clonadas  que se consiguen en Matehuala, de cine no hollywoodiano. Hablámos de Inspector Closeau, de Kurosawa, de Fellini, de Klaus Kinski y fuimos hacia el cine español. Allí comencé a platicar Mar Adentro, del director Amenábar. Uno de los parroquianos habló de la historia de su amigo a quien le detectaron tumor cerebral a los 39 años. Diagnóstico fatal. Fue operado pero quedó en coma irreversible y fue desconectado, previa instrucción por sus familiares. Así que el tema era controversial. En esas estábamos cuando un hombre alto, con unos ojos perturbadoramente verdes y en completo estado de ebriedad se asomó por la ventanita del expendio para comprar cerveza y cigarros. Nos preguntó en modo brusco nuestro origen. Resultó que estábamos hablando con un sobreviviente del maremoto de St Martin. Vivía en la isla trabajando como traductor cuando inesperadamente, como suele suceder con la madre naturaleza cuando se enfurece, llegó una enorme ola arrasando todo a su paso. El sujeto alcanzó a sostenerse de unos hierros en la pared del cuarto donde se encontraba. El nivel del agua subió a lentamente en pocos segundos y solo su cara quedó fuera de ella. Logró sobrevivir y aquí estaba, en el desierto, contando su historia. Nos invitó a la fiesta, gran pachanga en Ranchito de Coronados. Vámonos al baile, dijo. Pero no, preferimos la noche estrellada y las lentejas con pasta. Y entre tantos alucines internacionales, caímos en el argumento del ejido de Catorce y las willis de antes, que solo podían transportar al máximo unas ocho personas, no como las de ahora que llevan hasta treinta. Y de allí pasamos al tema de los hijos y sus pininos en el mundo del amor, de las novias, de la emoción que recorre las entrañas, de los sueños húmedos y esos inconvenientes granitos en la cara el día de la cita. El frio atenazaba los huesos y decidimos volver al calor del hogar. La cena estuvo deliciosa, los niños, cansados ya de tanto jugar, querían volver a casa. Emprendimos el regreso en medio de la noche. Las estrellas vibrando allá en lo alto. Las únicas luces eran las de los trenes que cual espectros en la madrugada, avanzaban  irremisiblemente hacia el destino que les aguardaba, así como nosotros, cuando atravesamos la vía y fuimos dejando atrás ese mundo surreal.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-1663077536654718989?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/1663077536654718989/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=1663077536654718989' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1663077536654718989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1663077536654718989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/01/surreal.html' title='Surreal'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-162108359479236698</id><published>2009-01-31T10:53:00.000-08:00</published><updated>2009-01-31T10:54:30.540-08:00</updated><title type='text'>De mi amiga Ingrid</title><content type='html'>Vive tu vida de tal manera que cuando tus pies toquen el suelo cada mañana,el diablo se estremezca y diga...&lt;br /&gt;¡¡¡En la madre.... ya se levantó!!!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-162108359479236698?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/162108359479236698/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=162108359479236698' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/162108359479236698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/162108359479236698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2009/01/de-mi-amiga-ingrid.html' title='De mi amiga Ingrid'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-680830696482210685</id><published>2008-12-30T11:06:00.000-08:00</published><updated>2009-01-31T15:48:24.012-08:00</updated><title type='text'>El jardín mágico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por Mercedes Aquino&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Amanecí sentada en el jardín mágico de la creación. Por todos lados temblaba la vida alrededor. Los olores de ese hechizante despertar inundaban mi olfato sensibilizado por el deleite del momento. El sabor del jugo y los hielos tintineando en el vaso con el líquido ambarino invitaban al goce más puro. Los tonos anaranjados del amanecer llenaban mis ojos azorados, dorados. Y la risa, qué poderosa fuerza de transformación. Una suave melodía me transportaba al infinito, mientras volátil jugaba con los sonidos y los colores que iban formando las notas. Me imaginé flor y fruto, nadando en el mundo de la música. Viajando con los acordes y silencios de la vibración cósmica de la creación, de lo que estamos hechos.&lt;br /&gt;Así amanecí, traspasando una de las puertas secretas de la percepción, me adentré en un mundo nuevo y a la vez ancestral, olvidado en la cotidianeidad. Que dulce despertar, que dulce imaginar sus brazos apretándome fuerte y su calor masculino envolviéndome con amor y sosiego. Porque en ese momento estaba completamente sola, pero él estaba conmigo. Parte del todo. No tenía apremio de su presencia, bastaba sólo imaginarme apoyada en su pecho, respirando su olor a canela y sábanas secadas al sol de mediodía. Me tomaba por la cintura y aproximaba su lengua al cuello, pero antes de hacer contacto con la piel, se detenía y dejaba que mi olor penetrara hasta lo más recóndito de su fibra emotiva. Se acercaba despacio y como si fuera un instrumento del cual puede extraerse una hermosa melodía, con sus delicados dedos iba encendiendo los acordes de una música en mi cuerpo que no dejaba de vibrar. Así, mientras alrededor explotaba la vida, con los ojos cerrados y los párpados acurrucados por el placer de la evocación, temblaba recordando la música que producimos juntos. Irradiaba calor y al vaivén de su respiro, imaginaba como lentamente sus manos recorrían mi espalda, mientras como un eco, resonaba la delicada conmoción que se genera cuando se une piel con piel, las manos de un músico tocando su instrumento, amando la infinita armonía de mi epidermis incitada con su delicado toque, recorriendo como si fuera una mariposa cada centímetro del espacio-universo-mujer. Despertando en cada roce la vibración de una cuerda exquisita y sensible, que produce un sonido maravilloso, ese que viene de las entrañas y a la vez del más sublime espacio intangible, dentro del cual se pierden y reencuentran las notas producidas por el sortilegio del amor.&lt;br /&gt;Hay días así, en que todo está acomodado en su lugar, las cosas donde debieran estar. Los sentidos despiertos, la emoción a flor de piel. Lo cotidiano se vuelve mágico si enfoco la visión desde otra perspectiva y logro bajarme del tren del hastío, que a veces insiste en quererme llevar. El equilibrio, la armonía y la música de este maravilloso jardín, junto con todas las esferas luminosas que chisporrotean ante mis ojos y que son células, me susurran: vida, vida….&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-680830696482210685?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/680830696482210685/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=680830696482210685' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/680830696482210685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/680830696482210685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/12/el-jardn-mgico.html' title='El jardín mágico'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-8336458896840981265</id><published>2008-12-05T14:48:00.000-08:00</published><updated>2008-12-05T14:51:57.954-08:00</updated><title type='text'>Matrix</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por Mercedes Aquino&lt;br /&gt;Llegamos a la gran ciudad por el lado norte. Un olor a orina rancia inundaba los pasillos del autobús. Jet Li seguía peleándose con Jackie Chan en la tele, era la tercera película del viaje. Algunas personas hablaban por teléfono, vamos en el cruce de tal y tal, llegaremos en unos minutos. Sí mamá, no te preocupes. Tráeme la chamarra verde que hace frio, etc. Recogí la mochila que estaba en el piso y me acerqué al chofer. Aquí se puede bajar, me dijo. Tome un taxi de sitio, no vaya a ser la de malas. Se abrió la puerta y el olor de la ciudad sustituyó al de los orines. Una cantidad enorme de microbuses desfilaba a gran velocidad, los puestos de periódico estaban cerrando. En todos se veía la noticia del día. ¡No tienen madre! Frase de Nelson Vargas, luego de un año del secuestro de su hija y los nulos resultados de la investigación. Había varios puestos de fritangas y tacos en fila junto a la carretera, cuyos propietarios gritaban a voz de cuello: Aquí tenemos los mejores tacos, pásele. Encontré un taxi que me llevó al metro. Era la llamada hora pico, cuando todos salen del trabajo. Estaba a reventar. Ya perdí la costumbre de ver a tanta gente, creo que por eso trato de encogerme, de hacerme chiquita. Nadie me torteó, debe ser porque pasé mis años mozos, o tal vez por la expresión de mi cara: atrévete y verás. La mochila aferrada al pecho y las puertas se cerraron. Creí que me asfixiaba, se me hizo eterno el viaje. La expresión lata de sardinas se queda chica para definirlo. Strujan, empujan, bajan. Por fin, llegué al zócalo. Estaban instalando la pista de patinaje sobre hielo. Había una manifestación de microbuseros y el palacio nacional estaba iluminado. Me sorprendió ver el salón fumadores en que se han convertido las calles de la ciudad, con esto de la nueva ley. Campos de colillas adornan las losetas y jardineras. Me senté un momento, como que me estaba dando taquicardia. Junto a mí, un señor se cortaba las uñas con su alicate. Del otro lado, unos policías esperaban el cambio de turno, mientras miraban aburridos los traseros de las transeúntes. Llegué al hotel y me encerré un rato. Luego, ya más calmada, subí a la terraza y desde allí me dediqué a observar el movimiento de la ciudad, de este corazón que late a gran velocidad. Los seres diurnos se fueron alejando para dar paso a esa otra parte que late bajo la superficie. La noche cayó y con ella los olores fueron cambiando, los sonidos se transformaron al compás de las vidas que salen cuando el sol se va. Música lejana, la alarma de un coche. Una mujer gritando en el éxtasis del amor, o al menos complaciendo a algún cliente. Las cortinas metálicas de los negocios al cerrarse. Yo en la cama, sintiendo aún el vaivén de la carretera. Y en el fondo, como en sordina, el rumor que hace la gran urbe, la vibración de los millones de seres que viven, aman, mueren, sufren y ríen en este lugar.  Al día siguiente salí tempranito a recorrer las calles. Una vitrina de dentaduras postizas se me apareció de repente. Dirigí mis pasos a la catedral metropolitana. Quise ver una vez más su maravilloso órgano (llámese instrumento musical). Luego, poco a poco la ciudad fue despertando y ya para las once el fragor era cacofónico y el olor, bueno característico digamos. Pasé frente al edificio de Betlemitas que tuve ocasión de recorrer alguna vez cuando lo estaban restaurando, bajo la guía apasionada de mi hermana la arqueoloca. Luego me encontré la torre latino, la librería, el palacio de Bellas Artes y tantos lugares contrastantes que tiene el centro histórico. Fui a tomar el consabido cafecito a un lugar donde los viejitos leen el periódico y mojan su pan dulce en humeantes tazas, al tiempo que comentan los avatares de este lugar increíble. Luego encaré con singular valentía el encargo de la maestra de ballet de Real: mallas y zapatillas para todos sus alumnos. No hay pierde, me dijo, vas a la calle de Corregidora y allí está el negocio. Al llegar, me encontré con tres cuadras de fila llenas de tiendas del tema. Inhala paciencia, exhala frustración. Inhala, exhala, inhala, exhala. Luego de unos minutos me sentí mejor, sobre todo porque al final uno termina acostumbrándose y amando este barullo, este hervidero de humanidad. Seres anónimos, cada quien con su vida y una historia que contar, pero que cuando los ves en la calle, atravesando en montón el eje, dan la impresión de que somos todos una gigantesca unidad que se tomó sin querer la píldora azul de Morfeo. Incluso algunos tienen cara de agentes, entonces el juego se vuelve divertido. Ya con los pies hinchados y la mochila cargada, incluyendo un kilo de delicioso café de altura molido express, corrí literalmente a la central camionera. Me dieron mi lunch de pan blanco aplastado con jamón y chile en bolsita de la compañía, mi lata de refresco y unos cacahuates de pilón. Me relajé en el asiento, se encendieron las teles del autobús y empezó la primera película del viaje. Me dije: seguro va a ser Matrix. Pero no, el destino quiso que fuera El Santo contra las momias de Guanajuato, versión remasterizada. Al lado, un señor enorme que ocupaba los dos asientos, roncó durante todo el camino. &lt;br /&gt;www.vistasaereas de mexico.com&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-8336458896840981265?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/8336458896840981265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=8336458896840981265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8336458896840981265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8336458896840981265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/12/matrix.html' title='Matrix'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-1501719336618664243</id><published>2008-11-17T13:39:00.000-08:00</published><updated>2008-11-17T13:40:36.769-08:00</updated><title type='text'>El fuego</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por Mercedes Aquino&lt;br /&gt; Salí un poco tarde esa mañana. La mochila lista con las provisiones necesarias para una estadía en el desierto. Sólo me faltaba llenar las botellas de agua. Terminé con los detalles mundanos y me dirigí a la calle de la iglesia. Allí, estaba estacionado el jeep de Márgaro. El frío era intenso por lo que me puse la chamarra de pluma y los guantes y me subí al techo. Cuando estuvo llena de gente, partimos hacia abajo. El abismo lucía inhóspito por causa del hielo que quemó las plantas. Pasamos junto al socavón donde hace pocas semanas perdió la vida un conocido. Murió una noche al caer de su burro. Y con tan mala suerte que estando borracho, se desplomó de cabeza en un charco y se ahogó. Los Catorce siempre ha sido un vergel en medio de tanta sequía. Las huertas y las ruinas de ese lugar evocan recuerdos de muchas aventuras pasadas. Al llegar a Carretas descendí del vehículo y me interné en el desierto, costeando la sierra. Los colores de esa tarde eran vívidos a pesar del cielo nublado. Horas caminando, sudando con la carga. Lo que cada uno decide portar a cuestas en la vida. El agua, necesaria para la sobrevivencia, la navaja, la comida y el abrigo. Pisaba con cuidado entre las gobernadoras, recordando la primera vez que me interné en ese lugar. Tenía tanto miedo entonces, una chica de ciudad afrontando el rigor de la naturaleza desconocida. En esta ocasión también experimenté un poco de temor. Por primera vez sola, a dormir junto al fuego. Llegué abajo del mezquite que buscaba y comencé a preparar el campamento. Recogí mucha leña pero es mejor hacerlo así, ya que no se sabe lo que puede suceder durante la noche. Cuando terminé, me recosté al sol y dejé que sus rayos entibiaran el frío interno que sentía a pesar de la larga travesía. Balsámico arrullo. Justo lo que necesitaba. Las montañas de la sierra fueron cambiando de tonalidad a medida que el sol se encaminaba rumbo al ocaso. Cayó la oscuridad. Iluminada con las llamas del abuelo fuego, fui dejando atrás el mundanal ruido. Esa noche, los coyotes no se acercaron demasiado. Ni los roedores se dejaron ver lo cual fue un gran alivio, en vista del asco que me provocan esos animales. No tuve que lidiar más que con mis propios demonios. Y vaya que fue duro. En el cielo nocturno resplandecían las enigmáticas estrellas de un universo muy personal. El frío atería mis huesos cada vez más profundamente y un tenue resplandor verde se entreveía en aquella penumbra primordial de todos los tiempos. Busqué un nuevo comienzo, en las nubes rosadas del alba. El frío arreciaba pero no había temor ni sombras. Recogí el campamento y deposité la fruta intacta en unas piedras, como ofrenda a los animales del desierto. La leña sobrante permaneció allí, quién sabe si en algún momento podrá ayudar a alguna alma perdida como yo. Con la mochila más ligera emprendí el regreso. Ya sudaba pero el hielo apenas lograba alejarse a tientas bajo los rayos solares. Entonces llegué a dónde estaba una gasolinera nueva. Allí pregunté la hora para conectarme de nuevo a lo que conocemos como mundo real. El jeep de Márgaro ya se había ido. Me dirigí a la plaza y se me acercó un señor a ofreciendo un viaje mágico y garantizado al maravilloso mundo del desierto peyotero. -Gracias, le contesté, tal vez en otra ocasión-. En eso se detuvo un autobús que iba para Matehuala. Era uno de esos vehículos en vías de extinción en este país. Tenía una televisión enorme justo atrás del chofer y durante todo el camino fuimos viendo un concierto de Paquita la del Barrio. La palanca de velocidades de plástico transparente dejaba ver un alacrán enorme en medio de estrellas multicolores. Un letrero de prohibido fumar, un cubre asientos de bolitas de madera, una estampita de san Judas Tadeo, un vidrio lateral de color lila y otro verde, un ventilador y una radio. El conductor iba vestido con una gorra de béisbol y una gruesa chamarra. Lucía un bigote espectacular. La carretera se extendía vasta, hacia el horizonte cada vez más allá. Y mientras el motor seguía rugiendo, Paquita cantaba Rata de dos patas. Ese fuego en el desierto quedó encendido, cobijado por la montaña sagrada, y llevo en lo profundo los rescoldos bien envueltos, para que no pierdan su terpor. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-1501719336618664243?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/1501719336618664243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=1501719336618664243' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1501719336618664243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1501719336618664243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/11/el-fuego.html' title='El fuego'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-4339287782961059887</id><published>2008-11-08T11:17:00.000-08:00</published><updated>2008-11-08T11:19:26.171-08:00</updated><title type='text'>La bisabuela</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por Mercedes Aquino&lt;br /&gt;Fuimos a Cedral a comprar las flores, las calaveras de azúcar, las veladoras, las galletas, la fruta, la canela y el piloncillo para el ponche. Cuando llegamos a casa, sacamos el baúl de los recuerdos y comenzamos a buscar las fotos de nuestros muertos. No aparecía ninguna de la bisabuela. Hasta que por fin recordé una caja de fotografías en blanco y negro guardada entre los libros, y allí apareció una imagen de ella, con su sombrero de campesina y el azadón en mano, junto a la playera puesta a secar del Che Guevara. Así era la nonna  Ines. Una guerrera hasta sus noventa y tres años, momento en que decidió que ella no iba a mudarse  a una casa más pequeña y se fue a para no volver, por lo menos no en esta vida. Nunca dejó de trabajar la tierra, tenía una pequeña hortaliza donde crecían unas maravillosas berenjenas, unas lechugas espectaculares y unos jitomates jugosos con los que preparaba las conservas. Cocinaba bien, su especialidad era el conejo con vino blanco y hierbas aromáticas. Aunque el platillo preferido de todos eran los cappelleti flotando en un delicioso y humeante  caldo de gallina con unas gotas de  vino rojo. Amaba las visitas y siempre tenía en su congelador helados de chocolate. Fue la menor de trece hermanos. Sepultó a dos hijas y una nuera. Encontró el cadáver de una de sus hermanas que se había suicidado por amor. Vivió en matrimonio durante sesenta y más años con Giulio, antes de que una enfermedad se lo llevara y la dejara sola en aquella enorme mansión. Ya no podía cargar bebés, pero era buena cuidando a su biznieto, las sonrisas sin dientes de ambos parecían cautivarse durante horas. Ella, que padeció hambre, que vivió las dos guerras mundiales, que en sus últimos meses nos pidió que no fuéramos a Alemania en ese viaje, que allá la gente es mala, mala de verdad, conservaba en su álbum de recuerdos un retrato de su niña muerta y bien maquillada, que logró encargar al fotógrafo del pueblo con sus últimos  ahorros antes del entierro.  En el viejo continente, todo es luto y tristeza el día de muertos. Los cementerios se llenan de gente luciendo sus últimos abrigos de la temporada otoño invierno  y los más grandes arreglos de flores exóticas. Luego se sientan frente a las urnas a llorar. A casi nadie le ponen tumba, sólo ese cuadro de mármol con florero y veladora electrónica integrados donde tal vez estén los restos de varios miembros de la familia. A pesar de que han transcurrido varias décadas desde que terminó la guerra, la generación de Ines nunca se creyó aquello del bienestar y los lujos. Se burlaba porque teníamos todo y no sabíamos apreciarlo, cuando en sus tiempos, un pedazo de salchicha en la polenta se comía una vez al año, con suerte. También criticaba a las mujeres que ya no sabían cocinar como antes. A los hombres no los criticaba, porque los hombres son niños, decía. Murieron tantas personas en la guerra y quedaron marcados con una tristeza indeleble. Aquí también tenemos nuestro pasado sangriento,  incontables batallas donde perdió la existencia mucha gente. Sin embargo, tal vez acostumbrados a las guerras floridas y a los sacrificios a antiguos dioses, se concibe a la muerte de manera muy distinta. Era un honor ofrecer la vida para contentar a los creadores. En México, la muerte es amiga, comadre y compañera de borracheras. Por eso trato de mantener esa tradición en casa. Colocamos el altar en la mesa pequeña bajo la ventana que tiene la mejor vista al pueblo, el camino de flores de cempasúchil, los platos con la comida favorita de los muertos,  el vino, las salchichas que le encantaban a la bisabuela, el cigarrito para el tío Luciano, las cañas y mandarinas y las veladoras en todos lados. Los niños realmente se inspiraron, acomodando  todo a su gusto. Quedó tan bonito. Cada uno de nuestros muertos allí presente, con las cosas que apreciaban en vida. Y nos fuimos a dormir. Esa noche se armó un fandango en la sala. Una pachanga descomunal. Nosotros estábamos dormidos, pero sin duda que también participamos en la fiesta. La algarabía se prolongó hasta el amanecer. La nonna Ines se levantó la falda arriba de los tobillos (estoy segura) y se quitó los zapatos para bailar con los demás.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-4339287782961059887?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/4339287782961059887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=4339287782961059887' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4339287782961059887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/4339287782961059887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/11/la-bisabuela.html' title='La bisabuela'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-1941198816206926450</id><published>2008-11-02T10:29:00.000-08:00</published><updated>2008-11-02T10:46:09.887-08:00</updated><title type='text'>El calentamiento global</title><content type='html'>Por Mercedes Aquino&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegó de noche, en un taxi procedente de Matehuala. Mi amigo el del dálmata, dos años sin vernos. Bajó del vehículo con su mochila y nos dimos un fuerte abrazo, de esos que se dan cuando los años de conocerse han logrado surcar un océano de incertezas y hacer que los navíos toquen puerto, estás en familia. La primera noche la pasamos hablando. De su enorme equipaje sacó unas películas. An inconvenient truth, de Al Gore, Endgame de Alex Jones y otras sobre el 911 y el terrorismo. Ya meses atrás, un ángel enviado del cielo parisino me había traído información muy interesante sobre el mundo alternativo a la Matrix que existe allá afuera. En el rancho, a veces llegan ciertos seres enviados especialmente, digo yo, para no dejar de aprender. Me fueron recomendados varios sitios, me hablaron de lo que pretenden hacer al privatizar internet. Y de tantas cosas que me dejaron azorada, como que existen sitios donde puedes escoger un ser virtual y vivir una vida virtual, comprar propiedades, hacer el amor, consumir drogas, comprar ropa de diseñador, hacer un deporte extremo, incluso matar gente si ese es tu gusto. Y todo por una módica suma. También supe de un hombre que tiene más de 300 websites, todos de él. Y cosas por el estilo. Me di una encerrona para ver las películas de mi amigo. Luego, decidí salir. Eran las seis de la mañana y viajaba con mi vehículo a gran velocidad cuando vi una estrella fugaz. La sentí toda para mí solita y le pedí un hermoso deseo que espero se cumpla algún día, muy pronto. Mientras el alba se anunciaba a través de unas nubes rosadas, fui reflexionando acerca del calentamiento global. La película de Gore me pareció muy ilustrativa, digamos que lleva las cifras científicas a un nivel entendible. Claro, me sorprende que el hombre siempre se vea sentado en un carro o en un avión, que son de las fuentes más contaminantes como él mismo lo dice y claro, al final esa visión americanista de Nosotros sí podemos, tenemos el poder. Dice Gore, a manera de conclusión: Hemos sido capaces de acabar con la esclavitud en nuestro país (que estaba dividido porque unos no querían), de ganar guerras (sólo se le olvida mencionar a los millones de personas que han muerto a causa de ellas), de vencer al comunismo, de acabar con enfermedades que eran consideradas incurables. A pesar de ese infaltable discurso pro supremacía capitalista, el hombre nobel de consolación tiene razón. Alex Jones nos da otra visión, acerca de un pequeño grupo cuyo maquiavélico plan es esclavizar a la población mundial y critica esta premisa, diciendo que el realidad el impuesto que pretenden cobrar sobre las emisiones de carbono es para enriquecer las arcas del grupo Bildenberg. ¿Qué estamos haciendo en este momento contra el calentamiento global? Me llegó esa duda luego de lo del basurero. Estoy completamente de acuerdo en que todos podemos inventar algo, cada uno de nosotros tiene el deber de actuar, aunque sea en algo tan sencillo como bañarse con agua tibia, usar envases de vidrio, o acostumbrarse a la bicicleta. O dar la vuelta al mundo sin utilizar combustibles fósiles como Tim Harvey (vancouvertovancouver.com) Pero si el sistema no cambia en la base ¿cómo podremos hacerlo? Tuve una seria conversación con mis hijos. Pensé en llevarle la película de la verdad inconveniente a la maestra de ciencias de la secundaria, lástima que no se puede copiar. Otra incongruencia. ¿No debería llegar a la mayor cantidad de gente, incluso a quienes no pueden pagar 300 pesos por ella? Un día salimos con Carmelo el burro, que por cierto ya no es obeso y se ha vuelto muy veloz. Fuimos a recoger basura en la hondonada y llenamos cuatro costales en un ratito. Y eso que es un pueblo de mil quinientos habitantes. Otro amigo, que vive en el Nido del Tecolote y es anfitrión de un portal galáctico me recomendó un video muy bueno que se llama Story of Stuff. Allí también nos hablan de lo equivocado que es el sistema en el que vivimos y pretendemos evolucionar. Todas esas noticias llegan del mundo exterior mientras el pueblo se ve rodeado de la basura que queda luego de las fiestas de Panchito, y una nata color café domina el horizonte, producto de la contaminación de alguna de las grandes ciudades. En tanto el frio da las primeras señales de que ahí viene el invierno, mientras las hojas de los nogales ya comienzan a desprenderse y el cerro del Lucero se cubre de nubes bajas. Sí, así es el mundo que nos tocó vivir y cuando regreso de la ciudad siempre agradezco ser tan privilegiada. Al mismo tiempo, sé que hay muchas personas como mi amigo que habitan allí y son eyocan ( los eyocan eran quienes dentro de las sociedades tribales hacían las cosas al revés, se iban por otro camino, renegaban de algún modo contra las leyes sociales establecidas). El planeta no va a esperar a que nos pongamos de acuerdo. Tampoco creo que vayan a llegar los de la nave de la otra noche a proponer alguna milagrosa solución. Aunque me encantaría que me llevaran a dar un paseíto. Le platiqué a otro amigo acerca de estas películas. Su repuesta fue muy ilustrativa: No, mejor no las veo, de eso no me quiero enterar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-1941198816206926450?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/1941198816206926450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=1941198816206926450' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1941198816206926450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1941198816206926450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/11/el-calentamiento-global.html' title='El calentamiento global'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-2260068913890374394</id><published>2008-10-16T08:15:00.000-07:00</published><updated>2008-10-16T08:19:05.817-07:00</updated><title type='text'>Las travesuras de Panchito</title><content type='html'>Por: Mercedes Aquino&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ya llegó octubre y con él la feria del pueblo. Caminaba con mi perro Humo, una noche particularmente concurrida. Dábamos una vuelta observando curiosos la rebanada de humanidad que nos visita durante la celebración. Este es el verdadero México, pensé. Esta es la auténtica gente mexicana, raza a la que pertenezco por méritos desde hace un mes, luego de treinta años de trámites ¡Ajua!  Como cada festejo de Panchito, las travesuras no se hicieron esperar. La noche del día tres estaba el pueblo atiborrado, el túnel cerrado a los vehículos y la madrugada fría obligando a la gente a cubrirse con chamarras, gorros y cobijas.  La iglesia, queriendo lucir sus mejores galas, encendió la nueva iluminación y a los cinco minutos APAGÓN. Se fue la luz. Y duró toda la noche esta cerrada oscuridad. Entonces las calles volvieron a ser las de antaño, los salones y patios iluminados con el resplandor de las velas y cirios, la gente andando con pequeñas lámparas. La señora que tuvo la ocurrencia de traer esos encendedores chinos con luz acabó en poco tiempo de vender toda su mercancía. Y sólo pequeños puntos iluminaban la noche ¿Pueden ustedes imaginar un espectáculo más bello? En un mundo en el que allá afuera las bolsas de valores de todos lados se desploman, las crisis hacen temblar a algunos y enriquecerse aún más a otros (los especuladores, claro) y el neoliberalismo se desliza en el inicio del fin.  En un universo donde las leyes de la Mátrix predominan por sobre todas las cosas,  Real de Catorce se reveló, se reveló al comercio de china, a los puestos de discos con música idiotizante, a la estridencia, a la señal de celular y  al fastuoso oropel de la iglesia, para hacernos ver que el mundo puede existir de otra manera. Los murmullos en la oscuridad, las fogatas encendidas en algunos rincones, los apretones y jaleos de la multitud, los olores de toda la humanidad reunida en esa noche fría y especial,  transportaban al Real de antes, cuando las calles eran pasajes donde aullaba el viento en la oscuridad más cerrada. La imaginación se dispersaba, se disparaba. Así que no me sorprendí cuando en el cielo apareció una esfera luminosa, fosforescente, irreal, adornada con luces de colores, flotando justo encima de las casas. Y pensé: Ahora sí, ya llegaron. Y me puse a hacerles señas. Los extraterrestres se adelantaron, supuestamente los esperaban para mediados de octubre en algún lugar al sur del planeta. Qué privilegio ser de los primeros contactados, a los brasileños va a darles un patatús. Se los juro que no había bebido, aunque en ese momento fui a la única a quedar paralizada en mi lugar viendo el sobrecogedor espectáculo en el cielo. Comencé a hacer aspavientos con los brazos, a gritar: Bienvenidos, aquí la raza humana los saluda. La esfera comenzó a girar y poco a poco fue apareciendo un cartel, unas letras, más luces. Ay, que fiasco nos llevamos mi perro Humo y yo. El estaba mordisqueando los huesos del carnicero, es decir, los huesos que le dio el carnicero, cuando el cartel fue claramente visible. Enjoy life, toma (no lo escribo, nomás de puro coraje) Hijos de su mercantilísima madre, entonces sí, fui junto al teporochito que orinaba en la esquina y le quité su anforita de licor para echarme un trago. La esfera explotó en una enorme espiral de fuego y se evaporó. Bajé la vista, noté que nadie se había dado cuenta. Fue una alucinación y tampoco, se los juro, había fumado nada. Pues caray, con las travesuras que le gusta hacer a Panchito, nunca me hubiera imaginado esta. Humo comenzó una batalla con Akira, el perro más grande y por consiguiente el más gandalla del pueblo, por los huesos del carnicero. Al final, mientras peleaban, pasó corriendo El Abuelo, un mini pequinés y se escabulló con su tesoro entre las piernas de los peregrinos.  Ni modo, seguimos nuestro recorrido. Humo resignado. Yo, todavía viendo lucecitas de colores.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-2260068913890374394?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/2260068913890374394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=2260068913890374394' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2260068913890374394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/2260068913890374394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/10/las-travesuras-de-panchito.html' title='Las travesuras de Panchito'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-8668583669139329536</id><published>2008-09-26T08:26:00.000-07:00</published><updated>2008-09-26T08:30:27.491-07:00</updated><title type='text'>El Basurero</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por Mercedes Aquino&lt;br /&gt;Avanzando por la extensa cuenca del valle donde se asienta el poblado de Cedral, bajo el cerro del Fraile, iba pensando que ante el espectáculo del verdor dejado por las intensas lluvias, el aire cristalino y las dramáticas nubes que anuncian tormenta no es difícil imaginar el momento, hace millones de años, en que enormes mamuts y dinosaurios llegaban a beber a este lugar. Cerrando los ojos, casi podía sentir su presencia. De repente, junto al camino vi unas enormes aves de rapiña. Me detuve  y mientras del cielo comenzaban a caer unas sutiles gotas de agua, comprobé que unos quince carroñeros estaban en torno a algo enorme. Pero no era un cadáver, era algo de color blanco. Me acerqué y las aves se alejaron, no muy contentas imagino. Se trataba de un montón de desperdicios. Un olor nauseabundo inundaba el ambiente, subí un pequeño promontorio y ante mí se extendió un paisaje desolador. El basurero municipal. Di la vuelta y me acerqué por la entrada principal.  Encontré a unas personas en aquél océano de inmundicia. Había dos niños y unos ocho adultos aproximadamente. En otra parte se veía una pequeña y destartalada camioneta amarilla que penosamente arrastraba un remolque lleno de botellas de plástico. Me acerqué al grupo. Pregunté por el encargado que resultó llamarse Cecilio, don Cecilio. Los demás eran casi todos sus familiares, incluidos los niños, sus nietos.  Estaban con las piernas introducidas hasta la rodilla dentro a la basura, separando, aventado hacia un lado las botellas de plástico, las latas. El hedor era insoportable y nubes de moscas se levantaban a nuestro alrededor con cada paso. Un perro negro con manchas blancas hurgaba junto con ellos. Los señores detuvieron un momento su trabajo, se prendieron un cigarrito (casi todos fuman) y entre bromas aceptaron retratarse.  Los niños, Alejandro y Brandon fueron un poco más reservados, sobre todo el pequeñito, no le gustó mucho la cámara. En un momento encontró un camión de plástico roto. Se puso a jugar en aquel paisaje. ¿Puede haber una imagen más patética y desgarradora de la era moderna? me pregunté. La mamá de los niños Aureliana, me contó que es madre soltera de seis chiquillos, Alejandro tiene diez años y no va a la escuela porque le ayuda a ella juntando basura para mantenerse. Seguí el recorrido. En medio de la enorme cantidad de desperdicios estaba una retroexcavadora completamente oxidada y junto a ella crecían unas esplendorosas flores violetas. En un promontorio encontré una pistola de plástico, cuyo color azul resaltaba en medio del sol que por momentos dejaban asomar los nubarrones que ya iban acercando la tormenta desde el este.  Mis zapatos estaban llenos de una sustancia pegajosa cuando me acerqué a la camioneta amarilla. Allí me encontré a Miguel, quien recoge plástico, vidrio y aluminio para llevarlo a Matehuala, donde tiene una pequeña empresa que se dedica a la reciclar. Me sorprendió mucho hallar a un ecologista, pero ¿qué mejor lugar que el basurero? Me contó que en una ocasión intentó dar pláticas en una secundaria acerca del manejo de residuos, pero al ver la escasa participación de los alumnos, una maestra le dijo que mejor ya no siguiera perdiendo su tiempo. El remolque de la camioneta estaba lleno de costales gigantescos donde Miguel se lleva las botellas. Si este basurero te sorprende, me dijo, deberías ir al de Matehuala. Allí presencias escenas desgarradoras, como que un perro coma de un recipiente y después lo recolectores lo usen para su comida.&lt;br /&gt;Volviendo hacia el grupo de Cecilio, recordé que esa misma mañana salí de la casa con una bolsa de basura que fui a depositar al contenedor.  Y al ver a estas personas sumidas en los desperdicios, entre los cuales seguramente estaban los míos, decidí ser todavía más cuidadosa a la hora de reciclar. Brandon seguía jugando con el camioncito roto. El perrito encontró una botella de plástico y se puso a morderla. El niño sonreía tranquilo en el medio de aquel mar de desechos, perdido en un mundo de fantasía, mientras las moscas se posaban en su pelo. Sobre el camión,  puso algo verde, me acerqué para ver de qué se trataba. Era la cabeza de un muñeco, un dinosaurio.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-8668583669139329536?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/8668583669139329536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=8668583669139329536' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8668583669139329536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8668583669139329536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/09/el-basurero.html' title='El Basurero'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-1568295817568236771</id><published>2008-09-07T13:18:00.000-07:00</published><updated>2008-09-07T13:20:46.536-07:00</updated><title type='text'>La rodilla y la tele</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por Mercedes Aquino&lt;br /&gt;Pasé varias jornadas sin poder apoyar la pierna. El médico dijo, por tres días, sólo caminarás de la cama al baño, así que me fui con mi querida hermanita, quien me atendió y cuidó hasta que disminuyó la hinchazón y el dolor. El doctor me recetó unas pastillas muy intensas. Yo las llamo las píldoras azules, como en Matrix, cuando Morfeus le dice a Neo ¿Cuál prefieres, la roja que te hará ver la realidad o la azul te hará volver a lo que piensas es la realidad? Bueno, en esos días me tocó la azul. Así que con la mente embotada, acostada en el diván mullido de la sala fraternal, frente a un enorme televisor de pantalla última tecnología, yo, que prácticamente casi nunca veo la tele, me pasé tres días inmersa en TODOS los programas que me permitía la velocidad del control. Lo único bueno que vi fue un video de Radiohead en el cual aparece la pantalla dividida en dos. En una parte hay un niño rubio despertando en una linda recámara, bajando a desayunar a una luminosa cocina, con la mesa llena de comida y su mamá sonriente sirviéndole de comer. En el otro lado se ve un niño chino que se despierta después de haber dormido en el piso. Está vestido de gris, desayuna una especie de masa líquida en una escudilla y sale a un enorme taller, donde lo ponen a trabajar, a hacer zapatos. Mientras tanto, el otro  va a la escuela, toma clases de música, hace lindos dibujos. Se ve la vida de ellos dos durante el día. Al caer la noche, el rubio vuelve a su confortable habitación y se quita los zapatos. Los deja caer al piso. En ese mismo momento, el chino termina de hacer unos zapatos exactamente iguales a los que el otro aventó al suelo.  IMPACTANTE!!!&lt;br /&gt;Me sorprendió encontrar un canal en donde ves cómo hacen operaciones de cirugía estética a las personas, como ponen chichis más grandes, chichis más pequeñas, mentones nuevos, dientes más delgados, piernas más largas. Muestran el antes y el después. Yo no veía los defectos que ellos aseguraban tener. ¿Es posible que la envoltura atraiga más felicidad? Otro programa donde ponen a la gente en una vitrina y luego la hacen lucir diez años más joven. Me costó creer eso.  Aunque claro, ¿a quién no va a gustarle salir sin ningún esfuerzo de la sala operatoria (nada de deporte, dieta balanceada, aguantarse los vicios, etc.) con una cinturita y la cara lisita como nalga de bebé? ¿Y que decir de los programas de ENTRETENIMIENTO con el tema olimpiadas? No se quienes son los guionistas pero deben ser personas muy estudiadas en el arte de idiotizar a la gente. ¿Películas? Si las quieres gratis puedes ver policíacas de los ochentas en varios canales. O melodramas en los cuales la protagonista aparece con el pelo chino, fleco, pómulos y ojos maquilladísimos, vestida con una falda recta, cinturón ancho y blusa con holanes y hombreras abombadas y un auto convertible rojo. ¿Repeticiones? Series de criminología en las cuales ves como un pedacito de carne de debajo de la uña del pie izquierdo de la víctima ferozmente asesinada conduce a las huellas del malvado (a) que pensó en cada detalle para que no se descubriera su culpa y se olvidó sólo la ruedita pequeña del engranaje más complicado. Estas versiones masticadas llegan a ser muy entretenidas. Te quedas hipnotizada esperando a saber si la atractiva y sexy oficial descubrirá al asesino, o lo atrapará en una espectacular corretiza donde el público no podrá despegar ni un momento su mirada del agradable espectáculo de curvas y protuberancias moviéndose a un ritmo especialmente estudiado para que la masa anatómica resalte. Mientras el musculoso y recio analista de laboratorio (un bombón multirracial) trabajará horas extras hasta descubrir que las gotas de semen encontradas en el pabellón auricular de la víctima  (claro, en todas hay detalles escabrosos) en realidad corresponden al ADN del comisionado de policía de la ciudad!!! &lt;br /&gt;Esa programación no es para todos. Sólo algunos tienen acceso a la señal satelital. En el desierto hay ranchos que no cuentan con energía eléctrica pero se procuran una batería de carro y una tele pequeña en blanco y negro para sintonizar los únicos dos canales que se ven en todo el país. El famoso duopolio televisivo mexicano. Donde te dicen que el mundo es maravilloso y donde la gente llora con la protagonista de la telenovela de moda y los noticieros nacionales te  mantienen BIEN INFORMADO.&lt;br /&gt;Crecí leyendo novelas de Edgar Allan Poe, temblando de miedo ante El Péndulo. Horacio Quiroga y su Marabunta.  Ojeando bajo las sábanas las aventuras del inspector Poirot, Sherlock y Watson.  Esas historias que te acompañaban en una tarde de lluvia o en una noche insomne.  No pude tomar ningún libro durante la convalecencia. Me mantuve prácticamente encadenada a la caja de entretenimiento. Nos vamos acercando al momento en que Montag comenzará a preguntarse acerca de su trabajo como bombero en Fahrenheit 451. Sólo que ya no será necesario quemar los libros. Con estas versiones procesadas, ya para qué. Hasta en la escuela a los niños les piden la tarea por internet. El dependiente del ciber café imprime las copias para todos y llegan al día siguiente con sus flamantes trabajos, de los que no han leído ni dos renglones.&lt;br /&gt;Cuando finalmente pude levantarme salí a caminar. Llevaba  en mi equipo de sonido a Joe Cocker con Hymn 4 my soul. El efecto de la pastilla azul había desaparecido pero de todos modos me sentí como en una película, andando por la plaza moviendo mis protuberancias, esas sí bastante normalitas, con un estilo un poco chueco por lo de la rodilla resentida aún,  sintiendo  en la nariz el insustituible aroma de agua después de la lluvia. Por el momento, de tele tuve bastante.&lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-1568295817568236771?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/1568295817568236771/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=1568295817568236771' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1568295817568236771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/1568295817568236771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/09/la-rodilla-y-la-tele.html' title='La rodilla y la tele'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-3207280208851234623</id><published>2008-08-11T10:45:00.000-07:00</published><updated>2008-08-11T10:52:42.712-07:00</updated><title type='text'>El niño y el caballo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por Mercedes Aquino&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace varios años ya, cuando recién acababa de llegar al pueblo, recorría fascinada las calles con la cámara al hombro. Todo era motivo de alegría. Ante mis ojos se desplegaban visiones mágicas, pedacitos de realidad. Un día escuché un chillido, pensé que se trataba de un animal, tal vez un cerdito o un cachorro enganchado en algún lado. Siguiendo el sonido bajé por la calle que lleva al puente de La purísima y allí descubrí a un niño, no tendría más de seis años, estaba sucio y en su rostro se advertían las huellas del llanto derramado. Estaba agachado al lado de un palo. Una de sus manos estaba amarrada a éste con un mecate. Así, como un animalito encontré a esta criatura. Una furia intensa me recorrió y comencé a gritar. De una de las puertas de enfrente asomó una niña, más pequeña y con una carita idéntica a la de él, se trataba sin duda de su hermana, así que le pregunté donde esta tú madre y ella se escondió en la casa. Tuve la duda que asalta a los fotógrafos en varios y determinantes momentos de sus vidas. ¿La tomo o lo desato? Sin perder tiempo accioné el obturador. A los pocos minutos apareció la madre, una mujer pequeña, demacrada. Uno podría pensar que tendría en su rostro la oscuridad reflejada, la maldad. No estaba preparada para encontrarme con Paula, una señora que evidentemente, lo supe después, tenía problemas mentales. Le pedí que desamarrara al niño, le dije que estaba atentando contra sus derechos, que debía liberarlo inmediatamente de lo contrario llamaría a la policía. Ella sólo me contestó, con una sonrisa simple en su cara: Es que se porta mal, le pega a su hermana. Y fue a liberar a su hijo. Traté de explicarle que eso no estaba correcto, que existen otras maneras de educar. Hablamos largo rato, aunque no supe si en verdad sirvió de algo. Me miraba con cara de no comprender exactamente por qué daba tanta importancia a un asunto que para ella parecía normal. Quién sabe que cosas habrá vivido en su infancia.&lt;br /&gt;Luego continué mi recorrido pero la luz del sol parecía haber perdido toda su fuerza y unas nubes de gris melancolía me hicieron regresar a casa. Revelé la foto en el laboratorio, todavía con una sensación de angustia en el pecho. Unas amigas que tenían contacto con Derechos Humanos del estado, me la pidieron para llevarla a la capital. Sólo sé que en la reunión los burócratas miraron horrorizados la imagen. La foto quedó guardada, pero nunca he olvidado la mirada de ese niño. De vez en cuando lo encuentro en el pueblo. Sé que no pudo terminar la primaria, repitió varias veces al cuarto grado hasta que su agresividad y atraso hizo imposible que pudiera continuar en la escuela. Era un chiquillo aislado, los demás lo rechazaban, no tenía amigos. El tiempo pasó, ahora ya es un muchacho. Cuida mucho su arreglo personal, le encantan las hebillas grandes y los sombreros rancheros. Bebe cerveza y va siempre a caballo, tiene un animal mediano, pinto al que se ve que adora. Pienso, cuando lo veo montando, que esa es su más grande alegría en la vida. Y una pequeña centella le brilla en los ojos, cuando se encamina a la montaña, y su espíritu libre, vuela al compás de su corcel.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-3207280208851234623?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/3207280208851234623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=3207280208851234623' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/3207280208851234623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/3207280208851234623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/08/el-nio-y-el-caballo.html' title='El niño y el caballo'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-9080195267007625673</id><published>2008-08-04T11:26:00.000-07:00</published><updated>2008-08-04T11:33:05.109-07:00</updated><title type='text'>Ogarrio a pie</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por Mercedes Aquino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis manos están como paralizadas. Ya no puedo seguir con el taller. Tomo la maleta con la cámara fotográfica grande, los lentes y también la digital. Me coloco un sombrero, manga larga, paliacate al cuello y zapatos cómodos para una larga caminata. Salgo de casa y voy atravesando  el pueblo. Me acerco al Ogarrio y paso por dónde están construyendo lo que será el nuevo mercado. Debe haber por lo menos unos cuarenta trabajadores. Veo a Urs con su gorra dando instrucciones a los albañiles, un enorme pozo se distingue en medio a los materiales de construcción. Sigo y me introduzco al túnel. Es la segunda vez en muchos años que decido atravesarlo a pie. De hecho la primera fue cuando llegué a Real. Me sorprende advertir cómo ya se me hizo tan natural cruzarlo en automóvil y conforme me adentro en las profundidades de la montaña, voy reflexionando acerca del hecho de que a veces a es tan necesario cambiar el ritmo de la vida, o por lo menos alterarlo. Es decir, salir de lo cotidiano, del hábito y hacer cosas que tal vez nunca haríamos de otra manera. Lo mismo pero en otra dimensión.  Y así es esta tarde maravillosa porque todo lo que me sucede es fruto de una realidad paralela. Sigo avanzando mientras de vez en cuando saco mi cámara y hago experimentos con las luces. En un momento siento una presencia, como un soplo de brisa helada. Cuando casi estoy por llegar del otro lado, me detengo unos momentos en la capilla, unas veladoras apagadas y llenas de polvo se encuentran junto a la puerta. Un olor a humedad cavernosa sale desde adentro. En eso, el resplandor de la entrada se ve interrumpido por siluetas y escucho ruido. Dos motociclistas pasan frente a mí.  Salgo del otro lado del túnel donde el sol brilla aún con toda intensidad y donde el calor reverbera en la superficie del empedrado. El cielo es inmensamente azul. Me acerco a una pequeñísima capilla u oratorio de piedra que está en el mirador y allí, descansando, encuentro a Juana Muñiz. Es una mujer de ojos brillantes, con sesenta y seis años bien llevados. Está sentada sobre unos cartones. Tiene en las manos un libro de oraciones y sobre su cabeza cuelgan bolsas de fritos, palomitas y cueros. Al fondo, enmarcada en flores hechas con papel brillante hay una virgen. La señora me invita a la sombra junto a ella y nos ponemos a charlar. De la vida, del amor, de los hijos, del monte y sus maravillas. Ella nota que la mirada se me distrae hacia un lado de la capilla y me pregunta qué es lo que veo. Es un pajarito con cresta que curioso nos observa a prudente distancia. Juana me habla de una foto que conserva de cuando tenía treinta años y era toda una belleza. Me invita a su casa para poder verla y retratarla. Le ayudo con sus bolsas y uno de esos aros con un mantel a medio bordar. Ella se lleva los cueros. En eso se ve una silueta venir por el camino. Ese es mi ahijado de bautizo, dice. Se llama Celso pero todos en el pueblo lo conocemos por Barri, de barrigón. Comenzamos a caminar y pasa una camioneta con tres muchachas, se ven cansadas, vienen de trabajar en el Real y van hacia Potrero. La camioneta tiene los vidrios polarizados y en el de atrás dice Saldaña con letras góticas. Hay una caja de leña. Dos de las muchachas van sentadas allí. Al llegar a una curva, antes de La Luz, nos bajamos la doñita y yo, y siguiendo unas escaleras llegamos a su casa. La vista es fantástica, se admira la capilla de Santa Ana y la de santa Anita, allá arriba en la montaña. La casa es completamente blanca, de ese blanco que solo la cal y el entorno del desierto pueden dar. Aquí me parece de estar en el patio de alguna casa en Santorini. De una de las puertas se asoma una mujer. Es muy parecida a Juana, pero en versión ochenta y seis. Su mamá, bastante viejita, me niega el permiso de fotografiarla. Yo ya pa qué, estoy muy arrugada, dice estirando el mandil lleno de manchas de grasa marrón. Juana me invita a entrar en su habitación. Qué maravilla. En ella hay dos camas, una de ellas cubierta con una colcha rojo bermellón y con un osito de peluche entre las almohadas. La otra tiene una colcha blanca y en la pared del fondo, hay muchas fotografías enmarcadas. Al costado se encuentra un armario lleno de espejos, una polvorienta televisión en blanco y negro y cuelgan del techo moños brillantes con estrellas plateadas, de esos adornos que ponemos en navidad. A Juana le gustan los santos, los hay por toda la casa. Me invita a conocer otra habitación, es la de los huéspedes, dice. Allí, al fondo hay una puerta que conduce a una cueva. En la cueva hay una cama y unas canastas colgadas del techo, es donde pongo las tortillas, indica. Y en cada rincón de la cueva hay un santo. Debo continuar mi camino, quedo con Juana de pasar otro día, a traerle las fotos y a ver si me cuenta su vida de principio a fin. Me despido y bajo los escalones. Descubro a dos muchachos espiándonos. Seguramente la curiosidad es más fuerte que la timidez. Me dirijo hacia la iglesia y en el camino me encuentro amarrado un caballo junto a un letrero que dice, Bienvenidos a La Luz, Real de Catorce. El calor es abrasador. La penumbra de la iglesia es refrescante. Dentro se encuentra rezando una señora. La Iglesia se me hace demasiado simple, moderna. En la puerta de ingreso, se proyecta mi sombra de espaldas al sol. La cámara sigue. Sigo hacia el Socavón del Refugio. Han puesto una reja y ya no se puede pasar. De camino veo a un conocido, al que le apodan El Matón, quien tiene una cicatriz en la mejilla. Está descargando arena de una camioneta. Nos saludamos. Continúo y encuentro un cerdo en   la calle, junto a una ruina de esas estupendas casas que hay en la Luz. Me acerco a fotografiarlo pero no parece gustarle mucho mi presencia. Mejor me alejo, no me vaya a pasar como a aquel descendiente de un conde que quedó horrorizado al venir a Real y ser correteado por un enorme marrano.&lt;br /&gt;La entrada a la mina está cerrada. De todos modos doy la vuelta por la ruina de al lado y logro introducirme a un patio muy bonito, lleno de arcos en dos niveles y con un enorme fresno en el centro. En las paredes se ven aún vestigios de la pintura original de las cenefas, azul cobalto. Al salir de allí, encuentro bajo un árbol a un burro de color claro, con los ojos llenos de moscas, amarrado junto a un refrigerador de refresco ¿adivinan cuál?. Regreso a las callejas y me encamino a la carretera. A decir verdad, me invitaron a una fiesta en Potrero pero creo que ya se me hizo un poco tarde. Platico con Víctor, un señor que tiene un estanquillo justo en la curva. No pasa nadie. Cuando estoy por seguir a pie, se escucha un fuerte rumor. Se trata de los dos motociclistas que había encontrado en el túnel anteriormente. Les pido un aventón. Uno de ellos, el moreno, me dice súbete, nada más agárrate bien y yo, oh pobre de mi, he tenido que hacerle caso y apretar los fuertes músculos que se adivinan debajo de su entallada playera negra. El sudor me escurre por la espalda. Vamos bajando despacio y platicando. Se llama Alejandro y me cuenta que llevan varios días viajando, recorriendo el país en sus motocicletas. Viene de Saltillo, la carretera es su filosofía desde hace cuatro meses, cuando decidieron dejarlo todo para subirse a la moto y andar, nada más. Llegando a la clínica de Potrero nos detenemos un momento, quieren tomarse fotografías junto a una escultura hecha de piezas de metal, tornillos, rótulas y cadenas, que tiene puesto un casco de minero. Seguimos y de nuevo tengo que agarrarme fuerte. Llegando al otro lado del pueblo les aviso que ese es mi destino. Intercambiamos datos. Qué aparición. El sol ya se oculta atrás de las montañas y sigo mi camino. Encuentro en medio de una milpa un coyonoixtle con un plástico enredado alrededor. Imagino que es la acción del viento a ponerlo así. A menos que un artista plástico lo haya hecho con una finalidad. Me detengo al ver la camioneta azul de Vicente para preguntarle dónde es la casa de Agni, ya que en realidad es la primera vez que vengo de visita. Al llegar, entrego a mi amiguito el del cumpleaños un cristal de cuarzo dentro de una cajita decorada con muchos colores. Le digo que ese cristal es mágico, que si lo pone junto a su cama, va a tener unos sueños fabulosos. El me mira con sus enormes ojos, entonces se me acerca al oído y me pregunta ¿Y ya no voy a tener pesadillas? Le contesto, claro que no, y si las tienes, va a ayudarte a alejar las cosas malas, va a defenderte como un guerrero. Entonces el niño toma la cajita con ambas manos, casi religiosamente y la lleva dentro de la casa. Me acerco a los demás invitados, quienes e encuentran merendando pizzas recién hechas en horno de leña y ensalada.  Hay mucha comida y todos se ven bastante satisfechos. En ese momento sólo deseo calmar la sed, ya que han sido varias horas bajo el ardiente sol. El agua refresca mi garganta y una vez saciada, me vuelco encima de la cabeza otro vaso. La casa de mis amigos está a medio construir, me resulta de lo más bonita, sobre todo la cocina. Tenían que ser italianos, carecen de  baño y van al monte a hacer sus necesidades pero la cocina está maravillosamente equipada, tiene un refrigerador y una estufa enormes. Llega la hora de cortar el pastel que ha preparado Fran, todo hojaldre, crema pastelera, fresas y chocolate, un delicioso atentado calórico. El niño está impaciente por apagar la vela que está en el centro del pastel, un enorme número seis. Toman fotografías, cantamos las mañanitas, el sigue cada vez más inquieto. ¿Ya la apago, ya la apago? Pregunta. Si hazlo. Y así, inesperadamente se avienta en medio del pastel y con la frente apaga la vela, de un modo tan rápido que nadie puede intervenir, nos agarra por sorpresa. Le queda la cara completamente llena de crema, hasta los ojos. Y una sonrisa de oreja a oreja. Los adultos, azorados. Los niños gritan. Muchas risas. Para entonces la oscuridad nos rodea. Prendemos una fogata, la conversación fluye apacible y los astros despuntan en esta noche sin luna. Ahí está la estrella polar, dice Enrico, y ¿dónde están las pléyades? pregunta alguien. Nos perdemos en la contemplación de la bóveda celeste. Mi cuerpo se encuentra completamente relajado cuando deciden partir los de la camioneta, o sea el pasaje de regreso. Al levantarme, los huesos y músculos de mis piernas protestan a causa del exceso en la caminata. Subimos al vehículo y ya los niños duermen. Vamos avanzando de vuelta a Real, mientras un blues nos acompaña. Pasamos el túnel, esta vez a toda velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-9080195267007625673?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/9080195267007625673/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=9080195267007625673' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/9080195267007625673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/9080195267007625673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/08/ogarrio-pie.html' title='Ogarrio a pie'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-8743147049949099813</id><published>2008-07-27T12:46:00.000-07:00</published><updated>2008-10-06T09:53:58.603-07:00</updated><title type='text'>El desfile de modas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por Mercedes Aquino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui a recoger mi gafete de prensa con Gaby, allá en un conocido hotel del centro, la base de operaciones del Desfile de Modas de los diseñadores Pineda Covalín que organizó la presidencia este mes. El evento iba a empezar a las ocho de la noche. El sol acababa de asomarse a entibiarnos con su presencia luego de casi diez días de lluvia. El pueblo vibraba efervescente. Las modelos caminaban desatando murmullos de admiración a su alrededor. Llegué a la calle principal, la dorada luz de la tarde bañaba el empedrado lleno de gente. Kadafi en su camioneta recogía a Marisol y sus chalinas. Un perro, acostado junto al de los elotes se rascaba las pulgas. Alan daba un masaje en su silla morada, haciendo sus respiraciones. Los policías en la esquina vigilaban el tránsito. Un guitarrista y un tamborilero amenizaban con música de trova la comida que hacían varias personas en un puesto de gorditas. Para que no digan que en Real ya no hay ese ambiente bohemio. A veces sí, a veces no. Si te toca suerte, hasta puedes ver algo sobrenatural. Comencé a caminar rumbo a la plaza de toros. Pasando junto a la casa de Beatriz, inundó mi olfato un aroma a leña y elotes hirviendo. Como del Real de antes. Algunos artesanos fueron acomodados por el rumbo de la Casa de Cantera. Había un puesto donde vendían extensiones para el cabello, una cosa muy teatral. Allí estaba una pareja con sus tres hijos, ella rubia, él parecía un travestido, yo diría el gemelo de Boy George. Tenían un puesto extraño, aún para nuestras costumbres. Siguiendo me encontré a Martita paseando de la mano con su novio. Ana daba papilla a su bebé en las mesas del comedor de Juana. Ya el tono del crepúsculo se posaba en las montañas. En el estacionamiento del puente Zaragoza, vi una combi acampando, de esas con el techo que se levanta. Dentro se escuchaba música de Bob Marley. Pasó a mi lado la ambulancia, con el doctor Samuel inmaculado en su bata blanca, con el estetoscopio y la barba siempre elegantemente recortada. Martina, la de las plantas medicinales estaba muy envuelta en su rebozo, me detuve a saludarla, le pregunté si tenía mucho frío y me dijo -Es que cuando te haces viejo los huesos se te entumen mercé- En ese momento llegó Arturito Tristán y Martina le preguntó que porqué iba tan elegante, que si le tocaba hacerla de mesero en la carpa esa blanca de la plaza de toros, para que le guardara entonces un taquito, a lo que él respondió -Bueno, aunque sea bajo el brazo para que se mantenga caliente-. Continuando la bajada hacia el panteón, un niño orinaba atrás de un carro allí frente al hotel de Manuel. Policías en moto iban y venían. En la cantina de Tábares un grupo de hombres se tomaban su cerveza de la tarde. Llegué a la carpa. Lona blanca, piso blanco, un ambiente de lo más refinado. El lugar se veía completamente diferente. En la entrada habían hecho un pasillo de palmas. El sol se reflejaba en las copas de cristal, las mesas tenían manteles blancos con dorado, las sillas eran doradas también, de plástico imitación bambú, platos dorados, pétalos de agapanto violeta decoraban los centros de las mesas, algunas de las cuales eran de cristal con bases de mármol iluminadas por dentro con luces de un rojo suave. Allá al fondo, en la explanada del escombro, una tienda de campaña. Don Jorge Quijano estaba anacrónicamente elegante con su traje negro, corbata blanca y la reluciente calva. Hugo y German probando el sonido. Agachada junto a ellos, una de las modelos, la rubia, fumaba. Enrique repartía los gafetes. Tere y Reina ayudaban a Gaby. Me acerqué al fondo y me senté en una de las mesas destinadas a la prensa. Los periodistas de las revistas famosas, miraban a su alrededor con cara de suficiencia y hastío, uno de ellos se mordía la uñas. Humberto Fernández hizo su aparición, creando un efecto teatral que me encanta. Es un personaje del pueblo, restaurantero, hotelero y actor de Hollywood, entre otras cosas. Algunos lo ven como un excéntrico pero él siempre se ríe de todo. Su vestimenta era espectacular. Con sombrero de plumas negras, su chamarra de pirata y ese puro que siempre lo acompaña. Los meseros circulaban alrededor de las mesas, sirviendo toda clase de licores, un grupo de huicholes con sus adornados sombreros de pluma, esperaba a un lado. Comenzaron a llegar los políticos, las señoras de sociedad, un par de senadores, más prensa, un subsecretario, los empresarios. Enrique y El Cañas, quien por cierto lucía elegantísimo, iban de un lado a otro. La prensa se volvió loca sacando fotos de los huicholes. Comenzó el espectáculo con unas palabras de Petra, la presidenta municipal. Luego, los huicholes danzaron en un círculo, realizando una bendición tradicional. El de hasta adelante movía el muvieri, las mujeres lanzaban risillas y se tapaban la boca, con pena. Se tardó un rato y la bendición no terminaba. Por fin, salieron del ruedo para dar paso al siguiente número. El sonido del djiridou invadió la noche. El muchacho tocaba muy bien. Luego apareció un hombre con un tórax, qué tórax señores, un efebo lleno de tatuajes. Llevaba un aro con varias antorchas de fuego. Su espectáculo fue muy impresionante, sincronizado y estético. Entonces comenzó la música y fue un gusto ver a mis amigas las modelos, a las que había conocido el día anterior Tibisay, Irene y Jazmín, unas personas de lo más sencillas y agradables, quienes junto con el resto del grupo, iniciaron un desfile de mariposas que culminó con la presentación de un vestido con alas de más de cuatro metros que fluctuaban y viajaban a través de la brisa de la noche. Cuánta belleza. No me refiero únicamente a las modelos, que de por si son mujeres con características físicas particulares. Me refiero a la estética de los trajes, del movimiento, de las telas, de los colores y diseños vanguardistas y a la vez tan originalmente mexicanos. Los meseros miraban embobados, y cuando anunciaron el final, salieron todos disparados hacia la cocina, ya que por un momento habían olvidado su trabajo. Cristina Pineda y Ricardo Covalín hacen más que el diseño de prendas de vestir, hacen arte sobre el cuerpo. Cuando terminó la pasarela, vi a una mujer vestida de negro que limpiaba sus labios en una servilleta mientras su amiga le mostraba una foto en primer plano del modelo rubio. Los empleados de la presidencia sacaban fotos, don Jorge hasta tenía dos cámaras. Una niña huichola bien pequeñita fue la encargada de entregar los reconocimientos que eran máscaras de chaquira. La Banda R14 tocaba dianas en la entrega de cada reconocimiento. Al salir se me había ido el sueño, así que dirigí mis pasos al Club Social. Conocí a Domenico el efebo del tórax tatuado y tuvimos una plática muy bonita. Me contó que está realizando audiciones para el Cirque du Soleil, es una persona de veras muy interesante. Me divertí bailando un rato con los amigos. Como ando de soltera, alguien se ofreció amablemente a acompañarme de regreso. Con tantos años de vivir apartada una va perdiendo la malicia, pero de que se trataba de acompañarme pero por lo oscurito lo comprendí enseguida. Rechacé la oferta con una agradable tibieza (lo confieso) en mi ego encrespado. Fui caminando por las calles y extendí los brazos, imaginando ser un ave nocturna, una mariposa haciendo acrobacias de seda, fluctuando al ritmo apasionado de la brisa. Volví a casa volando.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-8743147049949099813?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/8743147049949099813/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=8743147049949099813' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8743147049949099813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8743147049949099813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/07/el-desfile-de-modas.html' title='El desfile de modas'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-140767413566179037</id><published>2008-07-18T16:24:00.000-07:00</published><updated>2008-07-19T15:35:13.125-07:00</updated><title type='text'>Cascos en la ópera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tuve que guardar los tacones en una bolsa, par poder salir del rancho, pues las piedras del camino me hubieran provocado una caída mortal. Mis mejores galas, los rizos sueltos. Bajando con cuidado por el camino escarpado que lleva al pueblo, la Bebi y yo y nos dirigimos a la casa de mi hermana, ella estaba terminando de arreglarse. Nos subimos al carro listas y perfumadas, rumbo a Matehuala. Emocionadas, pues el evento de esa noche era la ópera Tosca y para mí la primera vez que iba a ver en vivo uno de los géneros musicales que me gusta mucho. Llegamos temprano, logramos encontrar un buen lugar para estacionar y nos acercamos a la fila que ya era bastante numerosa. Al poco rato fueron cayendo los demás. Carlos traía los cascos y nos los pusimos. Está acción formaba parte de un plan estratégico. Todo calculado, diría él. La reacción de la gente fue muy curiosa. Algunos nos miraban como extraterrestres. La señora de enfrente de la fila nos preguntó si era una protesta porque el teatro Othón se está cayendo.&lt;br /&gt;Comenzaron a entrar los boletos de cinco mil y los de quinientos, ellos desfilaban por el centro de la pasarela. La crema y nata de la ciudad. Nosotros, los de cien fuimos los últimos, los de galerías. La escenografía me gustó mucho. Las miradas iban del escenario a los locos sentados con casco arriba del teatro. Finalmente, dieron la tercera llamada y comenzó la función. El pobre de Cavaradossi no tenía mucha potencia en la voz y por momentos el conjunto de instrumentos rebasaba su sonido. El director de la orquesta se movía con gracia magistral en el estrado. Mira que bien suenan los violines, me dijo mi hermana, y que buena coordinación entre los instrumentos de viento también. Yo le contesté: Mira que bien se ve el trasero del director, ja, ja.&lt;br /&gt;La obra dura aproximadamente tres horas, y en el primer intermedio se nos acercaron dos periodistas, uno de prensa y otro de televisión a preguntarnos que hacíamos con esos cascos. Le explicamos que era una manera de creativa de llamar la tención acerca del deterioro del teatro, ya que en días anteriores se cayó una de las bardas que limitan la propiedad con el colegio vecino y en general el lugar requiere de mantenimiento y restauración, por lo que decidimos utilizar cascos con nuestra ropa elegante, muy acorde a la ocasión para lograr la atención de la ciudadanía. Nos tomaron fotografías y efectivamente salimos en el periódico, todos formaditos, elegantes y con cascos mineros. Luego dio inicio el segundo acto y nos concentramos en la música. En el siguiente intermedio, estábamos muy cotorrones cuando de repente me dice mi hijo: Mami, hay una cucaracha enfrente de ti, ahí, debajo de unos cables del barandal. Salté del asiento, era enorme y corrió hacia Simone, quien la pisó con toda la fuerza de que fue capaz y el ruido que provocó este aplastamiento, hizo que lanzara un grito que se escuchó en todo el teatro. Después sentí un líquido agrio y amargo subir por mi garganta y casi vomito. Me tapé la boca para contener la arcada. La gente nos miraba con cara como de: Uff que falta de decoro. Mientras tanto, mi hermana había bajado a saludar a los músicos. Ella tiene un gran conocimiento de la ópera ya que durante muchos años se dedicó a asistir a todos los eventos del Palacio de Bellas Artes. Total que una violinista ucraniana le preguntó que qué hacíamos con esos cascos. Ella le platicó el asunto y la rubia le dijo que pensó que éramos unos gringos que habíamos ido de paseo a visitar una mina y nos habían regalado los cascos. A mi hermana le dio mucha risa la versión y en esas estaba cuando de repente la violinista le pregunta, con el ojo cáido ¿Y que hace una mujer tan hermosa como tu viviendo en Real de Catorce? Momento de silencio, se oyeron los grillitos de la noche y con una sonrisa se despidió de ella: Disculpa, es que me están esperando. ¡Fiuuuuu, de la que me salvé, pensó mi hermana!&lt;br /&gt;Me sorprendió que en general los niños aguantaron bastante bien las tres horas de ópera-telenovela que nos fuimos a chutar a Matehuala, sobre todo las niñas, estaban fascinadas con Tosca y sus vestidos. Cuando terminó la función, el público aplaudió a rabiar, sobre todo al malvado Scarpia, que fue uno de los mejores intérpretes de la noche. Por supuesto que cuando le llegó el turno de los aplausos al director Miramontes Júnior, mi hermana y yo nos pusimos de pie y hasta le chiflamos, demostrando con esto todo el roce cosmopolita que nos distingue. Y le dije, si en Matehuala todavía alguien no nos conocía, lo acaban de hacer. No habíamos cenado nada, ni tiempo nos dio, así que salimos, todavía con los cascos que por cierto ya nos habían provocado una picazón tremenda. Tuvimos que caminar un par de cuadras para llegar al restaurante, aguantando el martirio de mis bellos zapatos que si me pongo una vez al año es mucho, hasta ampolla me salió. Unos muchachos estaban sentados en una banca de la plaza de armas y nos vieron pasar, seguramente se preguntaron de dónde salían estos raritos. Regresamos charlando de lo más lindo con mi hermana. La niña ya dormida en el asiento de atrás, nosotras compartiendo ese íntimo instante. Cuando llegamos a la casa, acosté a la pequeña pero a mí se me había ido el sueño, quien sabe que cosas me despertó la música que me daban ganas de cantarle a las estrellas, a la noche, al fuego, a la creación. No llegué a tanto, salí al jardín y me acerqué a los gatos, que comenzaron a ronronear y les canté una de mis arias favoritas Recóndita Armonía, que me llega hasta la médula. Qué bonito, la piel se me enchinaba, mientras los gatos, de lo más plácidos se habían quedado dormidos en el hueco de mis brazos.&lt;br /&gt;Pasé el resto de la semana cantando arias en la ducha, en la cocina, en el taller, en el trabajo, en la plaza, en la calle y hasta en la clase de sudor y martirio, mejor conocida como acondicionamiento físico. Tanto que hasta mis niños comenzaron a mirarme raro. Está bien, les dije. La semana que viene hay un concierto de los Indomables de Cedral, ¿Vamos? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-140767413566179037?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/140767413566179037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=140767413566179037' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/140767413566179037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/140767413566179037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/07/cascos-en-la-pera.html' title='Cascos en la ópera'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3781117746323397332.post-8314518784812321899</id><published>2008-07-11T14:52:00.000-07:00</published><updated>2008-07-11T16:12:49.416-07:00</updated><title type='text'>Día Ardiente</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por: Mercedes Aquino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despertador sonó a las siete de la mañana. Los cabellos despeinados, el turno para ir al baño, agua en la cara para despabilarse, desayuno y en marcha. Seguimos la carretera  a Matehuala, era un día de trámites. Llegamos a la oficina muy temprano y enseguida nos dijeron, al mejor estilo de burócrata, que no era posible renovar el pasaporte de la niña pues los nombres de los padres no eran los mismos que en el acta de nacimiento, hágame el favor, pero si fueron ustedes a otorgarnos este documento y se trata solo de una renovación, y cuando lo tramitamos hace tres años, teníamos los mismos pasaportes. Pero nada, hay que ir a San Luis. En fin, después de salir de allí con una nube negra sobre la cabeza, nos dirigimos a realizar las compras y mandados necesarios, aprovechando la vuelta a la ciudad. Adquirimos unos panes dulces calientes y nos fuimos a la Plaza de Armas a saborear esta delicia humeante que se te deshacía entre los dedos. El día anterior había jugado fútbol México contra China, con un resultado favorable para la selección, pero un partido muy mediocre, si se piensa que el adversario es un equipo insignificante. Y en el encabezado de un conocido periódico deportivo, sobre una foto de los futbolistas, aparecía el título 1-1 PIN CHON, vaya con la creatividad de los jefes de redacción.&lt;br /&gt;Cuando terminamos el pan dulce, fuimos al mercado, donde conseguí unos espejos y unas ollitas de cerámica que necesitaba y de pilón encontré un regalo para mi amiguito Julián, que acaba de cumplir siete años. Le compré una máscara de luchador con flecos plateados y de color azul celeste, sé que le va a encantar. Volvimos a la carretera y como el calor era sofocante, decidimos ir a darnos aun chapuzón a las albercas de San Juan de Vanegas. Pasamos por los trajes de baño, las toallas y el libro de Khaled Hosseini que me acompaña esta semana y siguiendo de largo el empedrado, llegamos a las piscinas. Los niños, ya se habían cambiado y estaban listos para el clavado. Cuando me quise dar cuenta ya estaban adentro. Yo no estaba segura de querer nadar, adoro el agua pero llevaba varios días de gripe y congestión nasal, así que una mínima corriente de aire y ya quedaba así por otra semana. A los pocos minutos de abrir el libro, llegó doña Octaviana, una señora que hace tacos de canasta y gorditas deliciosas y que siempre nos trae de comer. Me contó que durante la semana santa, el sábado de gloria, las albercas estaban tan llenas que nadie se dio cuenta de que un niño de doce años había caído al agua y no sabía nadar. Su padre, bebía cerveza en la cantinita de afuera, su hermano, de catorce años, no lograba encontrarlo, hasta que alguien gritó, al sentir en el fondo algo blando. Lo sacaron pero ya no había nada que hacer. Fueron a llamar al padre y este le gritó al hijo más grande que el tenía la culpa, que porque no había cuidado a su hermano, y delante de todos, se puso a darle feroces cachetadas. Extendieron al chiquillo muerto frente al expendio de cerveza. Le colocaron una veladora y ni así se le bajó la borrachera a ese  abominable hombre.&lt;br /&gt;Con un nudo en la garganta, escuchaba esta historia de los labios de Octaviana. Y por último concluyó, es que son gente de la sierra, no saben manejar el agua.&lt;br /&gt;A media tarde, salimos del centro recreativo y llegamos al entronque, los niños tenían clases al día siguiente y debían regresar al pueblo. No pasaba un alma, el calor reverberaba en la superficie del asfalto. Encontramos una ranita del desierto y al colocarla  en las manos, cambió de color, como los camaleones. Así estábamos, refugiados en la sombra de la camioneta  cuando de la nada llegó una motocicleta, aminoró la velocidad y un hombre con bigote enorme, nos dijo, sin detenerse ¿quieren nieves? Y allí mismo se paró y de una pequeña caja sacó los helados. Nos dio mucha risa, mira que encontrar algo así en el desierto. Después de un rato pasó una familia de Monterrey, en carro nuevo, con aire acondicionado, y aceptó llevar a los demás a Real. Yo seguí a Cedral, la blusa empapada de sudor, la mirada en el basto horizonte que comenzaba a colorearse de anaranjado y en los labios pegajosos, el eco de un  aroma a nieve de limón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3781117746323397332-8314518784812321899?l=cartasdesdereal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/feeds/8314518784812321899/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3781117746323397332&amp;postID=8314518784812321899' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8314518784812321899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3781117746323397332/posts/default/8314518784812321899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cartasdesdereal.blogspot.com/2008/07/da-ardiente.html' title='Día Ardiente'/><author><name>Mercedes Aquino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03150640546350146643</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_RjsiQJjIEdI/SHfVjJB7PaI/AAAAAAAAAAM/nrOCVaFqvME/S220/IMG_1727.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
